Por Jhonny Zeta

Imagen: Cortesía de la Biblioteca Comunitaria Raíces de Sabiduría.
El barrio: un reino coronado de historias
Los barrios populares son un maravilloso caldo de cultivo para la inspiración escritural, se podría decir que dan para todo: crónicas, reportajes, novelas, cuentos y poemas. Cómo no, si son una especie de cosmópolis de gentes llegadas de todas partes, especialmente de la ruralidad. Gentes tejiendo arquitecturas de sueños y esperanzas sobre pendientes y barrancos, con atajos de escalones y caminos que giran y se inclinan siempre del lado de la vida. Escenarios que para el caso de Medellín se han inmortalizado también en el cine, la pintura, el teatro y, por supuesto, en la música.
Desde los primeros barrios populares asentados en las laderas altas del oriente y el occidente de Medellín, hasta los más nuevos, usted puede encontrar algunas constantes, por ejemplo, se han forjado en el fragor de luchas y resistencias llamadas invasiones, loteos y tomas que se formalizan en ranchos y tugurios de latas, maderas y plásticos. Después la pelea es por hacer llegar los servicios que cubran las necesidades básicas: agua, energía, acueducto, mejorar los materiales de las viviendas, afirmar con cemento calles y callejones para que suba el transporte. Las luchas son conocidas y además contadas por sus antiguos habitantes, quienes señalan: por allá se construyó el colegio, a un lado el puesto de salud, la iglesia, la cancha.
Igual que escenarios como el Popular y las Independencias, el barrio Olaya Herrera tiene su segunda parte, su segunda historia. El occidente de Medellín, visto desde el aire asemeja un animal amorfo, con relieves montañosos y ondulados que sugieren allí una extremidad, más allá un tórax, tal vez una cabeza vigilante desde las Torres del Padre Amaya y las Baldías. Sobre el lomo de lo que podría ser una larga cola se encuentra el Olaya 1 y 2. En tierra se alcanza el barrio ascendiendo por Calasanz o por el Viaducto en una suerte serpentina de calles que se curvan caprichosamente, se cierran y bifurcan de manera intempestiva. En ese ascenso-descenso el paisaje humano y el físico sabe conversar y resolver lo que podría ser un caos de vehículos y peatones moviéndose o estacionados en todas direcciones. Panaderías, barberías, misceláneas, tiendas y supermercados llaman a vecinos y transeúntes con ritmos alegres y canciones de moda decididas a cautivar posibles clientes.
Barrio y biblioteca
Las bibliotecas públicas o privadas son monstruos ancestrales que sobreviven a las tecnologías y el acceso a la información de manera remota. Se puede decir que también se han transformado, adaptándose a las necesidades del presente, entendiendo siempre que no son espacios únicos ni exclusivos para consultar o leer libros, antítesis de lo que piensan quienes no ponen un pie en ellas.
En el Olaya Herrera 2 se conocieron Maribel y Gabriel, dos soñadores de la cultura, coautores de la materialización del proyecto Biblioteca Comunal Raíces de Sabiduría. A sus pocos meses de funcionamiento han logrado activar talleres de lectura, actividades culturales y recreativas, ofrecer el servicio de consulta de materiales, tener escritores invitados y participar de la Fiesta del Libro y la Cultura, entre otros.
Pero ¿cómo se funda una biblioteca comunitaria? La película empieza con el voz a voz, gentes conocidas y desconocidas que se van conociendo, que se van preguntando cómo, por qué y para qué de esa necesidad. Poco a poco llegan ideas, articulaciones, se gestionan recursos, proyectos y programas. Alguien dona un mueble, un equipo, un computador, un estante, una impresora, material didáctico, y las sillas y las mesas y los libros… Después de los parques biblioteca y las bibliotecas escolares, se puede afirmar que las bibliotecas populares y las comunitarias son una suerte de empeño y solidaridad, un triunfo vecinal sobre intereses comunes.
Gabriel es docente de matemáticas en una institución privada, se diría que es un joven seguro y apasionado por las causas comunitarias, desde pequeño conoce el barrio, ahora es coordinador de educación en la Junta de Acción Comunal. La pregunta por el proyecto Biblioteca nació en el 2024, pensando en un espacio en el que niños, jóvenes y adultos pudieran converger para leer y conversar sobre el territorio que habitan, un escenario para tejer comunidad. Al principio tenían el local y la intención. Raíces de Sabiduría es el nombre de la biblioteca, surgió pensando en el territorio, en el conocimiento que se pone en la raíz y se convierte en un arbolito que crece para dar frutos.
Maribel trabaja en la Secretaría de Participación Ciudadana del Distrito, ha sido auxiliar de bibliotecas y reconoce que desde hace siete años las bibliotecas cambiaron su vida, le cogió el gusto a la profesión a la que llegó accidentalmente, ahora se reconoce como amante de los procesos bibliotecarios, de los proyectos que sueñan las comunidades.
Tanto Gabriel como Maribel saben de los grandes retos de las bibliotecas comunitarias: la gestión de recursos y materiales para su funcionamiento y sostenibilidad, el compromiso de lograr atraer al público a programas y actividades, que funcionen como red de apoyo de las comunidades. Ser creativos para que no se acabe la magia que emana de ellas –dicen.
Siguiendo una callecita, entrando de allá para acá está la Sede de la Acción Comunal del Barrio Olaya Herrera 2. Adentro se dejan ver estanterías, equipos y materiales, niños y niñas circulan por el espacio como por su casa, sobre la pared el logo de la biblioteca y las fotografías que dan cuenta de la historia del barrio. Es la primera parte del proyecto Memorias Vivas, con el que sueñan dar cuenta de lo que ha pasado en su territorio a través de formatos audiovisuales y escritos impresos. Espada de Goliat, es el nombre de un libro sin pasta con el que apareció un niño en la sede, dijo que lo quería donar, para terminarlo de leer en la biblioteca.
Abono: Es cierto que muchas bibliotecas comunitarias y comunales han desaparecido, por desinterés, porque se necesita el local para asuntos más rentables, porque ya no se necesitan los libros dado que existe el internet. Fórmulas que se repiten, dogmas que ganan a veces para la ignorancia, pero que no triunfan.
Como dijo el poeta que ha sido y es Pablo Neruda: podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera.
