Una canoa desde el Alto Baudó hasta Medellín

Por Manuela Peña Giraldo

Foto: Alejandro Blandón

No todas las manos de los hombres hacen la guerra

y la reparación no es solo un tema de mujeres

También los hombres consolamos el dolor

y también hallamos la ternura en la huella de la locura.

En una sala de teatro completamente oscura, se escuchan estas palabras pronunciadas por Jefferson Abadía, profesor de arte y deporte de la escuela de Pie de Pató, Chocó. Es 25 de abril, Día del Niño, y la obra Para amarte necesito una canoa, de Teatro La Parla, se presenta por sexta y última vez en Medellín, luego de una temporada de dos semanas, en la Casa del Teatro y Biblioteca Gilberto Martínez.

A la voz de Jefferson le sigue la de Stik Palacios, joven cantautor y profesor de fútbol proveniente del mismo pueblo. Pero la voz de Stik no narra, sino que canta una canción escrita por ambos:

Para amarte, necesito una canoa

Aunque tú no sientas

lo que yo siento

y llevo dentro

Una luz cenital cálida ilumina gradualmente a Stik en la esquina inferior derecha del escenario. Su vestuario es una camisa y pantalón de lino azul, sin zapatos. Lleva el cabello con un corte degradado, sus ojos observan con serenidad y firmeza sus propias manos tejiendo un balón de fútbol. Stik, quien hace un par de días cumplió 30 años, vino desde la región del Alto Baudó chocoano con parte de su familia para protagonizar esta obra; lleva menos de un mes ensayando casi todos los días.

Una canoa soñada

El montaje de Para amarte necesito una canoa comenzó en Pie de Pató en marzo de 2026, aunque su creación se gestó desde las primeras clases de teatro que impartió la Corporación La Parla cuatro años atrás. “Nuestra Escuela Popular de Teatro para Sobrevivientes de Hechos Dolorosos inició en el año 2022”, explica Mateo Rendón, director de la Corporación, sobre el proceso de formación que se llevó a cabo en el municipio de Pie de Pató, Chocó. “Llevamos 4 años de una Escuela que cada año explora un tema que nos permite situar la pedagogía teatral en un contexto de restauración, reparación y construcción de paz”.

Antes de suceder en el departamento del Chocó, la Escuela tuvo lugar en la Comuna 13 de Medellín y, posteriormente, en el municipio de San Marcos, Sucre. La Escuela consiste en encuentros en los que se realizan actividades diseñadas por el equipo pedagógico de La Parla para que los niños, niñas y jóvenes que han vivido la guerra en Colombia tengan herramientas para nombrar las heridas de la guerra, a través de prácticas teatrales como las máscaras, el juego y la dramaturgia.

El desarrollo de la Escuela en Pie de Pató respondió a una pregunta planteada desde la coordinación de La Parla: ¿En dónde es más difícil ser niño y niña en Colombia? A partir de la respuesta, que los llevó a este municipio en la región del Alto Baudó, guiados por una deuda ciudadana, comenta Mateo que “comenzamos a soñar: ¿qué pasa si subimos a escena todas estas voces y estos relatos que son casi mitológicos?”

A cada niño, un defensor de la magia

En el centro del escenario, Yoser es iluminado por una luz cenital blanca. Es un niño de 10 años sentado encima de una nevera, de espaldas al público, con una chocolatera atada a la parte superior de su cabeza. Suena la canción «El niñoy la chocolatera», que hace parte de la banda sonora de la obra, compuesta por Daniel Morales.

El nombre real del niño en escena es Dawer Asprilla, pero todos a su alrededor lo llaman Yoser de cariño. Ha asistido a la Escuela de La Parla en Pie de Pató desde que esta inició. Mateo, que además de dirigir su actuación en la obra ha sido su profesor en las clases, lo describe como un líder natural. “Las cosas que hemos hecho con el profe Mateo me han encantado mucho», cuenta Joser en un video previo al estreno de la obra sobre su participación en el montaje. “Me ha gustado la música, hacer las cosas bien hechas, moverme, practicar con el profe Stik”.

La decisión de estrenar Para amarte necesito una canoa en Medellín durante el mes del niño fue deliberada. A medida que la Escuela se ha desarrollado en el Alto Baudó, se han adaptado sus contenidos para mostrarle a los niños y niñas que el teatro “es un lugar colectivo en el cual entrar y, una vez adentro, sentirse apoyado, escuchado, respaldado”, así describe Mateo la manera en la que la escuela funciona como un refugio para las infancias en medio de su realidad conflictiva. El reclutamiento y uso de menores en la guerra es un fenómeno latente en el Chocó, que es el segundo departamento donde más casos de reclutamiento infantil se registraron entre 2013 y 2022, de acuerdo con el ICBF.

Por su parte, el elenco de la obra está conformado por hombres que buscan proteger la niñez. Como profesor de fútbol, Stik busca acompañar a los niños de su comunidad porque sabe que viven en las mismas condiciones que él vivió de pequeño. “Yo viví sufrimientos, necesidades, me sentí muchas veces desprotegido. Entonces he optado por hacer actividades con los niños, sobre todo para mantenerlos ocupados. Para que dejen de estar pensando en lo que es el día a día del pueblo, que es la violencia, y se den cuenta de que la música y el deporte les pueden cambiar la vida”.

Los pies en escena son de hombres y las manos también

En medio del público se levantan dos hombres: el profesor Jefferson y Manuel Palacios, Presidente del Consejo Comunitario del Alto Baudó, conocido como el Tío Único. Yoser está sentado en una butaca color azul en el centro del escenario, de nuevo dando la espalda al público. Una tenue luz blanca se cuela entre las grietas de las paredes de madera que componen el escenario creado por Yeison Miranda. Stik, Jefferson y Manuel se paran alrededor de Yoser y juntan sus manos encima de él, creando un techo protector de manos de hombres, las mismas que históricamente han hecho la guerra.

Proceden a armar a Yoser para el combate con un arma que es una lupa, un collar de balas hecho con crayones y un casco de hormiga ronda – uno de los seres mitológicos ilustrados a lo largo de la obra por Alejandro Ruiz –. En un homenaje a los maestros de Colombia, Yoser les agradece por enseñarle a inventarse otro país. Esta obra, como la canoa en la que se debe navegar para llegar a Pie de Pató, sirve como vehículo para llevar a diferentes pueblos afectados por la guerra el mensaje de construcción de paz a través de la pedagogía y el teatro de la Corporación La Parla.

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