Por Álvaro Lopera

Los embates neofascistas no pasarán en nuestra tierra – Imagen elaborada con IA
Vivimos una época de micrófonos y bombardeos, de amenazas y cumplimientos de estas; experimentamos un período histórico que parece un dèja vú de los peores momentos que la humanidad ha trasegado en tiempos que se creían superados y que resurgen con nueva e indómita fuerza como si no hubiera posibilidad de contención alguna. Y parece como si una espada indómita hubiera mandado a los empellones al cuarto oscuro del nunca jamás los innumerables acuerdos entre naciones como el Derecho Internacional de todo tipo (DIH, DDHH), los Acuerdos de Ginebra y todo aquello relacionado con la paz y la guerra, amén de la potencial relevancia de la ONU. Y es que la reconquista del mundo de parte de la hegemonía norteamericana obliga a ello.
Gaza, el espejo que refleja la infamia
En una entrevista que le hizo el periodista Félix Marquard al profesor de francés, Ziad Medoukh (habitante de Gaza), en reciente fecha, quedó estampado el horror del genocidio y el etnocidio a cuenta gotas que lleva a cabo con desparpajo nazi la entidad sionista, tan consentida por Europa y Norteamérica.
Ziad habló con detenimiento de cinco elementos a considerar para entender lo allí ocurrido, aclarando de antemano que casi ningún periodista extranjero va a Gaza a enterarse de la realidad:
1. Arribaron a los mil días de la agresión. La población está agotada, debilitada, harta y por tanto impotente después de 33 meses de una agresión que continúa a pesar de una falsa tregua pactada desde el 13 de octubre de 2025 (en donde Hamás cumple, pero Israel ni un solo día ha dejado de cañonear y asesinar selectivamente a la población). Recuerda los 73 mil muertos y más de 11 mil desaparecidos reportados por las autoridades sanitarias de Gaza (según el portal científico The Lancet, son más de 200 mil asesinados y más de 500 mil heridos).
2. La destrucción masiva. El 85% de la infraestructura gazatí está destruida y el 87% de los palestinos vive en campos de refugiados en tiendas de campaña bajo condiciones inhumanas, siendo algo muy dramático para los más de 2 millones de palestinos que resisten allí todavía. Las condiciones meteorológicas, tanto en invierno como en verano, no hacen más que empeorar la situación.
3. La situación humanitaria. El acuerdo del Alto el Fuego preveía que entrarían 600 camiones con logística por día y solo dejan pasar 150 de ellos, de los cuales 30 son para el sector privado que revende lo que llega y apenas 120 para las organizaciones internacionales que están desbordadas -dice el profesor que el mínimo debería ser 500 camiones para dichas organizaciones humanitarias-; y los que pasan transportan productos no esenciales como gaseosas, chocolatinas (comida chatarra), cosas que no requiere el pueblo palestino para su supervivencia. Por ejemplo, la leche en polvo para los niños casi no llega…
4. La falta de perspectiva. Los palestinos de Gaza viven al día: en Gaza no hay vida, solo una supervivencia cotidiana. Hasta ahora ha habido resoluciones del Consejo de Seguridad, un Alto el Fuego, pero nada se ha aplicado. La ocupación controla aproximadamente el 64% de la Franja de Gaza. Ha establecido una llamada “línea amarilla” (ahora un muro de arena de varios metros de alto y kilómetros de largo en distintos puntos de la Franja) y los palestinos no pueden acercarse a menos de 300 metros de dicha línea so pena de ser asesinados. Los sionistas amenazan con ocupar más territorio. O sea, para vivir más de dos millones de gazatíes solo les quedan aproximadamente 126 kilómetros cuadrados, una superficie un tanto mayor que la del municipio de Amagá (Antioquia). Sin embargo, aclara, los palestinos se acomodan con una paciencia extraordinaria, con una resiliencia desbordante, pero en la práctica las tareas diarias se han vuelto extremadamente pesadas.
Habló de la dura cotidianidad: “Desde que nos levantamos perdemos cuatro horas buscando agua; y mucho tiempo dónde cargar el celular, las linternas, encontrar algo de comida, una clínica que todavía funcione porque todos los hospitales están fuera de servicio. Y aunque encontremos un médico, no hay medicamentos. Luego, a buscar leña porque el gas no llega.”
5. Los palestinos no serán desterrados. “Los palestinos seguimos aquí. Esta tierra es nuestra, no la abandonaremos”. La actual es la quinta agresión que sufre el pueblo gazatí y la más violenta después de la de finales de 2008 y principios de 2009, de la de 2012, 2014 y 2021. “La situación es dramática pero los palestinos seguimos resistiendo. Es un mensaje al mundo”. Dice que jamás renunciarán a su tierra a pesar de la destrucción y el sufrimiento.
El modelo Gaza se expande por el mundo
Estados Unidos de nuevo está bombardeando infraestructura civil en Irán. Cuba está amenazada con una invasión yanqui y está casi paralizada por el bloqueo energético que no ha sido capaz de romper ningún país del mundo; en Venezuela se impuso un protectorado yanqui tras la voz y orden de Marco Rubio del 3 de enero de este año: “se someten o serán destruidos”.
En Honduras, Perú y Colombia, con el apoyo del gobierno Trump e Israel, las elecciones fueron fraudulentas, ganando en ellas todos los candidatos del imperialismo; a principios de marzo de este año Trump inauguró en Miami el “Escudo de las Américas”, una asociación de países con tintes neofascistas que amenaza con repetir la Operación Cóndor de la década de los años 70, pero en toda Latinoamérica.
El gobierno de Abelardo de la Espriella amenaza reeditar Gaza en nuestro país, aplaudiendo el genocidio palestino y definiéndolo como la justa defensa de Israel contra el terrorismo; afirma sin ruborizarse que haría lo mismo en Colombia, e invitará a manteles al sionismo para cuestiones de tecnología, armas, vigilancia y orden público además de instalar la embajada colombiana en Jerusalén.
Palantir, el consorcio tecnológico norteamericano impulsor de la IA para la guerra y del tecnofascismo, lo tendremos en nuestros espacios vitales vigilándonos y poniéndonos en la mira de la represión y el bombazo, tal como lo hace en Gaza. Y para completar el cuadro neofascista, Trump y Marco Rubio hicieron una reunión el 16 de julio en el Departamento de Estado en donde participaron 65 países, llegando a la “gran conclusión” que “la izquierda radical es sinónimo de terrorismo”, es decir, se remozará el macartismo a escala mundial.
En Gaza continúa el bloqueo de los alimentos, los bombardeos, los asesinatos de jóvenes, niños y mujeres de parte del ejército sicarial sionista que no respeta el DIH ni las leyes de la guerra, y desafortunadamente, al imponerse la mentira mediática del “Alto el Fuego” de octubre de 2025, el mundo no está hablando de ello.
El escenario es dantesco. Toda Latinoamérica está en la mira neofascista de un imperialismo en decadencia que mientras se ahoga en sus miserias y termina hundido en las cloacas de la historia hará enormes daños si los pueblos no resistimos, si no se coordina una acción nacional e internacional popular que impulse la lucha y la solidaridad ya que de ninguna nación o gobierno podemos esperar nada, tal como lo hemos presenciado con gran dolor con el país hermano de Cuba.
