Madres de la Candelaria: 17 años caminando contra la impunidad

Por Yeison Camilo García

DSC_1219
Foto: El Colectivo

 Con un plantón en el Centro de Medellín, las mujeres vinculadas a la Asociación Caminos de Esperanza–Madres de la Candelaria conmemoraron el mes pasado su décimo séptimo aniversario. Allí reafirmaron que continuarán buscando a sus hijos y demás familiares desaparecidos, secuestrados o asesinados. Esa labor las hizo merecedoras del Premio Nacional de Paz en el año 2006.


Extraviaron sus vidas

Regino Manco y su hijo mayor, Gildardo, estaban a punto de llegar a la finca de su patrón cuando notaron que estaban rodeados. Ese martes 9 de junio de 1998, debían contar el ganado, pero en su lugar hallaron guerrilleros distribuidos por los potreros y por la orilla del río. Ya no tenían opción de huir sin ser vistos. Tampoco la tuvieron, en un primer momento, otros nueve hombres que igualmente fueron retenidos ese día.

Hacía tres semanas desde que Consuelo David había llegado al municipio de Mutatá (Antioquia), donde estaban trabajando su esposo Regino (64 años) y su hijo Gildardo (23 años). Quería llevárselos consigo de regreso al municipio de Dabeiba, de donde eran oriundos. Pero no lo consiguió. La última vez que los vio, iban en una moto hacia la finca. Horas más tarde se enteró de que ambos estaban muertos.

–Nos pusieron a descargar un camión con comida y a cargarla para el monte –le contó uno de los trabajadores liberados-. ¿Ve por allá ese cucuruchito? Por allá amanecimos. Y allá los dejaron a ellos dos, pero por güevones. No tenían por qué decir que trabajaban para Juan Zapata, pues a ese finquero y empresario lo aborrecen los guerrilleros.

Sin los cuerpos, y con su duelo a medias, regresó a Dabeiba al lado de sus otros cuatro hijos. Ahí vivió con ellos hasta 2003, cuando se vino desplazada para Medellín. Sin dinero ni trabajo, construyó como pudo un cambuche en la ladera nororiental de la ciudad. Con el paso de los días, y el arribo de nuevos desarraigados, se convirtió en una de las fundadoras del barrio Tres Esquinas.

UnDSC_1212 día de ese mismo año, Consuelo pasaba cerca del Parque de Berrío y vio a un grupo de mujeres en el atrio de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, quienes reclamaban conocer el paradero de sus familiares desaparecidos, secuestrados o asesinados por guerrilleros, paramilitares y militares. Eran mujeres que pertenecían a la Asociación Caminos de Esperanza–Madres de la Candelaria y participaban en uno de los plantones que organizan semanalmente desde el 19 de marzo de 1999.

“Los queremos vivos, libres y en paz”, repetían sosteniendo las fotos de sus ausentes, inspiradas en las Madres de Plaza de Mayo, otro grupo de mujeres que se reúnen desde el 30 de abril de 1977 en Buenos Aires (Argentina) para exigir que les devuelvan con vida a sus familiares que hacen parte de los treinta mil detenidos desaparecidos durante la dictadura.

Homenaje conmemorativo

En pocos minutos serán las 11 de la mañana del viernes 18 de enero de 2016. Mujeres, y unos cuantos hombres, casi todos mayores de 50 años, llegan por distintas direcciones hasta el Parque de las Luces. Teresita Gaviria, presidente de la Asociación y a quien la guerra le arrebató once familiares, coordina la conmemoración de los 17 años de existencia de esa organización. Durante los cuales se han vinculado más de 880 personas con cerca de mil 176 casos de personas desaparecidas.

–Sé que está haciendo mucho sol, muchachitas, pero ¿cuánto sol han aguantado nuestros familiares tirados en cualquier manga, en cualquier lodazal o en cualquier otra parte? –increpa la líder a las mujeres que se van arrimando y, luego, las convoca por megáfono a un acto de solidaridad–. Las que no tengan escapulario con foto de su desaparecido, pueden venir para que adquieran la de otro cuya madre no haya podido venir. Las que tengan su cruz sin marcar, lo pueden hacer.

Usando su sombrilla como bastón, Consuelo (64 años) se acerca a los portarretratos de cartón y las cruces sembradas en pequeños materos. La mayoría de los desparecidos y asesinados llevan atuendos y cortes de pelo de décadas pasadas. Al fin se detiene frente a un mapa de Antioquia, cubierto con un rompecabezas de fotos distribuidas por municipios de origen: Urabá, Urrao, Caucasia, Caicedo, Cocorná, San Luis, Doradal, Granada, Guarne, El Carmen y Medellín.DSC_1203

–Entrar a la Asociación me ha servido mucho, porque uno tiene psicólogos con quien llorar y desahogarse. Primero
yo no podía hablar de la muerte de Regino y Gildardo; ahora me cuesta, pero lo hago. También, porque comprendí que hay otras mujeres a las que les han ocurrido cosas muchísimo peores –comenta Consuelo sentada en una silla de madera, protegida por la sombra de una mata de guadua, a unos cuantos metros del resto de las madres.

Cuando la voz de Teresita se cansa, la releva Dolores Londoño (71 años). Es la vicepresidenta de la Asociación y madre de tres jóvenes que sucumbieron por la violencia en Medellín. Con fuerza, retoma las consignas: “Basta ya de secuestros y desapariciones. ¡Ven, haz algo, di algo, para que no te toque a ti!”. Aproximadamente cien mujeres y hombres, que sostienen las pancartas, la siguen en coro.

–El mayor logro de las Madres de la Candelaria es que nos cambió el corazón. Llegamos con mucho rencor, pero ahora trabajamos el perdón y la reconciliación con desmovilizados en la cárcel de Itagüí –cuenta la vicepresidenta, y agrega–: además, hemos recuperado 78 cuerpos de desaparecidos y nos hemos formado, algunas como bachilleres y otras en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, Arte Country…

Ahora son las 12:30. Consuelo, Teresita y Dolores, quienes continuarán buscando a sus familiares –e intentando obtener “así sea una casa vieja” donde todas las socias puedan reunirse a reflexionar y hacer sus manualidades– se unen con las demás en el centro del Parque de las Luces. Posan para las fotografías que preservarán este décimo séptimo aniversario para la posteridad. Entre tanto, cantan a una sola voz “… que una madre no se cansa de esperar”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s