“Nuestra apuesta es por el mejoramiento integral de barrios”

Por Juan Esteban Prado

comuna 8
Pintura: Víctor Camilo Cuartas

 El pasado 13 de Marzo se realizó en la comuna 8 de Medellín una consulta popular con el fin de decidir una política pública para el mejoramiento integral de los barrios, que tuviera en cuenta las necesidades reales de la comunidad y que, por tanto, fuera construida por ella misma. Dicha consulta contó con la participación de 1795 personas en puestos instalados en los barrios: 13 de Noviembre, El Pacífico, El Faro, Villatina la Torre, Altos de la Torre, Villa Turbay, Pinares de Oriente, Golondrinas, Enciso, Sol de Oriente y Villa Hermosa.

Y es que la comuna 8 es el territorio que más se ha transformado por el desarrollo del Jardín Circunvalar de Medellín. Este megaproyecto turístico busca recuperar territorio y revalorizarlo a partir de estándares internacionales de modernización: más espacio público, sistemas integrados de trasporte, vivienda en altura y paisajismo.

Las comunidades que allí habitan, en su mayoría desterrados del campo, sostienen una relación tensa con el gobierno local debido a la desinformación constante frente a las obras que allí se adelantan: Ecoparques, UVAs, Metrocables, Caminos de la Vida, Barrios Sostenibles. Esta última es una de las más polémicas, pues implica la reubicación masiva de los habitantes en edificios de apartamentos como estrategia de solución de vivienda, que no es, según los afectados, un verdadero mejoramiento de vivienda, y en cambio sí genera grandes impactos sociales. Solo en su primera etapa y aun sin terminar, van muchas viviendas demolidas y ninguna construida. Las comunidades sostienen que han sido engañadas y que ninguna de sus necesidades o iniciativas se tuvieron en cuenta.

Por eso, dice Isela Quintero, vocera de la Mesa de Desplazados, “hace tres años iniciamos un proceso de resistencia y movilización que ha venido madurando con los debates que hemos dado frente al Plan de Ordenamiento Territorial y el Plan de Desarrollo Municipal. Hoy podemos decir que tenemos una propuesta comunitaria, construida colectivamente, para la implementación de una política pública de Mejoramiento Integral de Barrios (MIB)”.

En esta iniciativa comunitaria han hecho presencia activa la Mesa de Vivienda y Servicios Públicos de la Comuna 8, el Observatorio de Seguridad Humana y la Mesa Interbarrial de Desconectados. Para Jairo Maya, habitante de la comuna, “la vinculación efectiva de las comunidades en la toma de decisiones sobre el futuro de los territorios es una de las principales reivindicaciones del proceso. En este sentido, es claro que la transformación de los barrios no debe estar centrada únicamente en lo físico sino en una perspectiva más amplia y humana, donde la situación familiar, socioeconómica y cultural de los habitantes sea eje central en los planes territoriales”.

Esto ha dado como resultado una creciente apropiación de herramientas de planeación local por parte de líderes y organizaciones de la comuna 8. Así han cualificado el nivel de sus exigencias frente a temas como la participación vinculante y concertada con las comunidades en lo referente a propuestas de intervención territorial y a la garantía de permanencia de los habitantes en el territorio frente al desarrollo de megaproyectos.

Durante el último año y medio, en los barrios que bordean el cerro Pan de Azúcar, sus pobladores elaboraron lineamientos comunitarios para una política pública de MIB, la cual tiene como objetivo dignificar las condiciones de vivienda y hábitat, igual que condiciones socioeconómicas y de entorno comunitario de los habitantes de la comuna 8.

Esta propuesta gira alrededor de tres ámbitos, que incluyen diferentes problemáticas barriales así como propuestas para resolverlas. Primero, el ámbito familiar: vivienda, con la legalización de barrios que están por fuera del perímetro urbano; legalización de la tenencia del lote, para quienes poseen solo el documento de compraventa, y mejoramiento de vivienda de acuerdo al nivel de precariedad, vulnerabilidad y victimización por el conflicto armado.

Segundo, el ámbito de lo público: entorno y hábitat popular con planes para la mitigación del riesgo basados en estudios técnicos de riesgo en el territorio, cobertura de servicios públicos domiciliarios con garantías de mínimos vitales gratuitos, rechazo al programa prepago de agua y energía, adecuación o construcción de centros hospitalarios, restaurantes comunitarios y sedes comunales.

El tercero contempla el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de la comuna: gestión y elaboración de proyectos productivos fundamentados en la economía solidaria, consolidación de huertas urbanas en los barrios de borde para disminuir la desnutrición y garantizar la seguridad alimentaria, y el desarrollo de estrategias de convivencia pacífica entre vecinos.

En lo corrido de 2016, el principal objetivo ha sido socializar los lineamientos para la política pública de MIB. En este sentido, cuenta Alejandra Serna, “iniciando el año se adelantó una gira por la comuna para discutir y afinar la propuesta, y para preparar la realización de una consulta popular. Es cierto que la consulta no cumplía con los requisitos de la ley 134 de 1994 porque no era convocada por ningún gobernante, pero sí tenía como fin construir un amplio apoyo de las comunidades de cara al debate que queremos dar a la institucionalidad y ciudadanía en general frente al presente y futuro del territorio”.

La jornada contó con el apoyo de amas de casa, trabajadores, desempleados, estudiantes, jóvenes, artistas, académicos, líderes y dolientes del territorio. Megáfono en mano, por callejones y morros, los líderes opacaron los ruidosos bafles que retumban cada domingo en los barrios de Medellín, motivando a que sus dueños redujeran el volumen para escuchar las consignas sobre temas de interés común: vivienda, salud, trabajo y servicios públicos.

Como resultado de todo este proceso, de las 1795 personas que participaron en la consulta, 1766 personas dijeron sí, aprobando el programa de Mejoramiento Integral de Barrios. Este día, afirma Isela, “le dimos una lección a la ciudad porque estamos haciendo política real, no politiquería. Y lo que es más importante aún, seguimos resistiendo pero ahora con propuestas en mano”.

Lo que sigue es la discusión pública en los foros y espacios convocados por el Consejo Territorial de Planeación, así como en los debates de aprobación del Plan de Desarrollo Municipal en mayo. En la comuna 8, quienes han trabajado pacientemente durante estos años esperan que la propuesta sea incluida en las líneas del Plan de Desarrollo y que, además, se adelante en los barrios de la comuna una prueba piloto de Mejoramiento que luego pueda ser aplicada en otros sectores de Medellín.

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