La alimentación de los presos en Colombia: jugoso negocio del INPEC y sus contratistas

Por Miguel Ángel Beltrán V. y Said Alberto Angulo (Presos políticos en La Picota)

alimentacion de los presos 2
Fotos: Defensoría del Pueblo

Una de las numerosas problemáticas que atraviesan los centros penitenciarios y carcelarios del país es la de las precarias condiciones de alimentación, las cuales, sumadas a los problemas de hacinamiento y salud, entre otros, obligaron al gobierno a declarar la emergencia carcelaria en el mes de mayo de 2013.

Como es sabido, las normas internacionales, y en particular las “reglas mínimas para el tratamiento de la población reclusa”, consagran el derecho a una alimentación de buena calidad, bien preparada y nutritiva, en horarios acostumbrados.

No obstante, lo que observamos día a día, en los centros de reclusión, es el menoscabo de este elemental derecho, expresado en la baja calidad de los alimentos, deficiencia nutricional en las dietas, incumplimiento en los gramajes establecidos, desconocimiento de las dietas especiales, así como las deplorables condiciones higiénicas de los sitios destinados para la preparación de la comida.

Estas violaciones al derecho de una alimentación sana de la población reclusa van de la mano con los jugosos negocios que funcionarios del INPEC y sus contratistas vienen haciendo con la provisión de alimentos.

USPEC y Servialimentar: el papel aguanta todo

El suministro del servicio de alimentación por el sistema de ración, para los internos que se encuentran privados de la libertad en los Establecimientos Reclusorios de Orden Nacional (ERON) y que incluye los Centros de Reclusión Militar y las Estaciones de Policía, corre a cargo de la Unión Temporal “Servialimentar”.

Dicho consorcio, si bien se haya constituido -para efectos de contratación- por la asociación de la firma comercial Agroindustriales del Oriente (90%) y La Huerta de Oriente (10%), en la práctica está bajo el control del señor Juan Carlos Almanza, quien funge como propietario de la primera firma.

Un rápido seguimiento documental a este contratista pone de presente que el mencionado empresario está asociado no solo a importantes contratos con el Estado, sino que su nombre se haya vinculado a posibles hechos de corrupción, como se desprende de una investigación periodística realizada en el 2013.

Un artículo publicado por el diario El Tiempo (Octubre 4 de 2103), denuncia que algunos núcleos familiares, entre ellos los primos Juan Carlos Almanza y Germán Almanza, suelen presentar a las licitaciones públicas sus empresas juntas “como comodín para quedarse con los millonarios contratos y los ganadores son unos u otros”.

Para la vigencia del año que acaba de concluir, el contrato suscrito por el empresario Juan Carlos Almanza y la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (USPEC-INPEC) alcanzó una cuantía cercana a los 16.700 millones de pesos (aproximadamente US$ 6.700.000). Allí el contratista se compromete al cumplimiento de una serie de especificaciones que buscan garantizar la calidad en el suministro de la alimentación.

No obstante, estas garantías solo quedan consignadas en el papel; una auditoría revela grandes fallas en el servicio y un reiterado incumplimiento en los términos del contrato. Aun así, los organismos fiscalizadores no han aplicado las sanciones pertinentes; peor aún, Servialimentar -y con ella el empresario Juan Carlos Almanza- ha sido premiada con un nuevo contrato para 2016.

La minuta patrón: no todo lo que brilla es oro

Alimentacion de los presos

La minuta patrón es el marco definido por la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios en la cual se establecen los tiempos de comida, frecuencias, grupo de alimentos, en la perspectiva de garantizar el cubrimiento de las necesidades nutricionales de la población penitenciaria, partiendo de las recomendaciones de consumo diario de calorías y nutrientes.

Basado en lo anterior, el contrato estipula un compromiso de alimentación por parte del consorcio, con 18 menús. Pero solo aparecen consignados en el papel, mientras que el preso recibe una precaria alimentación, que no reúne los requisitos nutricionales mínimos.

Entre las principales situaciones que registran un incumplimiento por parte de Servialimentar y USPEC en la aplicación del ciclo del Menú, destacamos: La ración alimenticia no se ciñe a los gramajes establecidos en el contrato; la porción servida a los internos generalmente se reduce a la mitad y, en ocasiones, alcanza índices menores, llegando incluso a situaciones en que no se hace entrega de la fruta o el postre. Los alimentos que se sustraen al menú hacen parte de los negocios ilícitos, de los cuales se lucra todo el personal que hace parte de la cadena de distribución de alimentos, incluyendo desde luego a los funcionarios del INPEC, quienes reciben gruesos sobornos.

La calidad de los alimentos es deplorable: las frutas llegan en estado de descomposición; la papa agusanada; al pollo usualmente le falta cocción, mientras que las carnes presentan un olor fuerte y una contextura nerviosa (no deshilachada) y al calentarse en el horno segregan una espuma que, acorde a los especialistas en este campo, permite corroborar que se trata de carne de burro.

No hay un manejo adecuado de las temperaturas fijadas por las normas para la conservación de alimentos fríos (v.g., jugos, ensaladas); por otra parte, alimentos que requieren refrigeración son depositados en bodegas que no mantienen la cadena de frío, y permanecen por mucho tiempo expuestos al aire contaminado. De allí a su descomposición hay un pequeño paso.

El área de preparación de alimentos: foco de infecciones

Las visitas realizadas por la subdirección de vigilancia en salud pública, para verificar condiciones higiénico-sanitarias en las áreas de preparación de alimentos del ERON-Picota, ha emitido, recurrentemente conceptos desfavorables por el incumplimiento de las condiciones sanitarias. Estas presentan una serie de factores de riesgo, como deficiencia en la infraestructura de baños, pisos, paredes, techos, iluminación, ventilación y temperatura.

De otra parte, el racionamiento permanente del agua obliga a que la preparación de alimentos se realice con agua contaminada, proveniente de los tanques de almacenamiento, donde se han encontrado cuerpos de animales muertos (ej. palomas y roedores) en avanzado estado de descomposición.

Como si esto fuera poco, funcionarios del cuerpo de custodia realizan inspecciones en el área de preparación y manipulación de alimentos, acompañados de perros, sin tomar las más mínimas medidas de higiene y sanidad.

Por todo lo anterior, no sorprende entonces que las epidemias de diarrea, con manifestaciones de vómitos, cólicos estomacales y fiebre, sean el pan de cada día. Al punto que el pasado 10 de marzo una visita de salud pública dispuso el cierre del rancho, por falta de condiciones higiénicas y de sanidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s