Editorial No. 16: El Ecosocialismo rescata al Ser por encima del Tener

ambientallicual-blogspot-com-co  (Número 16 / Febrero 2017)

Que sepamos, hasta ahora la luna no es habitable, en todo caso no es rica en recursos con que cuenta nuestro planeta, único conocido hasta ahora en donde pudo florecer y mantener-se el milagro de la vida. De haber otro planeta con condiciones similares estaría a cientos de años luz de aquí, lo cual implica que no sería una alternativa cercana para la vida cuando la voracidad humana, intensificada por la forma de vida capitalista, acabe con ella. No obstante, ese es uno de los rasgos más característicos de la sociedad capitalista: su insensibilidad hacia la vida, hacia lo que sufre, hacia lo que se extingue, lo cual contrasta de una forma morbosa con su fe ciega en el progreso, que, sin embargo, no va más allá del desarrollo tecnológico en función de la producción de mercancías para la acumulación de capital privado.

Eso nos obliga a repensar seriamente el socialismo como alternativa que subsiste, a pesar de todas las falsedades propagadas para desacreditarlo y de toda la violencia física e ideológica impuesta por la institucionalidad para erradicarlo de la faz de la tierra. En poco tiempo, después de la caída del régimen “socialista” soviético, de la unificación de Alemania y la expansión del neoliberalismo, los medios masivos y las instituciones educativas lograron hacer creer a la mayoría que el socialismo era un invento del diablo o una ensoñación de algunos cerebros enfermos. Con todo y eso, la realidad lo que evidencia es la insostenibilidad, no solo ética sino física, de un modo de producción que ha convertido la vida misma en mercancía y la ha sometido a los imperativos de la acumulación de capital.

Pero acaso este socialismo haya que reinventarlo, tomando como referencia los regímenes que en el pasado han pretendido organizar la sociedad en función de la propiedad colectiva de los medios de producción. Esto es, desde luego, indispensable como alternativa a la economía capitalista, pero no suficiente para el desarrollo de una forma de vida radicalmente distinta. En algunos de estos regímenes, efectivamente, se expropiaron estos medios de las manos de los capitalistas privados, pero no se pusieron a disposición de la sociedad en su conjunto sino que se concentraron en las manos de una burocracia. La planificación que en este caso se oponía a la dinámica de mercado tampoco tuvo nada de democrático y terminó configurando una estructura autoritaria de capitalismo de Estado que reincidió en el productivismo como móvil incuestionable de la producción y, sobre todo, del desarrollo tecnológico. De esta manera logró aliviar muy poco las condiciones de vida de las mayorías e incluso intensificó la depredación de los recursos naturales.

La apuesta socialista hoy es al mismo tiempo ecológica, pues toma en cuenta que la devastación de la naturaleza y la precarización de la vida humana obedecen a una misma causa: la dinámica de acumulación de capital que orienta la economía actual. Un ejemplo que puede hacerlo evidente es el fenómeno de la obsolescencia programada. Se trata de una estrategia consciente que utiliza la tecnología para bajar al mínimo el tiempo de vida útil de los artículos producidos, obligando al consumidor a comprar en poco tiempo el mismo producto.

Esto muestra bien claramente cuál es la función de la tecnología en la sociedad actual. No va dirigida a mejorar las condiciones de vida de la humanidad sino a incrementar los niveles de acumulación, estimulando, desde luego, el consumo de una manera irracional. Aquí el capitalismo muestra su verdadera cara: un sistema depredador que está convirtiendo todo lo que toca en mercancía (hasta la vida misma) y ha hecho del planeta Tierra un inmenso basurero.

Esa es la cara que tendría que destruir el socialismo, pues su propósito es la felicidad humana, que de todas maneras no puede concebirse por fuera de un contexto natural. Destruir este contexto es destruir las condiciones mismas de existencia y por tanto de bienestar y felicidad. El ecosocialismo no ve recursos en la naturaleza (tampoco recursos humanos) sino ecosistemas, cuyo equilibrio es siempre inestable. El ser humano mismo hace parte de este ecosistema, por tanto conservarlo debería ser un propósito fundamental. En esa misma medida se replantea la estructura del desarrollo tecnológico en función de la preservación y el cuidado de la naturaleza. Y estas son las variables que orientan la planeación de la economía, que exige una democracia directa en donde las comunidades tengan la opción de decidir sobre el uso de sus territorios y los bienes comunes que en ellos se encuentran y sobre las tecnologías que se han de implementar o desarrollar para lograr el propósito de satisfacer las necesidades humanas sin destruir las condiciones de vida. Hay, sin embargo, problemáticas globales, como el calentamiento global y agotamiento de las fuentes de energía fósiles, que deben ser abordadas desde una planificación global; por eso la construcción del ecosocialismo es una tarea que articula a todos los pueblos del mundo.

La planeación económica, por lo demás, es solo un instrumento de decisión al servicio de la construcción de una forma de vida realmente humana, una nueva civilización que transforme, apoyándose en la solidaridad, el amor y la sinergia, las relaciones entre los seres humanos (incluyendo las relaciones entre hombres y mujeres) y de estos con la naturaleza. Eso implica también la transformación de las instituciones educativas y culturales para la formación de un sujeto autónomo y crítico, capaz de discernir sus verdaderas necesidades sin la mediación manipuladora de la publicidad, usando las tecnologías más limpias y respetuosas con la naturaleza.

Si avanzamos un poco en este proceso, dejando al lado el consumismo compulsivo y, por tanto, el acicate para el productivismo, el desarrollo tecnológico tendrá una nueva y fundamental función: liberar tiempo de trabajo para que podamos dedicarlo al cultivo de nuestras propias personas, de las comunidades y de la sociedad toda. Tiempo libre usado con conciencia, liberado de la industria del entretenimiento y puesto al servicio de la autorrealización humana, mediante prácticas culturales, artísticas, políticas, eróticas, deportivas, lúdicas, científicas, en las que vamos construyendo relaciones simbióticas y solidarias con el mundo que nos rodea. Esto acerca al socialismo a los sectores populares y a su cotidianidad, despojándolo de su abstracción formal. Así el ecosocialismo impulsa la vida sobre otros resortes, privilegiando la lógica del ser sobre el tener. El desarrollo de la tecnología y la productividad se ponen en función del ser, de la liberación real de tiempo para la vida, y no de la acumulación de objetos y dinero que terminan lastrando la existencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s