LA TEMPESTAD

Poema sabino Jose__-Clemente-Orozco_-Prometheus_-1930
Prometheus/José Clemente Orozco

Hay noches que retumban como la tempestad

que sacuden las entrañas de nuestra estirpe

Sin darnos cuenta fuimos separados como partículas sopladas por un viento seco

El sueño de ser íntegros se trituraba noche tras noche

¡A saber bajo qué cielo falso!

El caso es que olvidamos

que los relámpagos son las venas de luz

que un día despertaron nuestras entrañas

El caso es que la tierra ha soportado más bombas

que tempestades el cielo

Hay algo corroyendo nuestras entrañas

algo que no es zompopo

porque los zompopos carcomen las hojas, pero no las raíces.

La tempestad no es la furia del Creador y Formador

es un niño que baja a comer guayabas sobre la tierra

que se enfada por cada guayabo degollado

y las abuelas lo saben

y lo repiten

una y otra vez

otra y otra vez

La tempestad no es la furia del Creador y Formador

Pero qué pasará

cuando olvidemos que el susto es una enfermedad

cuando olvidemos el remedio

cuando olvidemos que la tempestad no espanta

sino transporta la obsidiana que corta los males

Hay noches que retumban como la tempestad

para que entendamos que soñar no es permanecer dormidos profundamente

Una nube detuvo sus pasos

y llovió el mensaje del mundo de arriba

una llamarada brotó del cerro

y chisporroteó el mensaje del mundo de abajo

Nuestro mensaje en este mundo es claro

y viene desde los pulsos que delinean las salidas y caídas de sol

desde los rastros de la partida y retorno de la luna

desde los hilos que vienen del fondo de nuestros sueños

desde nuestras veredas trilladas hacia las raíces de la vida

desde los agujeros por donde el corazón se vuelve libre

Cómo pesan los siglos que hemos cargado

mientras otros borraban nuestras huellas

para que no quedara rastro de lo que somos

Ahora nuestros ojos nunca más serán capaces de aceptar

que el sueño de los niños continúe suspendido en un cielo encapotado

Ahora nuestros pechos nunca más soportarán

que el sudor nuestro sea absorbido por un polvo que vuela hacia el vacío

Aquí estamos, con nuestra fuerza en la garganta

con nuestra voz rescatada

aquí estamos

para decir que en ningún momento fuimos callados

que siempre estuvimos de pie

aquí estamos abriendo nuestro camino.

Sabino Esteban Francisco. (1981). Poeta y docente guatemalteco de ascendencia maya q’anjob’al. Durante el conflicto armado interno, su familia se refugió en Chiapas, México, durante dos años. En 1984 regresó a Guatemala para incorporarse al campamento “Los Limones” de las Comunidades de Población en Resistencia –CPR– de Ixcán. Ha publicado los libros de poesía Sq’aqaw yechel aqanej / Gemido de huellas (Editorial Cultura, 2007), Yetoq’ junjun b’ijan aq’al / Con pedazo de carbón (Editorial Cultura, 2011) Xik’ej K’al Xe’ej / Alas y raíces (Catafixia Editorial, 2013) y Sq’och Xajaw/ La escalera de la luna (Editorial Cultura, 2017). Ha sido invitado a festivales de poesía y eventos culturales en Guatemala, España, México, Estados Unidos y Colombia. El poema aquí publicado es inédito y cedido especialmente para los lectores y lectoras de El Colectivo.

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