Barber Art, más que un corte un encuentro cultural en el Popular 1

En la estación Popular del metrocable, y en medio del bullicio de los carros, la polución, las ventas ambulantes y los ciudadanos agitados que van de un lado al otro, se encuentra un lugar que a primera vista parece una simple barbería, pero que en poco tiempo se ha convertido en un importante referente cultural para distintos procesos organizativos y comunitarios en el barrio Popular 1 de Medellín: es Barber Art.

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Más que cortar el cabello

Martín Emilio Cortés Orozco, o “El Profe”, como lo llaman afectuosamente quienes lo conocen, nació en la Unión (Antioquia) y desde muy joven se inició como barbero, labor que ejerce hace 19 años, gran parte de ellos en una barbería ubicada en El Poblado. Cansado de la rutina de la profesión, y de la cultura de autos lujosos, mujeres y cadenas de oro asociada a ella, Martín comenzó a intuir, y a soñar, que la barbería podría llevarse a otro nivel. Esta ha sido, según Martín, “un espacio que posibilita la aceptación de los individuos alrededor de la diferencia, en el que se genera un vínculo entre los clientes y los barberos, en el que, en medio de la música, se dialoga de los más variados temas”.

Dicha intuición, y su continua relación con sociólogos, antropólogos y artistas, lo llevó a comprender que una barbería podría cumplir un papel más importante en la comunidad; más que ser un espacio para cortarse el cabello, esta podría convertirse en un lugar en donde habitara el arte y la cultura, articulándose de manera más profunda con la comunidad, y que podía servir para explorar, sentir el mundo y conocer el territorio.

Un espacio para la cultura

Esta imperiosa necesidad de hacer de la barbería un espacio para gestionar procesos artísticos lo llevó a renunciar, hace 5 años, a su trabajo en El Poblado y “tirarse a la calle”. Primero llegó a Manrique Guadalupe, en la Comuna 1, y hace dos años se estableció en el Popular 1. Aquí inició su sueño “Barber Art”, un lugar, como lo señala Martín, “convertido en un espacio público, en donde se dialoga alrededor de las problemáticas del entorno, donde el barbero es un moderador de los conflictos entre las personas, y un espacio de distribución de información, en donde los colectivos de la comuna pueden encontrarse, conocerse y articularse”.

Allí se han realizado exposiciones de arte, como la del artista urbano Obed Yepes, o “Jago”, actividades de promoción de la lectura, cantadas de Rap y prontamente exposiciones de fotografía. Han interlocutado colectivos artísticos como KGP (Klan Guetto Popular), RA1 (Renacer Artístico de la 1), Oranguklan (RAP), Inlakech (“Todos somos uno”), Sueños de Papel (teatro y promoción de lectura), entre otros.

Una apuesta por la Memoria viva

Por lo demás, Barber Art no es solo un centro cultural. Por lo menos Martín espera que se convierta en un centro de memoria histórica. “Se trata – dice- no solo de recordar el dolor del hijo asesinado, sino, además, de convertir el espacio en un centro de lectura sociológica del entorno, de la identidad, de la moda, recuperar la memoria a través de la arquitectura, de cómo las personas habitan el territorio; todo aquello que sirva para estar vivo, lo que construyen los sujetos, uno observa que los pelados no saben sembrar, su cultura son los carros, conseguir casa y mujeres, hay que recuperar la memoria colectiva, la que construyen los colectivos artísticos en el territorio, ser político, poner a pensar a los jóvenes, generar vínculos con la comunidad, y construir sobre el hoy, por medio de una red de colectivos”.

El sueño de una red de colectivos artísticos

De acuerdo con Martín, construir procesos de este tipo ha sido difícil. “Y es que los chicos no ven más allá de la barbería tradicional, se quedan unos meses y se van, no construyen procesos”. Así mismo, otros barberos lo ven como un competidor, y hasta lo tildan de farsante, ya que no le creen y no apoyan este tipo de ideas. Para Martín, sin los colectivos, Barber Art no existiría, ya que estos son los que le dan vida al proyecto al habitarlo y por las conversaciones que se dan alrededor del arte y la cultura en todas sus expresiones. Martín sueña con “construir una amplia red de colectivos artísticos que habitan en el territorio, primero de la Comuna 1 y después en América Latina, compartiendo las maneras como resisten la degradación de los que nos gobiernan, que se preocupan más por el poseer que por el ser; convertir a Barber Art en un referente cultural de la nororiental de Medellín, que las barberías, en el territorio, repliquen el arte, la fotografía y la cultura”.

De esta manera, señala Martín, “en medio de tanta adversidad, en el corazón del Popular 1, nace un espacio en donde el arte y la cultura son protagonistas de un cambio necesario y urgente para nuestra comunidad”.

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