Poemas de Luis Rogelio Nogueras

Transformacional

En el tronco de un árbol, una niña…

A Fernando Silva, hijo, en 1982, y a Zoe Valdés, en 1968

“Qué lindo árbol”, dice la niña.

Y el árbol, que aguardaba esas palabras;

el árbol, que nació y creció para esas palabras,

también confirma la belleza de la niña

en su secreto lenguaje

de raíces y ácidas resinas.

El largo tronco ocre, pero

y sobre todo la copa del árbol

ardiendo en verdes llamas en el viento de la tarde,

y los ojos claros, pero

sobre todo la boca de la niña

en la que palpita como un pequeño animal una sonrisa,

fueron alabados.

Para esos segundos de gloria

el árbol resistió a pie firme el vendaval

y la niña llegó a este paraje;

para este mutuo reconocimiento.

La útil belleza del árbol fue singularizada:

su voz única fue reconocida

en los incontables susurros de la selva;

la frágil belleza de la niña fue descifrada;

su rostro

señalado en la anónima marea de la muchedumbre.

Arte poética

Ahora sé
que el poema, antes de ser las líneas trazadas
con prisa,
es la conversación en el café,
la sonrisa azul de Blanca Luz,
la muerte de este hombre,
el apretón de manos o la vida entre dos.

Ahora sé
que trazar estas líneas
no es
sino la forma última de hacer la poesía,
el último acto del poema,
la función de trasplantar la vida a la hoja.

La poesía empieza en todas partes
y termina siempre en los papeles.

Ama al cisne salvaje

No intentes posar tus manos sobre su inocente
cuello (hasta la más suave caricia le parecería el
brutal manejo del verdugo).
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la noche).
No remuevas el agua de la laguna no respires.
Para ser tuyo tendría que morir.

Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete en la hierba).
No rompas el hechizo de esta tarde de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.

Luis Rogelio Nogueras. La Habana, Cuba, 1944 – 1985.

Pocos escritores como Wichy, el Rojo (llamado así por el color de su pelo), dejando de lado la seriedad para jugar con el poema, desarmando frases, palabras, despoetizando temas, situaciones y lugares comunes, enrevesando metáforas; advirtiendo la sustancia que le da originalidad al poema al mismo tiempo que lo convierte en repetición de otros poemas, de otros tiempos, de otros nombres.

Fue escritor, poeta, ilustrador y guionista de cine, viajó y vivió en varios países. En 1981 obtiene el premio Casa de las Américas con el poemario Imitación de la Vida. Entre sus libros figuran: Cabeza de Zanahoria (Poesía), Las quince mil vidas del caminante (Poesía), El cuarto círculo (Novela), Y si muero mañana (Novela). Fue guionista de la película El brigadista (1977), uno de los clásicos del cine cubano que trata sobre la alfabetización en la isla.

Los poemas aquí publicados hacen parte del libro Teoremas de Amor, publicados por la revista colombiana Exilio en 2004.

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