Poemas de WISLAWA SZYMBORSKA

Ilustración de Beatriz Bandiera inspirada en la obra de Wislawa Szimborska

UNA DEL MONTÓN

(Versión de Gerardo Beltrán)

Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien completamente diferente.

TODO

Todo:

palabra impertinente y henchida de orgullo.

Habría que escribirla entre comillas.

Aparenta que nada se le escapa,

que reúne, abraza, recoge y tiene.

Y en lugar de eso,

no es más que un jirón de caos.

EJEMPLO

La tormenta

arrancó anoche todas las hojas del árbol

menos una de ellas,

dejada

para que se columpiara sola en una rama desnuda.

En este ejemplo

la Violencia demuestra

que sí,

que en ocasiones le gusta bromear.

Wislawa Szimborska (Kórnik, Poznan, 1923 – Cracovia, 2012)

Pescadora de las cosas simples, ponía el ojo en lo profundo de la ironía: la historia de las nubes, el no sé, como principio y alimento del poeta, el asombro que va desde un pequeño tallo de césped que ya es universo, hasta la única hoja que se columpia sola en una rama desnuda. La poesía de Wislawa, sencilla y mordaz, a veces se dibuja como estocada de dardos que aciertan en la ingenuidad de la condición humana, en la que la misma poeta se define y nombra. Obtuvo diferentes premios entre los cuales está el Nobel de literatura (1996).

OBRAS

  • Por eso vivimos (Dlatego żyjemy, 1952)
  • Preguntas a mí misma (Pytania zadawane sobie, 1954)
  • Llamando al Yeti (Wołanie do Yeti, 1957)
  • Sal (Sól, 1962)
  • Mil alegrías, un encanto (Sto pociech, 1967)
  • Si acaso (Wszelki wypadek, 1975)
  • Gente en el puente (Ludzie na moście, 1986)
  • Fin y principio (Koniec i początek, 1993)
  • De la muerte sin exagerar (1996)
  • No sé qué gente (1997) Discurso ante la Academia Nobel.
  • Instante (2002).
  • Dos puntos (2004).
  • Hasta aquí (2009)

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