Y… hasta que demolieron la plaza de mercado de Bello

Sin licencia de construcción y/o de demolición, sin diseños y sin presupuesto para construir la nueva plaza, ya procedió la administración municipal de Bello a su demolición.

Por Betty Ciro

foto: tomada de elbellanita.com

Por fin, la Administración Municipal de Bello logró su cometido de demoler, de cualquier forma, la plaza de mercado. En esta ocasión se valió de maniobras no muy transparentes, pues al parecer demolieron un local ya desocupado, externo a la plaza, para provocar el colapso de toda la edificación y ahí sí contar con los argumentos que no habían podido poner en práctica para que todos los comerciantes desalojaron el lugar.

El 16 de junio de 2020 Óscar Andrés Pérez, actual alcalde de Bello, había asegurado que se encontraban adelantando diálogos con los comerciantes de la plaza para lograr un acuerdo y emprender la modernización de la infraestructura. En ese entonces, se informó que el municipio tenía plazo hasta el 30 de junio para presentar los diseños ante el Departamento de Prosperidad Social. Al parecer esto no se cumplió, porque el 3 de febrero de 2021, el mismo alcalde dijo nuevamente que estaban avanzando en los diseños.

El 14 de septiembre de 2020 el gerente de proyectos especiales, Esteban Valencia, fue enfático en afirmar que estaban buscando una concertación con cada uno de los comerciantes para poder hacer el proceso de cierre acordado con todos ellos y así iniciar el proceso de construcción en enero o febrero de 2021.

No hubo concertación

Desde hace unos tres meses empezó la presión muy fuerte hacia los comerciantes para que desalojaron sus locales. Llegaban funcionarios a manifestarles que iban a sellar todas las puertas, que se iban a quedar sin clientela; que iban a cortar la luz y el agua; que iban a empezar a demoler.

A los locales como carnicerías o restaurantes o puestos de comida, les decían que lo mejor era que cambiaran de razón social puesto que para ellos sería muy difícil continuar con su actividad comercial.

Efectivamente, las carnicerías que funcionaban dentro de la plaza se acabaron y la mayoría de los puestos de comida también, pues ellos no pueden ubicarse en la calle o debajo de una carpa como lo están haciendo muchos de los comerciantes que prácticamente están a la intemperie.

La reubicación mientras se construye la plaza

Según el alcalde y el secretario de proyectos especiales, la plaza estaría lista en unos 20 meses y, aunque todavía no hay diseños, según lo reconoció el mismo alcalde el 3 de febrero, ya han mostrado fotos y han alardeado con un edificio de 3 pisos para locales comerciales y un sótano para parqueaderos.

Una de las preocupaciones de los actuales comerciantes desalojados es cuánto les irán a cobrar por dichos locales si es que algún día se hace realidad dicha construcción; si se los van a ofrecer en venta o en alquiler o si les van a respetar el derecho que ya tienen. Y es que, aunque existe jurisprudencia de la Corte Constitucional que define las plazas de mercado como bienes de uso público, los comerciantes no tienen confianza en que la Administración de Bello respete los preceptos legales, constitucionales y jurisprudenciales. En la Sentencia T-283 de 1993, la Corte afirma: “Las plazas de mercado son bienes de uso público, no por el hecho de su destinación a la prestación de un servicio público sino por pertenecer su uso a todos los habitantes del territorio. El carácter de bienes de uso público somete a las plazas de mercado a la custodia, defensa y administración por parte de las entidades públicas respectivas.  La primera autoridad municipal tiene la facultad legal de adoptar las medidas administrativas que considere indispensables para la adecuada utilización del espacio público en las plazas de mercado, en particular con el fin de garantizar unas condiciones de libre competencia y de salubridad óptimas que propicien la comercialización directa y efectiva por los campesinos de productos de primera necesidad”.

Es que, dada la experiencia acumulada por los comerciantes de la plaza en todo este tiempo de lucha para que se respete su derecho al mínimo vital, sin lograr una inversión del municipio para mantener la infraestructura en condiciones dignas, justifica su sospecha e incertidumbre respecto a las verdaderas intenciones y al afán en demoler la plaza sin contar siquiera con la licencia de construcción, ni con la licencia ambiental y tampoco con el presupuesto.

Los cubículos o más bien hornos

Otra preocupación de los comerciantes es la propuesta de reubicación que les tienen, pues dicen que el alcalde pretende que se confinen en un cubículo de lata en el cual se cocinarían no solo ellos sino también sus legumbres y frutas. Esta no es la reubicación que ordenó la Sentencia de Acción Popular del Juzgado 18 Administrativo en 2011, que exigía que a cada comerciante le dieran una compensación. El fallo no habla de cantidad; sin embargo, la Administración tasó dicha compensación en 15 o 20 millones, aunque los negocios cuesten más de 100 millones.

En Bello la autoridad administrativa ha violado y sigue violando el principio de confianza legítima que la obliga a proporcionarle al ciudadano afectado las condiciones y los medios para adaptarse a la nueva situación.

Las actuales condiciones

Lucía, una joven que tenía un pequeño restaurante dentro de la plaza, hace ya un mes que desalojó su puesto. Ella está haciendo un gran esfuerzo económico para pagar un arriendo y continuar buscando el sustento para su familia. Aunque sus gastos se le duplicaron, trata de ser optimista y de mantener su clientela para evitar el temido mal del desempleo.

Igual camino tomó doña Ana, quien alquiló una parte de la bodega de plátano ubicada al frente de la plaza para continuar con su pequeño negocio. Ella también comenta que va a ser muy difícil enfrentar los nuevos costos que se le generaron.

Para Alberto Restrepo y Rodrigo de Jesús Múnera, conocedores ampliamente de la problemática de la Administración del Municipio, todo lo relacionado con la construcción de la nueva plaza de mercado es una farsa porque no se cumple con ninguno de los requisitos exigidos por la ley.

Los comerciantes tienen por delante la necesidad de unificarse para resistir y exigir el respeto de los derechos fundamentales que otorga la Constitución y la Ley.

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