El Punk, microhistorias con verdades incómodas desde Medellín

Nos amenazaban y boletiaban, se decían llamar Amor por Medellín, mataban de todo, eran los dueños del negocio, controlaban a las putas y a los jíbaros, desaparecían a los gamines, el alcalde les temía, por eso nos encaletamos en los sótanos y las terrazas a escuchar nuestra música. Éramos un blanco fácil, improductivos, sin ganas de comprarnos unos Reebok, sin ganas de nada, y a la final ¿cómo matas eso?” Poema, Amor por Medellín, tomado del libro, Medellín city Punk.

Por Víctor Andrés Muñoz Marín

Foto tomada de actitudsimbiotica.com

El Punk

El Punk es un movimiento contracultural, nace en Londres a mediados de 1970, también en otras ciudades británicas un grupo de jóvenes con el arte, la música y una vestimenta alternativa, se opuso a la monarquía de la época que posicionó cada vez más una cultura patriarcal, de miseria y pobreza. Estos jóvenes aludieron al termino Punk, a lo podrido, lo inferior, asqueroso, chatarra e inmundo y sin futuro; procuraron construir un escenario urbano musicalizado, para narrar verdades incómodas, constituyeron un universo simbólico que se expandiría por ciudades de otros continentes.

En Medellín, esta contracultura se desarrolló en un contexto de expansión del conflicto armado y del narcotráfico en la ruralidad y los barrios de la ciudad; dada esta situación, los punkeros cambiaron el concepto Punk al Pun, por el sonido ¡Pun. Pun. Pun! de las armas al disparar. Las primeras bandas de Punk se edificaron en medio del levantamiento de tugurios, del desplazamiento de pueblos enteros y de la recesión económica; según informó el periódico El Mundo del 5/06/1980, para 1980 la inflación llegó a 28,8% y se dieron grandes recortes laborales.

Las bandas musicales asociaron las dinámicas socioeconómicas y políticas del país con las experiencias vividas en sus barrios y comunas; adaptaron ollas y canecas para construir una batería, y con una guitarra de dos cuerdas comenzaron a narrar microhistorias alternas; desde el arte y la música se atrevieron a confrontar la realidad de una cultura conservadora, de muerte y pobreza a la que fueron sometidos sus territorios.

Microhistorias con verdades incómodas

Aunque la historia la narran las élites y en los barrios de Medellín se enajena por el encuentro de distintos vejámenes de guerra, el Punk desde la música crea unas microhistorias de indignación, resistencia, amor y autogestión; indaga por las consecuencias de la crisis social y promueve una posición y acción política expresada en cada una de sus canciones. Así lo evidencian algunos fragmentos de sus letras musicales:

“Vivimos sometidos y sometidas a la cadena esclavista de esta injusta realidad, manipulada por las mentes de quienes distribuyen el dinero y las nuevas tecnologías, controlada por quienes fabrican y poseen las armas y por quienes concentran las tierras; condenada por quienes siguen enseñando a repetir la interminable historia de muerte y vergüenza escrita por los vencedores para implantar la desigualdad; la realidad de nosotros las y los jóvenes que habitamos y residimos en los barrios y comunas de Medellín es terror, intimidación y asesinatos; en barrios como: Manrique, Aranjuez, Castilla, San Javier, el Doce de Octubre, París, Santo Domingo y el Popular 1 y 2 se imponen toques de queda y opresión por parte de la Policía y grupos paramilitares. En contra de esta cochina realidad, ¡acción directa!, desobedece, posiciona una respuesta contundente, libera tu cuerpo y tu mente día tras día, organízate, resiste, crea, actúa y libérate”. Banda, O.D.I.O – Oposición Dirigida a la Injusta Opresión-, canción, realidad, año, 2012.

Este fragmento alza la voz sin maquillar la realidad, narra una microhistoria de imposición del modelo de desarrollo que cancela posibilidades de vida digna; desnaturaliza el control de los grupos armados ilegales sobre la población civil en Medellín e invita a la organización política para oponerse y resistir al dominio utilizando el arte emancipador para trenzar una ciudad políticamente contracultural.

La banda de Punk Denuncio narra otra verdad incómoda, cuestiona la “democracia participativa” y las convenciones nacionales del 1991, que, reunidas en la constitución política, buscó solucionar problemas de violencia y pobreza, pero abrió la puerta al neoliberalismo, que, junto a la coerción violenta de actores armados y políticos, aumentó el terror y la precarización social. Así se describe en la canción, La nueva constitución, 1993:

“Matar al pobre/ para robar sus tierras / violar su esposa/ prostituir sus hijas/ armar sus hijos/ que morirán en el frente de batalla/ así los problemas se acabarán, la paz a Colombia llegará/ soluciones gubernamentales/ soluciones gubernamentales/ soluciones gubernamentales para que se las metan/ por el culo”.

Así mismo, O.D.I.O, en la canción La Servidumbre moderna, del año 2016, refiriéndose a la imposición del capitalismo moderno, muestra sus mecanismos de manipulación y explotación; denuncia cómo, a través de su moral, promete una vida de progreso, pero solo para aquellos que dominan el mercado y el sector financiero:

“Un mundo de ilusiones que te quiere atrapar /en la burbuja rosa que impone el capital/ un mundo de diseño, de mentiras, de bienestar/ que impone tu existencia a trabajar para comprar / un sistema de esclavos en su cotidianidad / una vida superficial de servidumbre y vanidad / esclavos educados, control y moralidad / dios controla tus actos, tu miseria personal / estamos controlados por el maldito dinero.

Importancia de narrar microhistorias incómodas

El Punk propone unas microhistorias alternativas, invita a abrir los ojos ante la incertidumbre y a construirse como sujeto político, con facultad de decidir, dinamizar y narrar la realidad desde otros lentes. Las historias desde el Punk abren un debate amplio sobre la situación de precarización y control tanto institucional como de los actores armados que habitan en los territorios.

Narrar la realidad desde otras miradas es importante porque deconstruye y critica la historia hegemónica. Así como cada fragmento de las canciones Punk vislumbra una realidad de miseria y violencia, también deja en evidencia la resistencia histórica de las juventudes en las periferias de la ciudad de Medellín.

El país atraviesa hoy una fuerte crisis económica, política, social y ambiental desinformada por medios de comunicación al servicio de la élite política y económica, por ende, narrar microhistorias desde la música y el arte, en general, es un acto pedagógico y político para mostrar la verdad invisibilizada. Finalmente, como mencionó O.D.I.O en el 2017, en la canción le daremos la cara a la vida: “brotamos de las cenizas de nuestra moral, quemaremos la hipocresía cultural, la historia vamos a cambiar, de nuestras vidas no haremos una pieza más”.

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