Una imagen del paro

Por Rubén Darío Zapata


Es vox populi que en Medellín los barrios llevan años controlados por grupos criminales, herencia del narcotráfico y persistencia del paramilitarismo que ha azotado por tanto tiempo a esta ciudad. Este asunto es un ingrediente que, desde luego, enrarece el ambiente de las actuales protestas sociales, tal como ya se ha visto en otras ciudades como Cali y Pereira, donde hay gente que empieza a organizarse públicamente para confrontar de manera armada las movilizaciones y bloqueos que realizan los manifestantes. Sin embargo, lo que se ha notado recientemente en las marchas que han atravesado los barrios es bastante sorprendente.
Ayer la marcha arrancó en el barrio Castilla, al pie de la falda de El Picacho, y llegó hasta el otro lado de la ciudad, al barrio Aranjuez. Aunque una de las arengas más repetidas es aquella que invita a la gente de las casas y negocios a unirse a la marcha, de una forma un tanto agresiva, llamándola mirona, la verdad es que esta vez había pocos mirones. Mucha gente en realidad disfrutando del espectáculo de la marcha, pero no mirones, sino cada uno participando a su manera.
De tanto en tanto, la marcha era saludada desde un balcón con el himno nacional a todo volumen, o las señoras y jóvenes sacaban sus cacerolas y las hacían sonar al compás de la música que tocaban las diversas comparsas y las consignas que gritaba la gente en la calle. De pronto nos sorprendió un tendido al lado de la vía como si alguien hubiera sacado su negocio de manera oportunista para aprovechar el gentío. Pero eran sánduches que se ofrecían de manera gratuita como solidaridad a los manifestantes: al principio no lo podíamos creer, pero al final pudimos comprobar que se habían hecho con el mismo o mayor empeño que cuando se hacen para vender.
No faltaron, desde luego, los negocios de esquina que aprovecharon y le doblaron el precio a la cerveza. Pero la mayoría estaba muy bien sintonizada con el sentir de los marchantes: “Nosotros no podemos salir porque tenemos que trabajar, pero los acompañamos de corazón”.
Al escuchar esto, un amigo contó una historia sorprendente que le había ocurrido en la mañana: muy temprano, salió desde Aranjuez con un compañero, llevando a las espaldas los instrumentos musicales con que iban a animar la jornada. No habían desayunado aún, y por eso se arrimaron a una panadería a pedir algo para saciar el hambre. Entonces una señora que estaba afuera del negocio, y que resultó ser la dueña, se les acercó y les dijo muy animada que pidieran lo que fuera que era de cuenta de ella. “Tranquila señora”, respondió el amigo, “nosotros tenemos con qué pagar”. Pero ella insistió: “Es que los quiero invitar porque ustedes son nuestra dignidad”.
La dignidad estaba por todas partes, realmente, en todas aquellas manifestaciones de solidaridad con la marcha. Y no deja de ser inquietante que en los barrios se exprese todo esto, cuando hemos vivido un férreo control que parecía haber enmudecido todo pensamiento crítico y toda la protesta social. Sobre todo, ahora que grupos armados pretenden violentar las manifestaciones y sembrar el terror. El caso es que algo muy importante está pasando, un cambio profundo se está realizando en el espíritu de este pueblo.
Entre las cosas más hermosas de esta jornada fueron las imágenes de los niños en el balcón de una guardería agitando una pequeña bandera de Colombia y haciendo fiesta ante el paso de la marcha. O la anciana bailando y lanzándole besos desde su azotea a los jóvenes que cantaban sus consignas, o el niño que en la puerta de su casa sostiene una pancarta con un menaje a la marcha o se envuelve en la bandera de Colombia. Algo hermoso está pasando, y es tan refrescante como los chorros de agua que la gente nos echaba con sus mangueras en pleno medio día para apaciguar el furor del sol que nos apaleaba.

Así se vivió el paro nacional el miércoles 12 de mayo del 2021 en ciudades como Medellín y Villavicencio.

Foto: Ruben Zapata
Fotos: Paula Lainez, Villavicencio

Un comentario

  1. Gracias compañeros por mostrarles al resto de Colombia que la lucha es de todo el territorio nacional, bendiciones para ustedes gente bonita y Dios les bendiga en esta magnífica labor , marchando por los que no podemos, bendiciones y siguen mi oraciones por los patriotas colombianos, Ustedes 😇😇😇🙏🙏🙏✌✌✌👏👏👏👏👏

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