Cali: paro, violencia y elecciones

Por Julio Rubio

Imagen tomada de redes sociales

El 28 de mayo, día en el cual se conmemoró un mes del Paro Nacional, con marchas carnavalescas, festivas y multitudinarias, se congregaron diferentes sectores sociales, personas y organizaciones en diferentes puntos de la ciudad de Cali. Uno de ellos, la glorieta de Siloé, punto de resistencia que ha recibido de manera sistemática ataques y hostigamientos por parte de la fuerza pública, acantonada en la estación de policía que lleva el nombre de la glorieta –al lado de la galería y del colegio Eustaquio Palacios–, pero también por parte de fuerzas paramilitares que se movilizan en carros de alta gama. La salida de la marcha de este punto, como parte de la solidaridad y el acompañamiento, definió su llegada en la Universidad del Valle.

En el punto de llegada y con las diferentes expresiones artísticas y culturales puestas en escena, a eso de las 4:00 de la tarde, se vino la acción más brutal contra los manifestantes, que terminó develando varias situaciones que han promovido parte del conflicto que la ciudad vive. La primera de ellas, con evidencias fílmicas de diverso orden, fue la confirmación de que la “gente de bien” puede tener 25.000 armas. Pero lo claro es que muchas de esas armas son de la Policía, la Sijin, el CTI y grupos paramilitares. La cantidad de sujetos vestidos de civil, que en ningún momento fueron perseguidos o capturados, así está demostrado, mientras los manifestantes padecían las balas y eran detenidos ilegalmente por personas también de civil, al lado de los policías, gozando de plena autorización y connivencia. Solo gracias a los videos valerosos de ciudadanos y marchantes, se conoce el nombre de Andrés Escobar, uno de los civiles armados, quien hasta el momento está en libertad (ver https://twitter.com/Betocoralg/status/1399104011123494915?s=20)

El caso del funcionario del CTI Fredy Bermúdez Ortiz, quien asesinó a dos personas en la marcha, a Juan Pablo Cabrera, quien hacía un mes había cumplido 18 años, y a Luis Eduardo López, guarda de seguridad del Teatro Municipal, también evidencia la violencia oficial contra quienes ejercen la protesta. Así la Fiscalía diga que el agente Bermúdez estaba en su día libre, que no podía portar armas, y pretenda evadir su responsabilidad, no es de poca monta su acción violenta, máxime cuando llevaba consigo varias armas y proveedores. Las armas, entre ellas fusiles, que se dispararon contra los marchantes –hechos por los que aún no hay capturados– dan cuenta de la guerra impune e indiscriminada que vive Cali.

Luego del ataque a los manifestantes en la zona de la Universidad del Valle, y llegada la noche, volvieron los ataques a los puntos de resistencia, pero esta vez en una operación simultánea en toda la ciudad, ya no solo por civiles, sino por la fuerza pública. Esta es la segunda situación que se confirma, la estrategia policial y militar para obligar el levantamiento del paro y los puntos de concentración, lo que se corroboró con la visita del presidente a Cali y su anuncio de la implementación de la “asistencia militar”.

Lo sucedido el 28 de mayo son las consecuencias del decreto 575 de 2021, que convirtió a Cali y al Valle del Cauca en el laboratorio de su implementación. El número de personas asesinadas y el lugar de los hechos, anuncian lo que puede pasar en Cauca, Nariño, Huila, Norte de Santander, Putumayo, Caquetá́, Risaralda, Cundinamarca y Santander, lugares mencionados en el decreto.

Pero vale la pena poner en perspectiva este accionar gubernamental, porque nada de lo que se está haciendo está fuera de las elecciones del 2022. Suena aterrador, pero la relación entre violencia política y elecciones no es nada nuevo en este país, sobre todo en un contexto de deslegitimación del gobierno y de la sensación de una posible pérdida electoral. Para ello es necesario, como en el pasado, construir el enemigo interno – en el pasado las insurgencias o rojos – ahora los “vándalos” y todos/as aquellos/as que apoyan el Paro. De ahí la auto-entrevista del presidente “petrizando” el conflicto y su presencia en Cali para el lanzamiento de la asistencia militar y su visita a la “gente de bien” del sur de la ciudad. Entonces, la tercera situación es esta: la campaña electoral del Centro Democrático y todos aquellos que votaron NO a la moción de censura del ministro de defensa, Diego Molano, esperando que la narrativa del miedo y la guerra les vuelva a funcionar.

Finalmente, la última situación que se deja ver en Cali es la profunda división de clases sociales con su herencia racista y feudal que le dio origen; lo cual debe cruzarse con la mentalidad y las prácticas traquetas que se han hecho públicas por estos días. Lo anterior se expresa en la desigualdad e iniquidad socio-económica de la población que, como asunto estructural, ha animado la protesta social. Una ciudad que vive de la informalización de la economía y del dinero que circula en los business de la ilegalidad, difícilmente es una apuesta de futuro. Como tampoco puede serlo recrear un multiculturalismo tolerante y oportunista, que reivindica la presencia indígena cuando le es funcional como mano de obra, como souvenir, como espectáculo o cuando se los usa a la espera de que sus protestas traigan algún beneficio, pero son “salvajes” cuando se alejan de esa funcionalidad e interpelan al establecimiento y a la “gente de bien”.

El hecho llama la atención sobremanera, y es la anuencia de las fuerzas policiales con civiles armados. Y lo es, por la trágica historia que el fenómeno del paramilitarismo ha tenido en Colombia. Por ello, que el presidente haya ido al mismo sector de la ciudad donde se anunció la tenencia de 25.000 armas de fuego y donde cantidad de estos civiles dispararon contra los marchantes, sin mencionar siquiera el fenómeno ni anunciar medidas para ponerle freno, no deja ya ninguna duda acerca del carácter paramilitar y mafioso de este gobierno y de su apuesta para atender la protesta social.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s