El Cuarto Mosquetero: medio de comunicación popular y participativa

La comunicación popular amplifica las voces de los pueblos, se unta las manos de tierra enseñando, aprendiendo y compartiendo y se sumerge en los territorios para acompañar los procesos, con el propósito de no ser la protagonista, sino que las mismas personas lo sean.

Por Jhon Mario Marín Dávila

Imágen, cortesía El Cuarto Mosquetero Colectivo

En el año 2015 en Villavicencio, Meta, nació El Cuarto Mosquetero como colectivo de comunicaciones para, luego de un tiempo en el 2016 también ser un medio de comunicación. En sus inicios las y los miraban como un grupo de jóvenes, que en cualquier momento iba a terminar, como pasa con muchos medios de comunicación que surgen y desaparecen. Pero gracias al trabajo mancomunado y voluntario, donde estuvieron vinculadas alrededor de 30 personas, se logró mantener y florecieron las semillas sembradas.

Al inicio como colectivo empezaron con el proceso de formación de reporteritas y reporteritos populares en asentamientos humanos, en la periferia de Villavicencio, el cual fue la inspiración y motivo para volverse también en un Medio de comunicación. Lina Álvarez, integrante y fundadora del Cuarto Mosquetero, expresa que “al trabajar con los niños y jóvenes de las comunidades, uno se va conociendo las problemáticas de la comunidad, hablando con los líderes y lideresas. Nos dimos cuenta que no había un medio de comunicación que realmente representara esos sentires, que trabajara de la mano de la comunidad, que se adentrara en esa comunicación más popular y participativa”. Además trabajaban desde la parte de radio en la emisora Ondas del Meta, y en la prensa digital y audiovisual donde enfocaban el tema de defensa del territorio, para luego conformar 3 líneas de acción: defensa del territorio, paz y género.

Según Lina, la comunicación popular y alterna es importante porque permite amplificar esas voces ocultas, esas voces de la multiculturalidad, que no siempre suelen ser amplificadas. “Nosotras no consideramos ser la voz de los que no tienen voz, porque todas tienen voz, pero sí hay unas voces que están siendo silenciadas y que deben amplificarse; sin embargo, no deben amplificarse simplemente desde una persona externa que va y cuenta como quiere las cosas, sino de una manera democrática. Por eso creemos que la comunicación debe ser democrática, participativa, que las personas tienen derecho a ayudar a generar esa construcción de los contenidos o generar una retroalimentación de manera que tenga un papel activo dentro de esos contenidos que representan sus cosmovisiones”.

El nombre del Cuarto Mosquetero es inspirado en Alfonso Gumucio Dagron, quien escribe sobre el comunicador para el cambio social en América Latina. Este autor tiene un texto que se llama el Cuarto Mosquetero, donde hace una crítica a los medios de comunicación y a las universidades porque se está formando mucho comunicador para el espectáculo y para protagonizar, pero no quieren ejercer su apellido social. “Entonces así deben ser las y los comunicadores sociales, tener un papel fundamental en la historia sin estar buscando ser el centro de atención, porque quienes deben ser el centro de atención son las comunidades y por eso decidimos llamarnos así, para homenajear y representar lo que debería hacer una o un comunicador”, manifiesta Lina Álvarez.

El Cuarto Mosquetero se ha sostenidodesde algunas convocatorias, sea de instituciones públicas o privadas, como el fondo Lunaria de mujeres, teniendo en cuenta que la mayoría de integrantes son mujeres; también con procesos independientes que trabajan derechos humanos. Con los años han ido fortaleciendo el área de prestación de servicios, creando una nueva línea que se llama Mosquetero Marketing, donde trabajan con personas y empresas, emprendedores, que se están sumergiendo en la parte digital.

Por otro lado, han logrado adelantar procesos investigativos con el tema de cultivos de uso ilícito, conflicto, memoria, paz, a través de organizaciones como la fundación GABO y con una organización internacional que le apuesta a la investigación. El Cuarto Mosquetero no solo le apuesta a los contenidos informativos, sino investigativos, donde generan un impacto en las comunidades, logrando visibilizar esas problemáticas que quizás nadie las estaba escuchando, y generando unos lazos de gran aliento con esas comunidades. También han podido impactar en la vida de algunas organizaciones sociales y de mujeres como, por ejemplo, los acueductos comunitarios de Villavicencio a lo largo de estos 6 años, aportando en la defensa de la gestión comunitaria del agua.

“Por ejemplo, en la región del Guayabero ya llevamos un año largo, tratando de visibilizar las problemáticas y vulneraciones de derechos humanos que ellos tienen. Hemos logrado impactar la vida de alrededor 500 niños, niñas y jóvenes que han hecho parte del proceso de formación de reporteritas a lo largo de estos 6 años. A través de la comunicación han aprendido a preservar la naturaleza, defenderla, a verla, han aprendido que desde la comunicación también se puede hacer una reivindicación y lucha por los derechos de las mujeres y la comunidad diversa”, comenta Lina Álvarez.

Sin embargo, como en todo proceso, se presentan algunos obstáculos, como cuando hablan de temas de derechos humanos, de la defensa de los derechos de las mujeres a sabiendas que el departamento del Meta es uno de los departamentos con más feminicidios a nivel nacional; también con temas de la población diversa, población LGTBI, de los insurgentes y excombatientes y de comunidades campesinas de zonas de conflicto armado. Son temas supremamente delicados que hacen que la gente no sólo se enganche a escribir mensajes de odio contra las poblaciones de las que se está abordando el tema, sino que incluso en muchas ocasiones al Cuarto Mosquetero lo atacan, faltan al respeto y amenazan de manera virtual.

Desde todas las circunstancias que se les presentan, sean buenas o malas, es un proceso que les ha marcado la vida, desde quienes comparten de manera voluntaria, leen las noticias e investigaciones hasta quienes lo han habitado, como en el caso de Lina Álvarez que manifiesta que “el Cuarto Mosquetero ha sido mi motor de vida a lo largo de estos años, porque quiera o no quiera lo va transformando a uno. Desde ahí empecé a vincularme más a los procesos sociales, ambientales, a convertirme en ambientalista, feminista, y también propicié otro tipo de habilidades para no solo ser una periodista, sino liderar un medio de comunicación, lo que ha significado tener que aprender, por ejemplo, de educación financiera”.

Ante las grandes estrategias de manipulación y de control del pueblo desde los medios de comunicación, El Cuarto Mosquetero camina y teje procesos en los que amplifica la voz de las y los silenciados, no solo evidenciando los acontecimientos o procesos que se presentan, sino también enseñando para que ellas y ellos mismos tejan y construyan caminos de reciprocidad, solidaridad, colectividad que aportan a una sociedad digna y soberana.

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