Cultura y arte popular en movimiento

Por Edward Vergara

En la siguiente nota queremos compartir con ustedes un poco de lo que ha sido el caminar de las palabras arte y cultura desde una de tantas orillas de la Colombia que no se presenta en la historia oficial y mucho menos se publicita en los grandes medios masivos de comunicación.

Del Congreso Nacional para la Paz en 2012 al Encuentro Nacional de Artivistas

¿Cuánta gente llegó al Congreso Nacional para la Paz? Realmente solo nos dábamos cuenta de cifras cuando pasábamos por las cocinas, donde jocosamente aquellas personas que con gran esmero garantizaban la alimentación compartían estimados de cuántas comidas servían al día. Siempre quedaba la conclusión de que entre veinticinco y treinta mil personas llegaron a mandatar y legislar desde y para sus territorios.

Cultura, identidad y ética de lo común fue uno de los ejes temáticos que agrupó un entramado muy numeroso de organizaciones campesinas, negras, indígenas, juveniles, de mujeres, ambientales, entre otras… Estas organizaciones se recogieron en 3 subgrupos, porque no alcanzaba a recogerse el sentir, la palabra y las ideas en un encuentro tan amplio. Al final, artistas y cultores definimos como sector un primer encuentro de artivistas populares ese mismo año en la ciudad de Cali para seguir avanzando en la riqueza de contenidos puestos sobre la mesa.

El primer encuentro de artivistas se agendó para octubre de 2012. La primera conclusión fue que había que buscar una excusa para encontrarnos cada año y así seguir tejiendo ideas y conspirar mundos nuevos que sí son posibles; era importante caracterizar al artista de hoy, su papel en la sociedad y la posibilidad de construir desde el arte sujetos políticos para la transformación. Entre una idea y otra, salió la primera iniciativa: el primer festival nacional de arte a la esquina, también celebrado ese mismo año, en el mes de diciembre, en la ciudad de Barranquilla.

El Movimiento Nacional de Arte y Cultura -MONAC-

Desde la primera versión de este evento, al día de hoy, hemos pasado por 6 importantes encuentros, cada uno con sus virtudes, capacidades y afanes, cada uno con una nueva experiencia y agenda propia que ha incubado en sus participantes una propuesta de vida personal y colectiva, haciendo del arte y la cultura popular un proyecto de vida con las comunidades y para las comunidades.

Cada festival ha puesto su grano de arena en sí mismo, ha adelantado discusiones y debates importantes y necesarios y ha dejado rutas de trabajo y posibles metodologías para seguir caminando y construyendo aquello que llamamos propuesta de país para la Vida Digna. Al momento concebimos 5 ejes políticos del festival y unas rutas de trabajo que lo trascienden como un evento anual y lo ponen en perspectiva de movimiento social y cultural. Dichos ejes son:

  • El artista como sujeto político: “El artista debe ser un sujeto comprometido con el movimiento social y con las causas del pueblo, al tiempo que debe ser un estudioso de la realidad social y política del país, promotor de una nueva cultura humanista y defensor de corrientes de pensamiento que defienden la vida en sus múltiples manifestaciones”

Hemos venido comprendiendo, por medio del estudio, la formación, pero sobre todo por la praxis, la necesidad de que el sector artístico cultural se reconozca a sí mismo como sujeto político, aquel que, como diría Marta Harnecker, se conciba como un actor político, partícipe activo de las grandes transformaciones que requiere la humanidad.

  • Dignificación de la labor artística:Que va mucho más allá de sostener un emprendimiento individual o de círculos de élite sabedores de la técnica, como lo concibe el neoliberalismo hoy con sus industrias culturales, reduciendo el arte y la cultura al espectáculo y el flujo de caja que puede producir la obra, desconociendo la íntima relación que posee el quehacer del artista con el sentipensar de las gentes que construyen comunidad y, por ende, otro proyecto de Nación. El valor del arte y la cultura en la sociedad tiene una corresponsabilidad política de garantizar las condiciones que permitan ser artista y estar en comunidad con condiciones dignas.
  • Circuitos de difusión de la producción artística:Que reconoce cada esfuerzo, iniciativa, proyecto y desarrollo de propuesta, infraestructura y puestas en escena como la sumatoria que confluye en una gran red colaborativa y solidaria. Esta red permite el reconocimiento del otro, el intercambio, la retroalimentación, la solidaridad, el bienestar y el buen vivir en función de los procesos en sí mismos y de las comunidades en las que nos reconocemos.
  • Espiritualidad y memoria ancestral:“La reconquista de la espiritualidad y la memoria ancestral parten de la necesidad de recuperar la concepción de que las noches son para la reunión, la integración, para sanar nuestro cuerpo y para resistir, para defender la naturaleza forjando cultura que preserve la fauna, la flora, el agua y la medicina ancestral. Somos artistas partícipes del movimiento social con visión de practicar la solidaridad, de producir colectivamente para afianzar lazos de unión, recuperar la semilla, el cultivo y el trabajo comunitario de la tierra, la economía popular y la dimensión comunitaria de nuestros pueblos.”
  • Espacios de coordinación y organizaciónconnaturales a nuestro quehacer: “Si bien se propone un reclamo estatal para democratizar los bienes culturales, se ha identificado la necesidad de crear estrategias que transformen esta realidad en el presente”. Dichas estrategias han conllevado a ir priorizando espacios de organización que permitan el reconocimiento, el encuentro y el desarrollo de planes y tareas para la organización del sector cultural en los territorios donde estamos presentes y desarrollamos procesos de organización de los artistas. Planes que al día de hoy permiten hablar desde los territorios y decir que estamos forjando un movimiento nacional de arte y cultura que actúa de manera consciente en múltiples ciudades y regiones del país.

Volvemos a nuestro lugar de origen: los territorios populares

Redes de artistas y cultores que recogen diversidad de expresiones sociales organizadas de las comunidades, con fortalezas unas y otras caminando procesos de fortalecimiento en barrios y veredas, regiones y urbes. Cada espacio definiendo criterios, formas, metodologías y apuestas según la realidad de cada escenario; cada uno esperando el próximo encuentro nacional que permita reconocer lo andado y volver a cada territorio con ideas nuevas, con conocimientos y saberes propios de las comunidades, pero sobre todo reconociéndonos en la consigna principal de ser: Artistas comprometides con la transformación social y la Vida Digna.

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