África, el polvorín que puede despedazar el colonialismo europeo-americano

Por Álvaro Lopera

Montaje digital : Álvaro Lopera

El continente africano posee una superficie de 30 272 922 km² (621 600 km² en masa insular), para un total de 54 países. La población supera los 1.300 millones de habitantes y es la más joven del mundo. La zona geopolítica de la que vamos a hablar es el Sahel, región climática del continente que limita al norte con el desierto del Sahara y al sur con la sabana sudanesa, siendo una zona de transición entre ambos. Esta franja de tierra se extiende desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo, atravesando todo el continente, con una longitud de 6.000 kilómetros.

Debates

A pesar del debate que se da en el seno de la intelectualidad mundial en donde los variados análisis, más que aclarar la verdad, confunden, los hechos son tozudos: África occidental, ubicada en la zona del Sahel, no propiamente de la mano de organizaciones revolucionarias ni de partidos políticos progresistas, pero sí de viejos y jóvenes militares, está sacudiendo la vetusta dominación francesa que pretende prolongar el saqueo de sus bienes comunes: uranio, oro, cobre, cobalto, petróleo, madera, etc., los cuales no han sido puestos a disposición del desarrollo nativo.

Se discute en esos foros intelectuales si se va a transformar la opresión francesa en opresión yanqui y si los actuales golpes de Estado son camuflajes de golpes norteamericanos. También se habla de que los militares que han dado los golpes han sido entrenados por la mano militar imperialista y, por ello, solo esperaban el momento para cambiar de amo. Puede ser, pero lo que no se puede negar, de acuerdo con el escritor indio marxista, Vijay Prashad, es que la población, con la voz de los ejércitos, está dando cuenta del poder opresivo y del empobrecimiento de esos países que el imperialismo francés ha mantenido desde el momento mismo de la “independencia” africana, por allá en el año 1960, y con la colaboración explícita de la nueva oligarquía africana que se formó en las faldas del colonialismo.

Pequeño recuento histórico

La historia confirma, según Prashad, que, desde mediados del siglo XIX, el colonialismo francés ha hecho presencia en el norte, oeste y centro de África. En 1960, Francia controlaba casi cinco millones de kilómetros cuadrados (ocho veces el tamaño de la propia Francia) solo en África Occidental. Aunque los movimientos de liberación nacional desde Senegal hasta Chad consiguieron la independencia de Francia ese año, el gobierno francés mantuvo el control financiero y monetario a través de la Comunidad Financiera Africana o CFA (antes Comunidad Francesa de África), salvaguardando la moneda francesa del franco CFA en las antiguas colonias de África Occidental y obligando a los nuevos países independientes a mantener, al menos, la mitad de sus reservas de divisas en la Banque de France. Esto hace que dichos países se vean obligados a importar casi todo de Francia, sin posibilidades de exportar. En resumen, África Occidental es una comunidad de países que depende del Banco Central francés, el mismo que con Europa y el mundo comercia con euros, mientras mantiene a esas naciones sometidas a la dictadura de una moneda que no tiene ningún valor como divisa mundial y que es devaluada caprichosamente para su mal.

Después del golpe de la OTAN en 2011 contra el Estado libio liderado por Gadafi, este país, que fue una especie de esponja que recibía mano de obra africana debido a su alto desarrollo, quedó diezmado y desde entonces no solo Libia falló como Estado, sino que fue sede de múltiples organizaciones terroristas que posteriormente se dispersarían por la zona del Sahel, afectando la vida de estos pueblos.

“Una combinación de grupos secesionistas, contrabandistas transaharianos y ramificaciones de Al Qaeda se unieron y marcharon al sur del Sahara para capturar casi dos tercios de Mali, amplias zonas de Burkina Faso y regiones de Níger; sobrevendría la intervención militar francesa en el Sahel a través de la Operación Barkhane (2013) mediante la creación del proyecto neocolonial G-5 Sahel el cual provocó un aumento de la violencia contra la población civil”. Esto es lo que cuenta Prashad en sus prolijos escritos.

Níger, un caso emblemático

Con una población cercana a 21 millones y con una edad promedio de 35 años, la esperanza de vida en Níger (61 años) es una de las más bajas del mundo debido a factores como la pobreza, la falta de acceso a atención médica de calidad y la alta tasa de mortalidad infantil. En 1960 era de 37 años.

Níger está produciendo el 30 % del uranio para Francia, que lo usa para generar energía eléctrica en sus centrales nucleares electrificando completamente el país; en contraste, Níger apenas puede ofrecer el 20% de la electricidad necesaria para su población. Sólo una empresa francesa controla alrededor de dos tercios de la producción de uranio de Níger. En Francia, una de cada tres bombillas se enciende gracias al uranio de Níger, según un informde de Oxfam en 2013.

El golpe en Níger del 26 de julio de 2023 siguió a otros similares en Malí (agosto de 2020 y mayo de 2021), Burkina Faso (enero de 2022 y septiembre de 2022) y Guinea (septiembre de 2021). Cada uno de estos golpes fue liderado por oficiales indignados por la presencia de tropas francesas y estadounidenses y por las permanentes crisis económicas infligidas a sus países.

El presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traore, geólogo, afirmó en el último encuentro África-Rusia de julio: “El proyecto del proceso del panafricanismo antiimperialista está en marcha”. Y se preguntaba: “¿Por qué África, rica en recursos, sigue siendo la región más pobre del mundo?”. Se presentó a sí mismo como un líder radical al estilo de Thomas Sankara, el líder revolucionario marxista de Burkina Faso entre 1983 y 1987.

Una encuesta publicada por The Economist a principios de agosto 2023 aseveraba que el 73% de los nigerinos quiere la junta militar en el poder y solo el 27% desea el regreso de Bazoum, el presidente depuesto.

Estados Unidos y Europa abrazan la posibilidad de una guerra de la ECOWAS (Comunidad Económica de los Estados de África Occidental), títere del imperialismo francés, contra la junta militar nigerina actualmente en el poder, con el general de brigada Tchiani, quien dirige el Consejo Nacional para la Salvaguarda de la Patria; esto a pesar de que la Unión Africana en su última declaración política condenó cualquier tentativa de guerra en esa región. A lo anterior se sumaron países como Mali, Burkina Faso, Guinea, Argelia y un comandante militar libio, que amenazan con combatir a los potenciales invasores.

La situación objetiva amenaza con irse a mayores, mientras siguen ocurriendo otros golpes contra los corruptos oligarcas africanos, hijos del imperialismo occidental, como recientemente sucedió en Gabón contra la dinastía Bongo. Mientras tanto, los intelectuales occidentales, muy lejos de los hechos, siguen pregonando sus teorías de escritorio que solo ayudan a confundir a los pueblos del mundo.

Un comentario en “África, el polvorín que puede despedazar el colonialismo europeo-americano

  1. Siguiendo la idea final, la confusión respecto a la realidad de la región Saheliana y en general del continente, tiene que ver con la poca o nula vocería que los medios masivos euro-gringos dan a los intelectuales y analistas africanos, a menos que estén alineados con la política neocolonialista. Para complementar este muy buen artículo, en lo que respecta al Sahel, me permito sugerir la lectura de los artículos de Nigalé Bagayoko (Dra. en Ciencias Políticas).

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