Desastre climático en Libia

Mezcla apocalíptica: calentamiento global y guerra

Por Renán Vega Cantor

El 11 de septiembre, en horas de la madrugada, los habitantes de Derna, en Libia, escucharon una fuerte explosión y enseguida se desencadenó el diluvio que arrasó gran parte de esta urbe de 120 mil habitantes. Habían explotado dos represas que se desbordaron por las abundantes lluvias del día anterior y un río de tres metros de altura de lodo, piedras y palos arrasó con todo lo que encontró a su paso. Dejó más de veinte mil muertos y desaparecidos, destruyó una cuarta parte de la ciudad y quedaron sin techo miles de personas. Este episodio, que no tiene nada de natural, es producto de una mezcla explosiva: el aumento de las temperaturas, terrestres y marinas, y la guerra, generada directamente por Estados Unidos y la OTAN.

Ciclón mediterráneo (medican) Daniel y lluvias torrenciales

En el mar Mediterráneo se forman los ciclones tropicales, denominados medican. Son sistemas de baja presión que se originan en mar abierto. No son muy frecuentes, debido al clima seco del Mediterráneo. Se distinguen de los ciclones tropicales en que se producen en temperaturas menos cálidas de la superficie oceánica, entre 15 y 23 grados. El calentamiento global disminuye la frecuencia y el número de los ciclones mediterráneos (Medican), pero los que se producen son más potentes. Se presentan, generalmente, entre finales de otoño y comienzos de invierno, cuando se combinan una baja temperatura del aire con el calentamiento del mar.

Esto quiere decir que Daniel, el ciclón que se formó el 4 de septiembre, se presentó en un momento inusual, clara expresión de las alteraciones climáticas. Originó lluvias torrenciales en Bulgaria y Grecia y el 10 de septiembre llegó a la costa de Libia, generando un nivel de lluvias que nunca se había registrado en ese país y en esa región del Mediterráneo. En un solo día cayeron 414 milímetros de lluvia, casi el doble de lo que normalmente cae en un año. Para tener un margen de comparación, la región tiene una media de precipitaciones de 1.5 milímetros en el mes de septiembre. Es decir, que en un día llovió 260 veces más que el promedio mensual.

Las lluvias hicieron colapsar dos represas que se encuentran cerca de Derna, en un valle seco, rodeado de colinas. El valle seco es en realidad un wadi (término árabe que significa calma, tranquilidad), un río estacional que permanece completamente seco la mayor parte del año y de repente se llena de agua en época de lluvias, debido a que el suelo seco no absorbe el agua fácilmente. Derna, construida en el delta de un wadi, estaba expuesta a una inundación cuando se produjeran lluvias de gran intensidad, lo que nunca había sucedido. Lo que está claro es que ese nivel de lluvias extremas es un resultado del trastorno climático mundial.

Para completar, con la rotura de las dos presas se encajonó una masa incontenible de agua que se desbordó y siguió el curso natural del río. En pocos minutos llegó a Derna, inundó sus calles, destruyó casas y edificios, y dejó a su paso un paisaje apocalíptico, con miles de muertos y desaparecidos.

Estados Unidos, la OTAN y la destrucción del Estado libio

Ahora que Libia fue noticia por un instante, el momento mediático del desastre, casi nadie menciona que en 2011 una intervención de Estados Unidos y la OTAN (legitimada por la ONU) derrocó al gobierno de Muamar Gadafi​, quien fue asesinado, destruyó el Estado libio y originó una guerra civil que asola al país desde entonces. Este es un hecho central para explicar el desastre de Derna, no es un mero dato anecdótico, porque nos recuerda que Occidente impone el caos, la muerte y la destrucción, a nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos.

La destrucción del Estado significa que ya no existen instituciones que se encarguen de gestionar las condiciones y la calidad de la infraestructura, incluidas las represas, que no haya organismos de prevención ni mitigación de desastres, ni servicios de emergencia. En Libia ni siquiera existe un instituto de meteorología para monitorear minuto a minuto lo que acontece con ciclones, lluvias y otros fenómenos naturales. Todo lo relacionado con el Estado colapsó en Libia y no por iniciativa de los habitantes de ese país, sino de la guerra que llevaron a cabo Estados Unidos y la OTAN.

Esta no es una afirmación retórica, es muy real, porque las represas que explotaron no eran revisadas desde 2011, no existen hospitales de gran tamaño y no hay una autoridad central, sino dos poderes enfrentados y una serie de clanes armados, patrocinados por diversos países, cuyo interés supremo es quedarse con el petróleo de Libia. Ni siquiera hay socorristas ni equipos de rescate ni helicópteros dispuestos para auxiliar a la gente, en momentos en que las escazas y destartaladas carreteras fueron destruidas.

Cuando la tormenta se acercaba no se dispusieron sistemas de evacuación ni se les dio instrucciones a sus habitantes para afrontarla. Las milicias de la ciudad lo único que aplicaron fue el toque de queda, lo que obligó a la gente a resguardarse en casa, donde muchos encontraron la muerte en la madrugada del 11 de septiembre.

En este sentido, estaban creadas las condiciones materiales para que un fenómeno natural ‒visiblemente alterado por el vuelco climático en marcha‒, el ciclón y sus lluvias, generaran la catástrofe que asoló a Derna.

En Libia confluyeron un estado fallido ‒producto de la intervención imperialista‒. guerra, inestabilidad política, corrupción, crisis económica, degradación medioambiental, infraestructuras derruidas y abandonadas, y todo eso posibilitó que el impacto del ciclón Daniel, con sus lluvias extremas, fuera apocalíptico.

Loa medios repiten como loros mojados que fue un desastre natural, que es culpa de la naturaleza, pero esta es una catástrofe con la factura del capitalismo y del imperialismo occidental. La escala de los desastres se magnifica con la combinación del trastorno climático con la guerra y un estado fallido. Pero como siempre, los responsables se lavan las manos y miran para otro lado, como ahora hacen Estados Unidos, Francia, Italia… y la OTAN, directos responsables del desastre de Derna. Mirando en retrospectiva la catástrofe, el derrumbe de las presas que contenían el río Derna empezó en 2011, con la intervención imperialista y la destrucción del estado en Libia. Como quien dice, lo climático está atravesado en forma directa por lo político.

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