No es por falta de normatividad

Por Betty Ciro

Imagen tomada de es.hesperian.org

Con en el manejo de los residuos sólidos sucede como ocurre en muchos casos en Colombia. Aunque existen suficientes normas encabezadas por el Artículo 49 de la Constitución Política y desarrollada por Leyes, Decretos, Resoluciones y demás, tanto a nivel nacional como internacional, apenas una minoría de municipios en Antioquia hacen un manejo responsable de los residuos sólidos. Los demás, aunque estén obligados a incluir en sus planes de desarrollo las políticas y programas que contribuyan al mejoramiento del cambio climático, lo dejan en letra muerta.

El caso de Bello no es la excepción. Desde el año 2010 se adoptó el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos – PGIRS-, que, como es práctica recurrente, buscó más el favorecimiento de amigos de la administración del momento que aportar en la solución de un problema tan delicado y de tanta influencia en la calidad de vida como es el manejo de los residuos sólidos.

Para sustentar lo anterior, se evidencia que en el municipio continúan las mismas prácticas de recolección de residuos sólidos en forma desordenada, sin clasificación, con los consiguientes problemas en los rellenos sanitarios, cuya vida útil se rebaja aceleradamente por el manejo inadecuado. En el año 2017 se actualizó en Bello el PGIRS y nuevamente en el 2019, esta última actualización va hasta el año 2029, pero será solamente una actualización en el papel porque en la práctica las condiciones van de mal en peor si se tiene en cuenta el crecimiento exponencial de la población en los últimos años.

La última revisión y actualización del plan de gestión integral de residuos sólidos 2019-2027 PGIRS, fue realizada mediante Contrato Interadministrativo 724-2019 municipio de BELLO – MASORA, cuya conclusión es bastante desalentadora:

“En conclusión, bajo la responsabilidad de 17 entidades del Valle de Aburrá, entre municipios y autoridades ambientales principalmente, se invirtieron$153.044.294.000, en 329 proyectos identificados, durante 12 años, sin lograr los impactos esperados, en virtud de un modelo de trabajo, que se puede caracterizar, como disperso dado que se logró incrementar el aprovechamiento de residuos reciclables de un valor estimado del 12 % en el 2006 al 15.6% en el 2017 frente a una meta del 25%, que se había propuesto; un incremento de aprovechamiento de residuos orgánicos biodegradables del 1-2% estimado en el 2006 al 6%, consolidado en el 2017, mientras se había fijado una meta del 15% , estas dos cifras son claves para el seguimiento de los avances del Plan, en este nuevo período 2017-2030, con especial énfasis en el 2019, 2023, 2027 y 2030, según lo establece la metodología de la Resolución 0754 de 2014”.

En Bello existen dolientes que no son reconocidos

En Bello son varias las organizaciones ambientales que han luchado por la puesta en práctica de políticas públicas en materia medioambiental y específicamente en el manejo de los residuos sólidos. Una de ellas es la Asociación de Mujeres Campesino-Urbano-Rural, que desde 1997 han dado la lucha en Bello para que se realice un buen manejo de los residuos sólidos, específicamente, de los residuos orgánicos, que según Ofelia Úsuga, líder de la Asociación, representan el 80% de los residuos sólidos producidos por los habitantes de Bello.

Narra Ofelia que en el año 2000 iniciaron un trabajo de compostaje en Quitasol, en un área de 1200 metros; como prueba piloto manejaron los residuos orgánicos de una cadena de almacenes. Más tarde obtuvieron apoyo en un proyecto manejado por la Universidad de Antioquia de cuyos recursos adquirieron una tolva o contenedor en forma de embudo con capacidad para 50 o 60 toneladas diarias de residuos orgánicos.

Aprovechando la experiencia alcanzada en el manejo de los residuos orgánicos, esta asociación de mujeres presentó, en 2010, un proyecto a la Alcaldía, pero no pasó; al contrario, el alcalde de ese entonces, Oscar Andrés Pérez, el mismo que siendo alcalde en la actualidad no pudo terminar el período por haber sido enviado a la cárcel, les obligó a desalojar el espacio donde desarrollaban el compostaje porque, según afirmaba en la carta que les hizo llegar: “Ese proyecto no va más porque contamina a Norteamérica”. Como es conocido por todos los bellanitas, Norteamérica hace parte de una reserva ambiental que fue vendida por el municipio de Bello en la administración de Olga Suárez, hoy se levantan allí varias mansiones campestres habitadas por los Suárez Mira, sus familiares y amigos de la administración, también el exalcalde Oscar Andrés Pérez tiene allí su casa.

No se rinden en sus propósitos

Este grupo de mujeres liderado por Ofelia no ha desfallecido, continúa con su labor de compostaje en varios sectores del municipio de Bello. Una de estas experiencias se localiza en la cancha del barrio Rosalpi; allí manejan el compostaje para ser aplicado en tres líneas: la primera, en la producción de verduras y hortalizas que garanticen la soberanía alimentaria; la segunda, en el sustrato para la producción de canavis; la tercera, como abono en general para todo cultivo y para jardinería, y la cuarta línea, encaminada a la educación ambiental.

Con la estrategia de compostaje, manejada por estas líderes, el relleno sanitario ha dejado de recibir, desde 2015, unas 160 toneladas de residuos orgánicos. Toda la lucha que han desarrollado y en la que no han desfallecido estas mujeres, les permite concluir que Bello está en una situación de negligencia y corrupción frente a la puesta en práctica del PGIRS.

La situación de Bello se vive en muchas otras localidades, no obstante, existe también la otra cara de la moneda; se trata del municipio de La Ceja, al oriente del departamento, reconocido como referente en cuanto al aprovechamiento de los residuos mediante procesos de compostaje y reciclaje. Ha implementado diferentes estrategias para incentivar la separación en la fuente por parte de los usuarios. Cuenta con tres rutas selectivas de recolección de residuos inservibles, orgánicos y reciclables. La experiencia de La Ceja, conocida a nivel internacional, llevó a que a mediados de 2022, nueve alcaldes de República Dominicana visitaran esta localidad con el fin de conocer la experiencia y replicarla en sus países.

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