Corregimiento de San Cristóbal. Visto con los ojos de las nuevas generaciones

Por Jhonny Zeta.

San Cristóbal -santo patrono de los viajeros- es uno de los cinco corregimientos de Medellín, ubicado a 11 kilómetros del centro de la ciudad. Ha sido paso obligado entre el occidente y el Valle de Aburra desde los tiempos de la colonia; mineros, comerciantes y arrieros transitaban la cuenca de la quebrada La Iguaná, columna vertebral de corregimiento. De forma paralela se construyó el viaducto y el túnel de Occidente, que conecta la ciudad con el mar y el Urabá antioqueño.

Me gusta el paisaje, me trasmite paz y tranquilidad. Ana, vereda El Uvito.

El “reposadero” y “la Culata” son dos de los apelativos con que se conoció a San Cristóbal, hasta ser nombrado corregimiento de Medellín en1963. Por sus recursos hídricos y las características de suelo ha sido un territorio propicio para la agricultura, la vocación agrícola se ha orientado por la producción de hortalizas, verduras, flores y plantas aromáticas.

Me gusta la vocación campesina que pervive. Ana, vereda El Uvito.

Sin embargo, las últimas décadas han marcado rupturas y transformaciones en el corregimiento y sus dinámicas. Tres factores observables son el crecimiento poblacional: pasar de poco menos de 35.000 habitantes en 2005 a tener alrededor de 140.000 habitantes en la actualidad; la gentrificación: muchas de las parcelas agrícolas y potreros han sido loteados, vendidos a familias de la ciudad para construir viviendas campestres y fincas de recreo; y los cambios en tradiciones y costumbres, marcadas por la disminución de la vocación agrícola y campesina.

Los contenedores de basura no alcanzan. Samuel.

El nuevo Sancris y sus verdades

Como parte del Proyecto de Horas Constitucionales, adolescentes y jóvenes del grado once realizan ejercicios de registro fotográfico y escritos identificando lo que les gusta, lo que no les gusta y lo que creen que le hace falta a su territorio (18 veredas y barrios), que ya no es formalmente San Cristóbal, porque eligieron decir que viven en Sancris, van para Sancris, son de Sancris.

Falta una sala de informática, biblioteca o wifi comunitario: ya que algunos niños no cuentan con los recursos suficientes para los trabajos, proyectos o tareas del colegio o escuela. Nikol, vereda Boquerón.

Entre las cosas que más les gustan del territorio están: los paisajes y vistas de la ciudad, los sembrados, los amaneceres y la tranquilidad. Son críticos argumentando problemáticas como el mal manejo de basuras y residuos en algunas veredas y puntos del corregimiento. El mal estado de las vías y la poca circulación del trasporte público también hacen parte de las problemáticas actuales. Dicen que las veredas no cuentan con oferta de recreación y cultura a niños y jóvenes, muy pocos espacios deportivos y programas. Algunos proyectos de liderazgo juvenil y grupos de la tercera edad han desaparecido de varias veredas.

Los cultivos son una de nuestras principales fuentes de economía. Antony, vereda El Llano.

Lo cierto es que, a los ojos de las nuevas generaciones, el corregimiento es un escenario de contrastes, donde las necesidades hacen parte del día a día y los paisajes y sembrados que tanto les gustan van estando más cerca del ayer que del presente.

Algunas quebradas se secan por temporadas y dejan a familias sin agua. Nikol, vereda Boquerón.

La gente de la ciudad se está viniendo a construir, dañan los montes o rastrojos donde habita
la fauna silvestre. Emanuel, vereda El Llano.

Tener nuestros propios animales. Antony, vereda El Llano.

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