Playa artificial, el maquillaje de una ciudad en crisis

Por María Paulina González Alzate

Foto: Tomada de nación paisa

El alcalde de Medellín informó el 20 de agosto sobre la construcción de una playa artificial de 12.000 mil metros cuadrados, bajo la idea de que a Medellín “solo le falta el mar”. El anuncio ha generado un impacto mediático, pero también una pregunta entre las personas: ¿realmente Medellín necesita una playa? El proyecto, que tendría un costo estimado de 195.000 mil millones de pesos, no estaba contemplado ni en el plan de gobierno ni en el presupuesto municipal. Un mar que nadie pidió, que no fue planeado, pero que Federico quiere imponer. La cuestión es: ¿Por qué priorizar este proyecto cuando la ciudad enfrenta necesidades mucho más urgentes?
Medellín sigue enfrentando problemas sociales y económicos que necesitan mayor atención. Según informes recientes del Programa Mundial de Alimentos, a 2023, aproximadamente 357.000 personas en Medellín se encuentran en inseguridad alimentaria moderada o severa, esto significa que no tienen un acceso constante a alimentos y no pueden satisfacer sus necesidades mínimas de consumo. Además, la desnutrición crónica en la primera infancia alcanzó 9.179 casos, el número más alto en los últimos doce años. Resulta irónico querer destinar tanto dinero a una playa artificial mientras hay niños que mueren de hambre y familias que sobreviven con menos de una comida al día.
La prioridad debería ser garantizar alimentación, vivienda digna y condiciones básicas de vida. Lo cual se ha visto afectado por el alza de precios en los arriendos, ya que han subido un 7% desde 2022; para apartamentos de tres habitaciones, el arriendo está costando 3.439.751, mientras que en áreas periféricas se ubica en 2.966.239, según El Colombiano con un informe de la Asociación hotelera y turística De Colombia (Cotelco). El informe revela que, entre el 2022 y 2024, el número de viviendas que se convirtieron en viviendas turísticas registradas creció un 380% en todo el país y Medellín lidera esta tendencia
Mientras la gentrificación expulsa a las familias y a los vendedores de sus propias casas y trabajos, Medellín le abre las puertas al capital extranjero. La ciudad tiene 9.000 mil habitantes de calle, que la elite de la ciudad no quiere mirar porque nos recuerdan que hemos fracasado como sociedad, ya que se ha priorizado el turismo por encima de la dignidad humana; son vidas que están clamando por políticas serias de salud mental, vivienda y oportunidades. Medellín no puede seguir gobernada por quien prefiere crear proyectos para los extranjeros, mientras a unos les falta todo, sumándole a eso el alza de homicidios en un 27%
La desigualdad también se refleja en la infraestructura: en muchos barrios populares las vías de acceso son precarias o inexistentes, lo que limita el desplazamiento de miles de personas y refuerza la marginalidad.
A esto se suma la crisis de movilidad. La ciudad no soporta un habitante, ni un carro, ni una moto más. En hora pico el sistema vial se colapsa y el transporte público se sobrecarga, generando estrés y deterioro en la calidad de vida de quienes deben desplazarse día a día
El lugar escogido para construir la playa también genera incertidumbre. Allí se encuentra actualmente el Coliseo Carlos Mauro Hoyos, en el parque Juan Pablo II, donde cientos de jóvenes entrenan. Hacer la playa significa expulsarlos, negándoles espacios de formación y deporte. Peor aún, este proyecto de la playa artificial en lugar de atender los problemas de fondo, corre el riesgo de reforzar una problemática histórica en Medellín: la explotación sexual de niñas y jóvenes, una situación ligada directamente a la pobreza y a la inequidad de oportunidades; donde se involucran grupos delincuenciales y la normalización de la práctica en familias violentas y disfuncionales. Con 195.000 millones de pesos, la Alcaldía podría fortalecer el sistema 1 2 3 Social, ampliar el recurso humano para atender familias en riesgo, diseñar campañas educativas para desnaturalizar la explotación sexual y promover acciones pedagógicas en colegios. Una ciudad que prioriza la apariencia sobre la niñez no puede hablar de verdadero progreso.
La universidad pública, por su parte, arrastra un déficit histórico cercano a los 350.000 millones de pesos. Mientras tanto, el alcalde destina 30.000 mil millones en contratos a universidades privadas. Cada año miles de jóvenes se quedan fuera de las aulas, porque se le cierra la puerta a la educación pública de calidad. Y, aun así, desde los discursos de Federico se presume de “innovación” y “transformación social”. ¿De qué sirve hablar de transformación si se les niega a los jóvenes el acceso a educación superior de calidad?
Por último, se le suma el desgaste ambiental que implicaría mantener una playa en una ciudad que tiene contaminación de aire ¿De dónde saldrá el recurso hídrico para sostener el proyecto? Y es que mantenerla requiere miles de litros de agua, donde las fuentes hídricas ya tienen escasez en épocas de calor, además del consumo eléctrico, lo que llevaría a un aumento de huella de carbono
Medellín no necesita una playa artificial ni proyectos que la maquillen, insistir con esto es darle la espalda a la realidad, mientras hay una ciudad que muere de hambre, con arriendos imposibles, gentrificación y explotación sexual. La dignidad de Medellín no se mide en megaproyectos inútiles, sino en la capacidad de garantizar techo, trabajo, salud, aire limpio y oportunidades a su gente. Como bien decía Pepe Mujica, “gobernar para el espectáculo es gobernar contra el pueblo”; hay que liderar con dignidad, mirando de frente a la ciudad, respondiendo a quienes viven aquí y sufren cada día, no a quienes solo vienen a consumir por unas horas

14 comentarios en “Playa artificial, el maquillaje de una ciudad en crisis

  1. Estoy completamente de acuerdo, Medellín necesita realmente son programas que den solución a tanta desigualdad que existe frente a las narices de quienes dicen gobernar para los menos favorecidos. Eso es lo que hacen los politiqueros despilfarran los recuerdos en lo que menos se necesita.

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  2. Excelente artículo, felicitaciones!

    El alcalde de Medellín dr. Federico Gutiérrez ha tenido muchas ideas grandes, buenas, innovadoras y creativas, pero está ciudad no necesita playa y menos artificial, revisa con sabiduría todo lo que dice el artículo y es totalmente la verdad:

    Disminuir la pobreza, el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes, mejor cubrimiento en salud mental y por ende disminución de la tasa de suicidios, disminuir el valor de los arriendos y los servicios públicos que están muy elevados, revisar con más detalles el proyecto de los habitantes de calle que cada día aumentan más y deterioran mucho la ciudad al igual que lo del barrio el Bronx que veo que se ha salido de las manos y es una locura ver cómo se fortalece más y más y ningún gobernante actúa hasta el fondo de esto o no les importa invertir en esta situación. Pedir sabiduría y mano dura para tratar todo ésto que sí pone fea la ciudad.

    Medellin ya tiene muchas cosas lindas para mostrar a los extranjeros y si no se le pone cuidado a todas estas otras cosas importantes se dañará cada día lo que ya se ha logrado conseguir.

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  3. A mi me parece que es una buena obra que dara empleos durante la construccion, y cuando este en funcionamiento ampliara las actividades que se pueden realizar en la ciudad aumentando la actividad economica, asi es como pensamos los de derecha y antioquia y medellin es de derecha si no les gusta pueden buscar una ciudad mas afin a sus ideales.

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  4. Creo que las cifras que se revelan sean veridicas, pero con todo y que sean reales. El artículo tiene mucho tinte neocuminista. Medellin ciudad aún no está en crisis. Que tal que en su debido momento, los gobernante de turno no hubiesen impulsado las obras con que hoy cuenta la ciudad. Talves hoy Medellín fuese como la Habana, todos en igualdad de condiciones, en la miseria. Lo que si se debe trabajar es en generar empleo para así reducir el cinturón de pobresa. Pero, para atraer capitales de inversión se requiere de mejorar la seguridad. Cosa que le compete al gobierno nacional y, es de todos sabido que sus políticas van en contravia, pues los peores delincuentes se pavonean en tarimas con el presidente de la república.

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  5. Obras como estas seguramente generaran trabajo, desarrollo y turismo para la ciudad. Hay muchos críticos q seguramente cua do la obra este lista estarán allá disfrutando, esperamos no verlos. Gracias a dios tenemos un alcalde q invierte y q tiene buenos proyectos para la ciudad. Nunca será suficientes los recuerdos pero por lo menos no se está perdiendo la platica como en alcaldías pasadas.

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  6. Nada les sirve y mas aún si son Petristas…desarrollo…desarrollo es lo que necesitamos, no importa de que partido sea. Que hay otras necesidades que no se que, pero si el gobierno central no aporta, sino divisiones. Sin envidias pues y Medellin y Antioquia son Modelos de progreso en el País.

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  7. «La apariencia engaña», dicho popular como anillo al dedo a ese proyecto muerto de playa artificial para Medellín. No soy de Medellín, pero la bella ciudad de la «eterna primavera» no se merece que le hagan gastos insulsos y no se destinen recursos a mitigar necesidades vitales de la desigualdad tan gigante que es la característica de nuestra Colombia, Locombiana…. Winston

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  8. Exelentes reflexiones, ante el abuso de una administracion (esta y las anteriores de los ultimos tres periodos) que gobierna para una élite escondida entre vasos de whiskey y visiones extranjeras. Aspiro a que éstas reflexiones si impacten en las mentes de quienes dicen gobernar por el «voto popular»

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