La Nube Informática, la IA y el nuevo fetiche de control ciudadano y gasto energético

Por Álvaro Lopera

Consumo de energía, agua y manejo de datos de la nube B&N. Imagen realizada por Alvaro Lopera con IA y Photoshop

No es tecnofeudalismo, como dice el exministro de economía de Grecia, Yanis Varoufakis; es capitalismo puro y duro lo que está al frente del crecimiento informático mundial. Nos han querido vender la imagen de la posibilidad de incrementar hasta el infinito la cantidad de datos que se mueven en internet y la información suministrada derivada de ellos en algo o por algo que les dio por llamar la Nube. De una u otra manera todos aportamos con la interacción consciente e inconsciente que hacemos día a día en internet con los trabajos intelectuales, las imágenes de las cámaras en las ciudades, conversaciones, escritos, investigaciones, debates, reflexiones, etc. Datos que, a su vez, se extraen ilegalmente para el beneficio de las multinacionales informáticas y los aparatos de inteligencia de los países capitalistas, convirtiendo todo ello en alimento de esa nueva forma de vender, comprar, controlar y comunicarse, desde la Nube, con todo tipo de personas, pueblos y organizaciones, llámense académicas, militares, científicas, sociales o políticas.

El nuevo fetiche: la Inteligencia Artificial

Con la novedosa herramienta de la Inteligencia Artificial (IA), que se alimenta de nuestros datos como un animal insaciable y que empieza a descollar como una nueva vedette con una pretendida carga de neutralidad y credibilidad, se amenaza, además, y de acuerdo con los pronósticos económicos y científicos, a un gran número de trabajadores. Sus empleos desaparecerán por la aplicación de dicha tecnología: trabajos administrativos y de oficina, sector financiero y contable, intérpretes y traductores, trabajos de marketing, periodísticos, de transporte y logística, de manufactura, locutores de radio y presentadores, etc. Pero también, y de acuerdo con el Foro Económico Mundial 2025, se crearán profesiones altamente especializadas como Ingeniería de Prompts, Científico de Datos, Ingeniería de IA, Desarrollador de Modelos de IA, Especialista en Ética de IA, etc.

El fetiche de la IA ya subió al altar de la adoración y cada día nos sorprende con noticias de su hardware, como los grandes desarrollos en el mundo de los chips con tamaños casi atómicos, de 3 nanómetros o 3 milmillonésimas de metro, de tal manera que, en poco más de un centímetro cuadrado, ya se pueden imprimir cerca de 18 mil millones de transistores, propiciando grandes velocidades de transmisión de datos con más bajos consumos de energía. También se promueve el uso de la IA en las guerras y genocidios coloniales como lo hace actualmente el sionismo israelí en la Franja de Gaza, en donde la IA elige ―con programas informáticos establecidos en la Nube― a quién o a quiénes asesina; la IA define el sitio donde los aviones o la artillería sionista pone las bombas incendiarias o explosivas contra la inerme población palestina. Y acá no termina el desastre de su empleo, porque en el horizonte ya se ve su potencial uso para afianzar enormes mentiras en la comunicación mundial.

Para bien del avance de dicha tecnología embriagadora, la gran mayoría de los mortales habla de la IA presente en la Nube Informática como si fuera algo creado por fuera de las manos humanas. Así se reinicia el ciclo de la adoración de la disrupción de algo humano que parece que no lo fuera y se relanzan las cadenas ideológicas para que confiemos ciegamente en esta como si de un nuevo dios se tratara.

La “Nube Informática” no está en las nubes

La Nube Informática (cloud computing) no es un lugar físico, sino un modelo de prestación de servicios informáticos a través de internet. La Nube permite acceder a recursos (almacenamiento, procesamiento, software) ubicados en uno o varios Centros de Datos (en 2024 se contaban 7.100 en el mundo) que son gestionados por proveedores externos (AWS, Microsoft Azure, Google Cloud, etc.). El usuario no administra la infraestructura física, sino que usa recursos virtualizados remotos según demanda.

El Centro de Datos es una instalación física concreta con servidores, almacenamiento, redes y sistemas físicos, donde se guardan y procesan datos. Un centro de datos puede estar ubicado en las instalaciones de una empresa o en un espacio externo, pero es un recurso tangible con infraestructura física propia.

Esa Nube está, pues, en La Tierra y se basa en Centros de Datos y líneas de transmisión óptica que son ahora la gran inversión del capitalismo digital, responsable del procesamiento anual de miles de trillones de datos que más de 4 mil millones de personas movemos digitalmente minuto a minuto. Por supuesto, esos Centros de Datos de las multinacionales informáticas tienen que ser alimentados con energía eléctrica y refrigerados con agua (para bajar costos) y en ellos laboran varios millones de trabajadorxs (el nuevo proletariado de altos ingresos), encargadxs de satisfacer la demanda de información y de extraer o vigilar que la extracción de datos (el nuevo extractivismo) se haga de la mejor manera posible.

El consumo de energía y bienes comunes: una realidad de la cual poco se habla

El consumo de energía eléctrica planetaria en el año 2024 fue cercano a 30 mil teravatios hora (TWH) (30 mil millones de millones de vatios hora). Colombia produce aproximadamente 100 TWH/año, o sea, produce aproximadamente el 0,35% de la energía mundial con su actual capacidad de generación de energía eléctrica de base térmica (carbón, petróleo o gas), hidráulica, eólica, solar y geotérmica.

Para efectos de comparación, la Nube Informática actual (norteamericana, rusa, china, europea, india, etc.), en donde abreva la IA, consume anualmente cerca de 350 TWH, es decir, cerca de 3 veces lo que Colombia genera en un año y el 1,2% de la energía global. Se espera que para 2030 el consumo ascienda a 1.000 TWH (3,5%), lo cual significa un gran reto para el planeta.

Preparándose para ello, las grandes corporaciones pretenden hacer inversiones en plantas nucleares modulares de fisión, centrales térmicas y energías alternativas, aunque la energía nuclear es la favorita desde el punto de vista de la tasa de retorno de la inversión; ya se vende como energía verde, sin serlo, pues afectará al planeta terriblemente por los residuos nucleares que quedarían, con tiempos de vida superiores a 24 mil años; así se perturba seriamente el futuro de las generaciones venideras. A lo anterior se sumaría el enorme consumo de agua para la refrigeración de los equipos de los Centros de Datos, y por ello las inversiones las harían en países vasallos del capitalismo global.

En resumen, el aumento meteórico del consumo de energía y agua que va a hacerse a partir del crecimiento exponencial de la Nube Informática con el agregado de la IA, para satisfacer la demanda de productividad del capitalismo y el aumento de la tasa de ganancia, nunca será sostenible y, por el contrario, representa una gran amenaza a la Naturaleza y al bienestar del conjunto de la humanidad. Y es que, además de contaminar al planeta con residuos nucleares, consumiría billones de toneladas de agua y sumaría millones de toneladas de gases de efecto invernadero.

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