Por Jhonny Estrada

Ilustración: Comunidad – María Camila Gómez Zapata
La comunidad comenzó con la creación del sistema de acueducto de la vereda el Manzanillo, en el corregimiento de Altavista, en 1978. Dado que no había una empresa o entidad que representara la idea que tenían de un sistema de agua para ellos, comenzaron a realizarla por medio de convites. Doña Gladis, habitante de toda la vida de la vereda y parte de la creación del acueducto, nos cuenta, desde su experiencia, cómo fue este proceso:
Cuando yo llegué a esta vereda no había acueducto, no había caminos, absolutamente nada. Mi inquietud era muy grande, entonces me comuniqué con el señor Leonel Loaiza, que era el presidente de la Junta de Acción Comunal, le expresé mis inquietudes y le dije que esta era una vereda grande, que cómo hacíamos para que la vereda tuviera agua. Entonces me dijo, “ah, no, señora. Empiece a trabajar”. Yo le pedí que me dijera cómo íbamos a hacerlo y le dije que, desde luego, íbamos a trabajar para que tuviera un acueducto.
Por ese tiempo el agua se traía desde quebradas, las aledañas, las que hoy precisamente dan sostenimiento al acueducto. Hacíamos lo que normalmente se hace en veredas y pueblos, como rifas, ventas… y así se fue recolectando el dinero que íbamos a necesitar. Aquí era muy difícil traer el material, por eso se hizo convite, nos reunimos todos los vecinos, mujeres y hombres para trabajar los sábados y domingos. Hasta que se fue recolectando el dinero, se fueron comprando mangueras para ir conectando el agua, ya que era desde muy lejos. Ypoco a poco se fue haciendo el acueducto, hasta que se terminó en 1979, pero solo para algunas personas, no alcanzaba para toda la vereda.
Cómo le parece que yo trabajé mucho, pero no pudimos traer el agua hasta acá donde yo vivo, quedó la inquietud de que gran parte de la vereda, empezando por donde yo vivo, no tenía agua. Pero aquí hay otra quebrada cerca, porque la vereda era muy rica en agua, entonces le dije al suegro mío que cómo hacíamos para que nosotros tuviéramos nuestra agua, ya que era muy difícil que el acueducto que habíamos hecho nos abasteciera a nosotros. Así que él habló con unos señores que tenían acá un predio y nos dieron donde hacer los tanques. Era muy difícil también, incluso en lo económico, porque ya no éramos tantos. Invitamos a que nos ayudaran aquellos a quienes les habíamos colaborado antes y así fue; se empezó a hacer el acueducto para el sector los Cano, porque la vereda es sectorizada, y se empezó a trabajar para poner las redes del agua.
El primer sistema de acueducto era muy extenso, y aun así solo llegaba a la parte central del Manzanillo; a los alrededores no llegaba el agua. Entonces decidimos visitar empresas o instituciones. A mí me tocó visitar el Instituto mi Río, allá hice la gestión para poner el agua de mi sector los Cano y otro sector, los Loaiza, y la comunidad se vio más comprometida. Este instituto nos ayudó con mucho material para hacer caminos y luego entrar el otro material para poner el agua en estos sectores. Yo me puse al frente de esto, se conformó la Junta de Acción Comunal de forma legal, con sus estatutos, y ya con ellos nos inscribimos en la Cámara de Comercio de Medellín y nos conformamos como empresa.
Todo iba muy bien, como al comienzo, hasta que hubo la ruptura de todas las gestiones hechas. El conflicto era porque, este que iba a ser el acueducto número dos de la vereda pasaba por algunos predios, y aunque algunos dueños hicieron el papeleo para legalizar el paso, otros decidieron que no iban a aceptar el acueducto porque eso les desvalorizaba su terreno. Debido a tanto conflicto, yo entregué todo el papeleo y no se pudo potabilizar esa agua y se entregó al manejo que hacían en la Acción Comunal. Después de todo este conflicto, decidimos con personas de otros acueductos, que debía fusionarse esta agua con la de toda la vereda para potabilizarla, entonces comenzamos a tener el agua potabilizada para toda la vereda, vigilada por Empresas Públicas.
En algún momento Empresas Públicas vino a decirme que si les cedía todo el papeleo que tenía sobre esta agua de acá para hacer un acueducto y así llevar el agua a otros barrios aledaños. Pero yo no podía hacer eso porque, aunque no éramos dueños del agua, mucha gente se opuso y dijeron que no querían un nuevo acueducto, porque EPM tomaría como negocio esta agua para llevarla a otras regiones, entonces eso no fue posible. EPM siempre ha estado muy interesado en coger todas estas aguas, porque ya somos muchos y dicen que esta agua se pierde (en términos económicos será). Y es que en ese sentido Empresas Públicas siempre ha tenido ese conflicto disfrazado de diálogo para tomar todas estas aguas.
Después de la catástrofe que hubo en la vereda en el último invierno, ha sido muy difícil mantener el funcionamiento del acueducto. Dado que la quebrada se subió de esa forma, el sitio donde está el comienzo del acueducto, que es una estructura pequeña, se daña cada vez que llueve. Incluso trajeron una pieza del extranjero para ponerla ahí, pero no ha sido posible que dure su instalación. Por tanto, tenemos mucha falta de agua, se nos va siempre los domingos, muchas veces desde el sábado. Acá todavía es muy manual y por eso es difícil traer el agua desde donde empieza el acueducto hasta donde están los tanques de potabilización y entrar allí y arreglar, porque se vinieron algunos taludes sobre los tubos. No obstante, las personas de la comunidad hemos tenido mucha paciencia porque sabemos lo difícil que es y porque saben la apuesta de autonomía que tienen en su relación con el agua, sin una mediación central del Estado.
