Perfilamientos y fascismo, un lazo común

Por Ricardo Ferrer Espinosa

Ilustración: Víctor Camilo Cuartas

En 1939, cuando finalizó la guerra civil española con el triunfo de las fuerzas fascistas, el objetivo del nuevo poder era que no hubiese un solo comunista («Rojo») durante las próximas generaciones.

Con esa idea, cada ciudadano fue perfilado según su visión social y política. Cientos de personas, que no pudieron escapar de la península ibérica, pasaron años   escondidos en áticos o habitaciones ocultas en sus casas, otros, remontados en las zonas rurales y algunos organizaron pequeñas milicias que fueron exterminadas una a una.

Familias enteras fueron proscritas de toda oportunidad laboral porque uno de sus miembros había sido militante socialista o cualquier denominación parecida.

En España se siguió fusilando a quienes ya estaban vencidos en combate, a los pensadores, profesores, libertarios, republicanos, sindicalistas y a toda persona que pudiese cuestionar el modelo autoritario y fascista.

Por ser hijos de «rojos», los huérfanos fueron enviados a orfanatos administrados por sacerdotes y religiosas que garantizaron a cada niño un infierno de hambre, trabajos forzados y tortura.

Muchos años después de terminada la guerra civil, los juzgados seguían sentenciando a muerte a los veteranos republicanos y a quien expresara ideas de izquierda.

El poder central castellano tuvo especial interés en humillar a quienes tenían identidades lingüísticas y culturales diferentes como los pueblos catalán, gallego, vasco, asturiano, valenciano. Se les prohibió hablar la lengua natal y se impuso, a la fuerza, el uso de la lengua castellana. Por una decisión del franquismo, el castellano pasó a ser denominado «español», una forma de supremacismo cultural.

El “Estado español” llevó el perfilamiento de sus opositores a un nivel extremo de detalle, con listados rigurosamente detallados, de un nivel sistemático que hoy llamamos bases de datos, pero en versión digital.

Otro «aporte» del fascismo español fue el modelo de sus campos de concentración en los cuales confinaron a gitanos, población con identidades sexuales diversas, republicanos, escritores, poetas, guerrilleros, sindicalistas y, sobre todo, a miles de profesores. La cultura siempre ha sido lo más odiado y temido por el fascismo.

Después de 1939, el modelo de perfilamiento ibérico y sus campos de concentración fueron copiados con entusiasmo por los nazis. En Alemania la prioridad era eliminar a todos los sindicatos y, con listas en mano, fueron eliminando uno a uno a los líderes que eran obstáculo para el modelo diseñado por Adolfo Hitler.

La población judía alemana también fue tamizada, en cada parroquia, ayuntamiento y notaría: los registros permitían conocer o rastrear los ancestros de cada ciudadano alemán. Hecho el censo criminal, se dictaron las «Leyes de Nuremberg» sobre la pureza de la «raza aria» y lo que siguió fue la cacería al “diferente”. Ya no bastaba con ser alemán, había que probar ancestros hasta por cinco generaciones.

Gran parte de los asesinatos fueron encomendados al lumpen, a la delincuencia común, que cumplió con entusiasmo la tarea. El modelo se copió en Europa y en Colombia la alianza se hizo con las organizaciones del narcotráfico.

Escenarios posteriores a la Segunda Guerra Mundial

Terminada la Segunda Guerra Mundial, los nazis y el fascismo español, supuestamente «derrotados», convencieron al nuevo poder occidental de que el verdadero enemigo era la Unión Soviética y todo aquel que propusiera un modelo diferente al capitalismo.

En Italia y en Europa se activó la “Operación Gladio», por medio de la cual todos los militantes de izquierda, partisanos que lucharon contra el fascismo, pensadores sociales, partidos y sindicatos, quedaron en la mira. El modelo de la Operación Gladio se aplicó de nuevo en el Plan Cóndor, en toda Latinoamérica.

Desde la década de 1980, el software PROMIS, que Rafael Eitan, agente del Mosad, copió de los Estados Unidos, sirvió para la cacería sistemática de cada rebelde en Nuestra América. Estados Unidos e Israel cooperaron para perfilar rigurosamente a cada persona que cuestionara el modelo neoliberal.

La intensidad del modelo fue notoria en las supuestas «guerras civiles» de Centroamérica. Con Ronald Reagan en el gobierno de los Estados Unidos, se habló de la palestinización de Guatemala, Honduras, Nicaragua, y El Salvador. La expresión deriva del apoyo israelí al modelo represor y el negocio siempre fue la venta de tecnologías militares como aviones de combate, fragatas, fusilería, munición, técnicas de tortura, entrenamiento de organizaciones paramilitares y software de perfilamiento.

Libros como «Las cárceles clandestinas de El Salvador», y «Secuestro y capucha», explicaron con detalle la brutalidad de la intervención norteamericana en Centro América y el Caribe.

Perfilamientos en Colombia

En Colombia, ese modelo fascista de perfilamiento se usó en época de Laureano Gómez. Aparecieron para entonces las temibles listas negras, donde estaban anotados los líderes liberales que debían ser asesinados.

En 1982 entró a Colombia otro modelo de perfilamiento: el israelí, el cual nos ha costado la vida de cada persona que pudo aportar en la construcción de un país más justo. El caso más emblemático fue el de la Unión Patriótica, pero también debemos incluir a miles de campesinos, líderes sociales, activistas sociales y todo aquel que propuso un modelo diferente de economía, cultura y derechos sociales.

Durante el estallido social, en el gobierno de Iván Duque, los perfilamientos activaron la matriz de muerte para miles de jóvenes, que fueron ubicados, secuestrados, torturados y descuartizados con absoluta impunidad hasta hoy.

Parte de los sobrevivientes de la primera línea, que nos protegieron durante las marchas, en toda Colombia, siguen presos. Los esforzados protectores de la población civil, pasaron a ser calificados por el sistema judicial como «terroristas», la palabra mágica que Estados Unidos y Europa utilizan contra quienes queremos opciones de vida diferentes.

Aún quienes confían en el modelo “democrático liberal” de Colombia se enfrentan hoy a una empresa que controla toda la Data Ciudadana: Thomas Greg.

El control de la información personal de cada ciudadano es tal que ellos controlan al mismo tiempo el software electoral, pasaportes, cédulas. Literalmente tienen la capacidad de afectar los resultados electorales y mucho más cuando hasta ahora no han permitido la auditoría a cada línea del código o algoritmo de sus sistemas operativos, aun cuando funcionan al servicio del Estado…

¿O de la élite?

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