¿Quién defiende los derechos de las victimas del colapso climático en Colombia?

Por Horacio Duque.

“Paz dormida en el valle”, Acuarela de Santiago C. Larreamendy

En Colombia ya se cuentan por cientos de miles las víctimas del colapso climático mundial y de sus manifestaciones más catastróficas como los fenómenos del niño, de la niña, los vientos del norte (polo ártico), las inundaciones de grandes ríos, el deshielo polar y la alteración de las temperaturas, tal como lo advierte el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (https://archive.ipcc.ch/home_languages_main_spanish.shtml). Además de las víctimas de la violencia, que son más de 10 millones de personas desplazadas y despojadas en las ultimas 3 décadas por la guerra, hoy, en el país, aumenta con cada tragedia las víctimas del cambio climático. Personas y familias que se encuentran en condiciones de absoluto abandono y sin el reconocimiento efectivo de sus derechos.

Necesitamos un amplio debate y una reflexión muy sólida para caracterizar las condiciones de vida de esta población que no es reconocida por las instituciones del Estado. Esta población se encuentra a merced de los politiqueros que tienen secuestradas las entidades publicas responsables de atender los grupos humanos afectados por inundaciones, sequías, alteraciones de los regímenes hídricos y daños en los ecosistemas estratégicos.

En principio, señalemos que las víctimas del cambio climático son diversas y se encuentran en todo el territorio. Algunos de los grupos más golpeados son los siguientes:

Pueblos indígenas y afrodescendientes cuya supervivencia depende de los recursos naturales de su entorno, y cualquier cambio ambiental y climático afecta su vida y cultura.

Niños y niñas que son afectados en su salud, educación y porvenir por las alteraciones del medio ambiente.

Las mujeres y los adultos mayores, muy vulnerables a los desastres ambientales en áreas alejadas y con recursos limitados.

Comunidades pobres, en la miseria y vulnerables, pues la pobreza y la falta de recursos las hacen más susceptibles a los impactos del colapso climático.

Personas con enfermedades crónicas, ya que el cambio climático puede empeorar sus condiciones de salud.

Algunos datos alarmantes que se deben tener en cuenta a nivel global son los siguientes:

3.600 millones de personas en el mundo viven en zonas vulnerables al cambio climático; se prevé que el cambio climático cause 250.000 muertes adicionales al año entre 2030 y 2050; las muertes relacionadas con el calor han aumentado un 70% en dos décadas

En Colombia, el cambio climático ha afectado a más de 8 millones de personas desde el 2010 (fenómeno de la niña)

Algunos de los impactos más significativos incluyen:

Desplazamiento forzado: más de 650.000 personas han sido desplazadas internamente debido a fenómenos climáticos como inundaciones y sequías en los últimos 20 años.

Inseguridad alimentaria: El 40% de los hogares teme no tener suficiente comida, y en el 5,7% de ellos al menos un miembro pasó un día entero sin comer.

Salud: El cambio climático ha generado condiciones favorables para la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, la malaria y la fiebre amarilla.

Eventos climáticos extremos: En 2024, se registraron cerca de 10 mil eventos climáticos extremos, incluyendo incendios forestales, inundaciones y deslizamientos de tierra.

Las regiones más afectadas en Colombia son el Pacífico, la Amazonía y los departamentos de La Guajira, Córdoba, Bolívar, Chocó y Nariño.

Visto ese cuadro, es necesario pensar los derechos esenciales de tal población y las formas políticas de su organización para alcanzar una efectiva garantía:

El derecho a la vida: Protección contra los impactos del cambio climático que amenacen la vida.

El derecho a la salud: Acceso a servicios de salud para tratar enfermedades relacionadas con el cambio climático.

Derecho a la alimentación: Acceso a alimentos seguros y nutritivos, especialmente en áreas afectadas por la inseguridad alimentaria.

Derecho al agua: Acceso a agua potable y saneamiento, crucial en zonas afectadas por sequías o inundaciones.

Derecho a la vivienda: Protección contra desplazamientos forzados y acceso a viviendas seguras y resilientes.

Derecho a la educación: Acceso a educación sobre el cambio climático y sus impactos.

Derecho a la participación y a las libertades democráticas: Participación en decisiones sobre políticas y proyectos relacionados con el cambio climático y en espacios habilitados por las entidades públicas correspondientes como la UNGR y el Fondo de Adaptación.

Derecho a la reparación y compensación: Acceso a mecanismos de reparación y compensación por daños y pérdidas causados por el cambio climático para lo cual debería organizarse un Fondo de Víctimas del Cambio climático.

Acá conviene resaltar que la Corte Constitucional ha reconocido el derecho a un ambiente sano como un derecho fundamental, y ha ordenado al gobierno tomar medidas para proteger a las comunidades vulnerables.

Aun así, hay necesidad de impulsar, promover y proteger un amplio proceso de organización y representación de las víctimas del cambio climático para que puedan hacer valer sus derechos.

En estos momentos, en el departamento de Córdoba y sus 30 municipios hay 240 mil víctimas de las inundaciones provocadas por las crecientes de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete, que es necesario organizar y visibilizar en los espacios institucionales regionales secuestrados por una podrida casta politiquera experta en el saqueo de los presupuestos de los gobiernos municipales y el departamental. Hay que organizar las asambleas de víctimas para que estructuren sus veedurías, sus auditorías comunitarias y sus comités populares plenamente reconocidos por las personerías municipales y las secretarías de la gobernación, de las alcaldías y de la Corporación Autónoma Regional.

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