La cabeza de la Hidra Neofascista y Sionista solo será cortada por los pueblos

Por Álvaro Lopera

«El imperialismo en su declive destroza el mundo». Imagen elaborada a partir de la IA con un agregado photoshop.

Vivimos cosas siniestras que no borran el pasado aun no redimido y que nos dejan claro que este no solo regresa sino que lo hace en una versión descarnada de la mano de un país, Estados Unidos, con un presidente neofascista (cabeza del entramado pedófilo Epstein) que ante todos los Estados y pueblos del mundo declara estar decidido a llevar a cabo sus megalomanías hilarantes y tenebrosas, tal como Hitler lo hizo antes de la Segunda Guerra Mundial.

La diplomacia de los acuerdos, que fueron una mascarada para impulsar la guerra de exterminio y saqueo del Sur Global, la enterraron en Occidente, pues hay una emergencia: salvar la hegemonía norteamericana, sostenerla a como dé lugar. Adiós a las máscaras y bienvenido el garrote de las cañoneras, la invasión y la amenaza.

Trump, en su segundo tiempo, acusó al partido demócrata de haberse dormido en los laureles y lanzó la consigna de recuperar el tiempo perdido, pues el sistema petrodólar que obliga a que esa moneda recircule infinitamente en el circuito financiero norteamericano (bonos del tesoro, bolsas) para evitar su desvalorización, empezaba a perder el papel de árbitro internacional de las finanzas al emerger el yuan y la economía real china que efectivamente produce riqueza y que amenaza con golpear dicha estructura disputando con éxito el comercio mundial.

El espejismo geoeconómico

El hegemón empezó a ser mirado en el concierto de las naciones como un bicho raro que bloquea la libertad de comercio, abroga el derecho de adquirir bienes de consumo e impulsa la injerencia en los países por la mera sospecha que su geoeconomía y su geopolítica puedan afectar la estrategia imperialista de control global. Y entonces surgieron bloques geoeconómicos para disputar la hegemonía tales como el BRICS, el ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste de Asia), la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái) y otros en Asia.

En 2009, en el marco de la última gran crisis del capital financiero impulsada por el derrumbe de las subprime en los Estados Unidos, nació esa geoeconomía alternativa, una suma indigesta de naciones que se proyectaban como un bloque alternativo que lenta y paulatinamente empezaría a sobrepasar las amenazas de la imposición imperialista norteamericana de moverse con sus reglas so pena de sentir el garrote del bloqueo financiero o comercial. ¿Y cómo lo haría? Con un modelo “más democrático” en donde la soberanía de las naciones no sería tocada, donde la libertad de comercio sería el “nuevo paraíso en la Tierra”. Latinoamérica toda, incluida Cuba, podría tener acceso a esa llave; y lo mejor, en el futuro habría una nueva moneda con la cual se comerciaría sin la imposición del dólar y del sistema de control financiero SWIFT, el cual se había convertido en una mina anti libertad de comercio que impide a los países del Sur Global tomar decisiones soberanas.

Y lo mejor: este bloque tendría un banco para préstamos de desarrollo sin tantas trabas como pone el FMI y sin coacciones políticas, con la falla tectónica que los fondos seguirían siendo en dólares. Y para ello nombraron como directora a la expresidenta brasilera Dilma Roussef.

La implosión del bloque BRICS

La guerra de Ucrania 2022 arrastró las relaciones internacionales a otro nivel, en donde la OTAN sacó la cabeza en la escena mostrándose como un actor violentado; y claro, se estableció la regla del revés: el agresor es el agredido, y viceversa, lo cual lo volvemos a ver en la terrible guerra de agresión 2026 de Estados Unidos e Israel contra Irán, en donde el Consejo de Seguridad, con el aval del gobierno colombiano, condenó a dicho país por defenderse.

Sobrevendría la acción temeraria palestina el 7 de octubre de 2023, realizada para impulsar intercambios de miles de prisioneros palestinos en los cadalsos sionistas por sionistas retenidos, y todo se transmutó en un gran genocidio apoyado por Occidente. 

La doctrina Donroe apareció en la escena geopolítica en diciembre de 2025 estrenándose en Venezuela el 3 de enero en una aplastante acción militar donde secuestraron al presidente Maduro, a su compañera y a la soberanía de dicho país. Y después el objetivo sería Cuba: Trump amenazó con imponer aranceles al país que le vendiera petróleo a la Isla, y es así que desde diciembre de 2025 no llega ni una gota, afectando terriblemente la vida social.

Llegó también Davos y su G7 en enero 19 y en Suiza se derramaron lágrimas de cocodrilo por la nueva impertinencia de Trump al amenazar el statu quo del mundo basado en reglas y pasar a la ley del garrote. Brilló por su hipocresía el primer ministro canadiense, el cual lloró sobre la leche derramada de la pérdida de las prebendas coloniales occidentales y como colofón amenazó con reforzar los lazos económicos con China. En febrero se prendieron los reflectores en la Conferencia de Múnich en Alemania, se corrió el telón, y abracadabra, salió el jefe del Departamento de Estado gringo Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos y gran enemigo de la revolución cubana, con el sombrero de mago y ordenó la reconquista de la civilización por Occidente y les aclaró a sus vasallos europeos que quien no estaba con Estados Unidos estaría contra él y sería declarado enemigo público del Make America Great Again. Los magnates de las tecnológicas informáticas aplaudieron hasta sangrar.

Tras esas algarabías distópicas, el 28 de febrero se lanzó la guerra de agresión sionista-imperialista contra Irán, que es miembro de los BRICS, con el apoyo de otros miembros de los BRICS: Emiratos Árabes Unidos, dictadura familiar monárquica, y Egipto (dirigido por el dictador prosionista Abdel Al-Sisi), amén de la monarquía tiránica de Arabia Saudita que tiene un pie en los BRICS y otro en Estados Unidos.

A finales de febrero, dos días antes del inicio de la agresión a Irán, Narendra Modi, primer ministro de la India, miembro fundador de los BRICS, había declarado en el parlamento de la entidad sionista que “India está firmemente con Israel, en este momento y más adelante». ¿Y qué dice Brasil?, calla.

China, Rusia, y los pueblos, ¿dónde están?

China y Rusia apoyan ligeramente, en silencio y quizás con sus satélites, a Irán, pero en la ONU se abstuvieron de vetar la resolución 2817 del 11 de marzo que condenó a Irán por defenderse de Estados Unidos, Israel y las tiranías monárquicas del Golfo Pérsico. Y claro, están cumpliendo cabalmente la orden del Tío Sam y solo le han arrimado a Cuba unos miles de toneladas de arroz y unos cuantos dólares, pero ni un solo buque petrolero (negocios son negocios) y la Isla de 110 mil kilómetros cuadrados “no es suficiente razón” para que uno de los dos se sacrifique estratégicamente.

Vemos la Flotilla Nuestra América moverse por fuera de los gobiernos y llegar a Cuba con toneladas de alimentos y medicinas, que en realidad son acciones paliativas para 11 millones de habitantes. Cuba e Irán necesitan acciones políticas y diplomáticas decisivas en los organismos internacionales y en las calles que frenen la locura sionista e imperialista contra estos dos Estados.

Solo los pueblos podremos detener la hecatombe en Asia Occidental y en América Latina.

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