Grandes empresas tecnológicas, objetivo militar legítimo

Por Renán Vega Cantor

Fuente: Portada de la novela gráfica War Birds de Dark Horse Comics

La “era de la información” viene acompañada de sofismas que de tanto repetirse constituyen un nuevo sentido común, que gran parte de los seres humanos ha interiorizado y considera axiomas irrefutables. Algunos de esos sofismas han quedado hecho añicos por la guerra asimétrica de Irán contra los agresores del imperialismo [Estados Unidos] y del sionismo [Israel]. El mundo virtual y digital había llegado acompañado de una aura de neutralidad y de servicio desinteresado a la humanidad, como clara expresión del fetichismo de la tecnología. Hoy, de la manera menos pensada, la guerra contra Irán ha trastocado algunas de las falacias del mundo digital.

Lo virtual existe al margen, y no depende de lo material

Un punto de partida que justifica la “sociedad digital” sostiene que para el funcionamiento del capitalismo lo prioritario es la información (algo inmaterial) y cada vez tiene menos importancia lo material. Habríamos entrado en una nueva fase de la historia en donde los bienes naturales (minerales, agua, biodiversidad, bosques…) estarían siendo irreversiblemente sustituidos por la información, llegando a sostener que esta es más importante que el petróleo.

En marzo, Irán atacó la sede de datos de Amazon en Israel y en Bahréin y, en forma inmediata, se detuvo el funcionamiento de la nube en parte del territorio de esos países. Este hecho demostró que lo virtual funciona con materia, energía y agua, sin cuyo elevado suministro la nube no puede operar. Ahí quedó en evidencia que la nube no es algo etéreo, sino que se aloja en grandes edificios y servidores, que son infraestructura física, construida con elementos vulgarmente materiales. Eso significa que cualquier artefacto digital, un celular, por ejemplo, no puede funcionar sin grandes dosis de materia y energía, así eso no sea evidente de ninguna manera, porque cunde el sofisma que la electricidad es inmaterial como si además no procediera de infraestructura hecha de materiales que la generan. 

Los conglomerados digitales hacen parte de la “sociedad civil”

De Silicon Valley surgió la falacia de que algunos empresarios innovadores con su esfuerzo individual, al margen del Estado y del poder militar, realizan invenciones en beneficio de toda la humanidad y lo hacen de manera desinteresada. Bill Gates, Steve Jobes, Job Betzos, Elon Musk y las empresas asociadas a ellos: Microsoft, Google, Tesla, Amazon… se presentan como entidades civiles, vendiendo la idea de que sus actividades no están relacionadas ni sirven a ciertos Estados ni al complejo militar del imperialismo y del sionismo.

Hace pocas semanas, Irán se encargó de desmontar ese prejuicio. Y lo hizo en respuesta a los brutales ataques de la coalición imperialista-sionista contra su población y sus dirigentes, en los cuales se utilizaron sistemas tecnológicos (entre los que sobresale la IA) que suministran los grandes conglomerados digitales. Irán los convirtió, algo que no había sucedido nunca, en un objetivo militar legítimo, al mismo nivel que las bases militares o los portaaviones.

Irán, al atacar la sede de esas empresas, les quitó la máscara de instituciones pretendidamente civiles, y mostró a los ojos de millones de seres humanos, empezando por los habitantes del Golfo Pérsico, que gran parte de las investigaciones e innovaciones del mundo digital están directamente relacionadas con los intereses militares de Estados Unidos e Israel. Irán se encargó de señalar que esas empresas son responsables del asesinato masivo de miles de personas en los lugares en donde opera el complejo militar-informático. Debe recordarse que las “bombas inteligentes”, con las cuales Estados Unidos masacró a 180 niñas de una escuela de Irán, fueron guiadas por sofisticados sistemas que fabrican las empresas informáticas y digitales. La IA y los algoritmos no funcionan solos, sino que responden a los intereses de quienes los programan, y estos son empresas tecnológicas que trabajan directamente para el complejo militar de Estados Unidos e Israel

Nada puede detener el irreversible avance digital

Irán y Yemen le han señalado al mundo que lo digital funciona por la existencia de una extensa red de comunicaciones de tipo material, siendo uno de sus principales soportes la extensa red de cables submarinos que le dan la vuelta al planeta decena de veces. Sin esos cables, de fibra óptica, plástico y otros materiales, no sería posible el tráfico virtual e informativo en el mundo.

Gran parte de esos cables atraviesan zonas críticas del mundo, como el Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, y el estrecho de Bab el-Mandeb en el Mar Rojo. A través de esos cables circula la información que llega a Asía y Europa. De tal forma que, si esos cables fueran cortados, y los huties de Yemen y la Guardia Revolucionaria de Irán han indicado que de ser necesario lo harán, de inmediato se detendría la economía, la sociedad y la cultura de masas de gran parte del mundo, las cuales son petrodependientes y consumen enormes cantidades de recursos materiales y energéticos.

Este recordatorio de Yemen e Irán pone de presente la fragilidad de la tan mentada sociedad digital. Con una simple acción, la de cortar unos cables que se encuentran a seis kilómetros de profundidad en los océanos, entraría en crisis el tipo de sociedad que el capitalismo realmente existente ha construido en los últimos 35 años. Se paralizaría todo lo que se ha erigido alrededor de internet, el sistema financiero, las comunicaciones de diversa índole (personales, institucionales, negocios), millones de móviles quedarían inservibles, bancos, hospitales, universidades dejarían de operar.

Esto ya lo habían advertido estudiosos y críticos del mundo digital, pero se ha necesitado de la respuesta asimétrica de Irán a la agresión imperialista para comprobar que lo digital es un coloso con pies de barro. Sí, unos pies de barro alimentados por grandes cantidades de materia y energías fósiles, cuya apropiación insaciable explica las guerras que libra el agonizante imperialismo estadounidense y sus proxis sionistas para mantener su insostenible modo de vida y de muerte.

Deja un comentario