ISRAEL Y LA PEDAGOGIA DE LA CRUELDAD

Por Renán Vega Cantor

En la foto: El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, se burló de los activistas de la Flotilla para Gaza. (Cuenta X de Itamar Ben Gvir)

No hay para qué sorprenderse de cada nueva barbaridad por parte de los asesinos sionistas de Israel. Cualquier acto de deshumanización que lleve a cabo el Estado terrorista de Israel se ha naturalizado de tal manera, que expresa la nueva normalidad del mundo; y lo que es peor aún, la impunidad genocida viene acompañada del cinismo sin límite, ahora replicado de manera directa e inmediata por las redes antisociales, para que cunda por doquier el mal ejemplo.

En ese sentido, Israel es un “Estado educador”, para retomar la noción de Antonio Gramsci, es un pedagogo universal de la crueldad, del odio y de la infamia. Porque no se crea que cuando hablamos de educación y de pedagogía estamos haciendo referencia de manera exclusiva a la formación y difusión de valores loables (dignidad, respeto, empatía, solidaridad, ayuda mutua, fraternidad, amor al prójimo, crítica a la desigualdad, al sexismo y al racismo…), sino que, como en la película de Pedro Almodovar, La mala educación, se puede formar en antivalores, y en el caso de Israel los de ser genocida, cruel, torturador, asesino, racista, clasista, generador de odio, cultor de la guerra y la violencia…

Estos antivalores, que cultiva y profesa Israel, se difunden a través de todos los medios, en el sistema escolar (desde el jardín de infantes hasta doctorado universitario), en la familia, en el Ejército, en falsimedia… Y los genocidas de Israel saben que, como el genocidio de palestinos y libaneses ha sido tolerado y transmitido en vivo y en directo, ya no existen límites morales que les impidan seguir dando lecciones de crueldad al mundo.

Esto lo acaba de ratificar el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el genocida Ben Gvir, con un hecho que, en otro contexto y otra época, generaría un rechazo unánime y medidas reales para que no se repitiera. Se trata de la difusión de un video en el que el mencionado genocida ondea la bandera de Israel y se pasea orondo alrededor de decenas de hombres y mujeres, que están de rodillas. Todos ellos iban en otra flotilla hacia Gaza y son de 40 nacionalidades. Esa flotilla fue detenida de manera ilegal y violenta en aguas internacionales del mar Mediterráneo, cerca de Chipre, y todos los que allí se encontraban fueron raptados, esposados y se les hizo arrodillar en el puerto de Ashdod, en Israel.

En su mensaje en redes antisociales, como si se tratara de un asunto festivo, Ben Gvir les dice a las personas a las que se maltrata y tortura: “Bienvenidos a Israel, así es como recibimos a los que apoyan el terrorismo y que intentan romper el bloqueo sobre Gaza”. Agrega con el tono que solo puede dar la impunidad: «El campamento de verano ha terminado. Cualquiera que actúe contra el Estado de Israel se encontrará con un Estado decidido». Y, como para que no quepa duda de la lección de deshumanización, en el fondo suenan los acordes marciales del Himno de Israel.

Imágenes de personas arrodilladas y esposadas en cárceles, que se muestran en público para generar escarnio, ya las vemos en El Salvador de Bukele, y se han replicado en otros países del continente (Ecuador, Argentina…).Podría pensarse que Israel está copiando lo peor de la “pedagogía de la crueldad” que se ha impuesto en muchos lugares de nuestro continente, pero en realidad es lo contrario: Israel es el que ha difundido los métodos de maltrato y deshumanización que ahora se exhiben como grandes logros por políticos latinoamericanos, porque esos procedimientos los viene aplicando contra el pueblo palestino desde hace décadas. Israel, como un consumado pedagogo de la infamia, los había enseñado y afianzado en muchos de sus seguidores (y Bukele es uno de ellos) por diversos medios (venta de servicios de seguridad, de armas, de formas de tortura, de control y amedrantamiento, formación ideológica y doctrinaria de los ejércitos oficiales y de grupos de asesinos y paramilitares), sin que esos vínculos terroristas fueran evidentes para gran parte de la opinión pública.

Eso era antes, cuando todavía existía cierto pudor y se escondía la crueldad. Eso ha desaparecido por completo desde octubre de 2023, cuando Israel se ha encargado de mostrarle y enseñarle al mundo a masacrar, torturar, bombardear a seres humanos indefensos, y, en general, a pisotear con sadismo la condición humana a niveles que antes no se mostraban en público y de los que de ninguna forma se presumía. Hasta Hitler los escondía.

Este video de la infamia que comentamos lleva a falsimedia occidental a decir que esta no es la cara de Israel, que sigue siendo un país ejemplar y moralmente superior, sino la de un individuo aislado.

Ninguno de los países cuyos ciudadanos han sido torturados a la vista del gran público se atreve a romper relaciones con Israel. Cuando mucho, y en forma demagógica y oportunista, han dicho que van a imponer sanciones al ultraderechista Ben Gvir, como si este fuera solo una “manzana podrida” y no la expresión de brutalidad que caracteriza al Estado de Israel y a la mayor parte de sus habitantes, brutalidad que es inherente al sionismo genocida.

Como el cinismo no tiene límites, hasta el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, se ha rasgado las vestiduras y ha dicho que Itamar Ben Gvir «traicionó la dignidad (sic) de su nación» al difundir el video en que los activistas de la flotilla aparecen esposados, de rodillas y son humillados.  Este mismo embajador es el que ha afirmado, con complicidad genocida, que según un “derecho bíblico” Israel debe expandirse y dominar a todos sus vecinos, lo cual supone legitimar todos los crímenes del sionismo.

Hasta el genocida mayor, Benjamín Netanyahu, aseguró que lo que se ve en el video no “se ajusta a los valores y normas de Israel”, aunque agregó que «Israel tiene pleno derecho a impedir que las flotillas provocadoras de simpatizantes terroristas de Hamás entren en nuestras aguas territoriales y lleguen a Gaza». Como quien dice, mostrar videos con maltratos a activistas de la flotilla no debe hacerse, pero si mostrar videos con los bombardeos a hospitales, escuelas, universidades, líderes políticos, científicos, niños y mujeres a los que Israel masacra a diario. Tal vez Netanyahu está preocupado porque en el ámbito de la pedagogía de la crueldad, Ben Gvir sea un potencial competidor y aquél no quiere, por nada del mundo, ser desplazado del primer lugar que ocupa (seguido de cerca por Donald Trump) como maestro insigne de la deshumanización, como lo demuestra a diario con el genocidio de palestinos y libaneses.

En la foto: Presidente de el Salvador Nayib Bukele,Foto: composición Lr/AFP

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