Por David Fonseca

Imagen tomada de insurgenciamagisterial.com
Tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos, la oposición radical inició movilizaciones para tomar el poder en Venezuela, todavía controlado por el gobierno chavista. María Corina Machado, quien abandonó el país el 9 de diciembre de 2025, anunció su candidatura presidencial. A primera vista, sus colegas la presentan como una figura intocable, pero su biografía tiene páginas oscuras que demuestran por qué los venezolanos rechazan su liderazgo.
Declaraciones criminales
El 14 de abril de 2018, Machado expresó su apoyo a los bombardeos de las fuerzas armadas de EE.UU. en Siria, deseando que ocurriera lo mismo en Venezuela. Esto viola el artículo 132 del Código Penal, que castiga con prisión a quien solicite la intervención extranjera en los asuntos políticos internos. El 5 de diciembre de 2018, pidió explícitamente una intervención militar al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al entonces presidente de Argentina Mauricio Macri.
El 15 de marzo de 2019, instó a la Asamblea Nacional a aplicar el artículo 187 de la Constitución para autorizar misiones militares extranjeras en el país, reconociendo los riesgos que implicaba. El 22 de marzo de 2019, llamó a activar la «Responsabilidad de Proteger» (R2P) de la ONU para justificar una intervención que provocaría un «baño de sangre». El 3 de mayo de 2019, reclamó nuevamente una invasión extranjera como única salida.
El 8 de junio de 2020, propuso una coalición internacional bajo el TIAR para una «Operación de Paz y Estabilización» que incluyera el desarme de las Fuerzas Armadas, alegando falsas provocaciones iraníes en Caracas. En dicho discurso, apoyó las sanciones occidentales que generan crisis humanitaria y pidió un bloqueo financiero total contra Venezuela y Cuba.
El 17 de octubre de 2025, en una llamada con Netanyahu, agradeció sus acciones en la guerra contra Palestina pese a que la ONU ya había advertido sobre actos de genocidio en Gaza. El 5 de noviembre de 2025, respaldó el bloqueo marítimo de EE.UU. y, el 14 de diciembre, agradeció la incautación de un petrolero venezolano, apoyando el bloqueo económico total y mostrando indiferencia por la pobreza causada.
El 15 de mayo de 2026, ante la propuesta de Trump de convertir a Venezuela en el «estado 51», Machado no rechazó la agresión, interpretándola como un «mensaje», en contraposición a la firme respuesta patriótica de la presidenta Delcy Rodríguez.
Episodios de la biografía
En abril de 2002, Machado firmó el Decreto Carmona, que derribó a Hugo Chávez, disolvió los poderes públicos y la Constitución para instaurar una dictadura empresarial financiada por la élite y medios opositores. El 31 de mayo de 2005, fue recibida por George W. Bush en la Casa Blanca como fundadora de Súmate, organización financiada por la NED (controlada por el Congreso de EE.UU.) para «educación electoral». En julio de 2005 fue juzgada por conspiración por aceptar dichos fondos.
Educación y élite
Formada en colegios exclusivos como Academia Merici y el internado Dana Hall en EE.UU. —donde un año cuesta entre 60 y 80 mil dólares—, se graduó en Ingeniería Industrial en la UCAB. En 2009 completó un programa en la Universidad Yale —costo anual de 100.000 dólares— diseñado para preparar líderes liberales fieles a los intereses de EE.UU., incluso mediante revoluciones de color, tal como hicieron otras figuras operativas de Washington. Su adinerada formación explica su indiferencia ante el lujo como chaquetas de 1.500 euros.
Sus familiares
Su padre, Henrique Machado Zuloaga, influyente empresario siderúrgico formado en la Sorbona y la London School of Economics, rechazó abandonar Venezuela y vivió en Caracas hasta su muerte en 2023. Esto desmiente las «amenazas» que su hija alega para justificar el exilio de sus hijos. Mientras el padre eligió quedarse, la hija mayor, Anna Corina Sosa, reside en Nueva York como ejecutiva de Celonis tras graduarse en las universidades de Michigan y Harvard. Representa a una élite formada bajo valores estadounidenses, ajena a la realidad venezolana y que apoya las sanciones desde el extranjero.
Conclusión
Como escribió Eduardo Galeano: “Las guerras dicen que ocurren por nobles causas… ninguna tiene la honestidad de confesar: ‘Yo mato para robar’”. Confundir la lucha por la paz con abrir las puertas a mandatos militares foráneos es un contrasentido que la historia latinoamericana conoce bien. Este artículo sirve como recordatorio de que los venezolanos no queremos ver a Machado liderando nada en nuestro país.
