Por Renán Vega Cantor

Caricatura: Alejandro Motavita
“Mientras el mundo mira el Mundial, el fútbol palestino sigue enterrando a sus deportistas”.
Plataforma centro.info.palestina
Durante los 40 días que duró el vergonzoso mundial de fútbol, Israel no cesó en sus acciones genocidas contra los palestinos y libaneses. Y el genocidio tiene una directa expresión en el deporte palestino y en el fútbol en particular, de tal forma que debe hablarse sin eufemismos de un futbolicidio en marcha, es decir, el asesinato continuado con toda la impunidad del caso de palestinos que se dedican, de manera directa o indirecta, al fútbol. Esta no es una mera suposición, porque los datos son elocuentes: desde el 7 de octubre de 2023 han sido asesinados 1013 deportistas de Palestina, entre ellos 568 futbolistas, es decir, después de esa fecha, uno cada dos días.
¿Qué sucedería en países futboleros, como Brasil, Argentina, Uruguay, España, Francia, Inglaterra o Alemania, si algo similar aconteciera y cada tercer día tuvieran que enterrar a uno de sus futbolistas? ¿En tal caso, no estaría la gente de esos países en las calles denunciando y enfrentando esos crímenes y esos asesinatos no concitarían el rechazo mundial? Pero, claro, como es en Palestina, el dato es una simple anécdota, en el mejor de los casos, porque el futbolicido en curso es completamente ignorado, algo que no ameritó ni una milésima de segundo de silencio en el Mundial de Norteamérica, y tiene que ver con la complicidad tácita o abierta con los genocidas de Israel, cuya bandera fue exhibida, en forma bochornosa, por unos cuantos argentinos en algunos de los partidos de su selección y máxime que la principal estrella mercantil del mundial, Leonel Messi, es un portavoz publicitario y comercial del gobierno genocida de Israel.
A pesar del Mundial, o gracias a él, Israel ha proseguido sin pausa en su acción futbolicida como lo registramos con tres asesinatos que han cometido en semanas recientes las tropas y colonos sionistas en tierras palestinas.
Asesinato de joven futbolista
En la segunda semana de julio fue asesinado en Cisjordania el joven futbolista Fadi Nassan, de tan solo 17 años. Murió luego de agonizar durante una semana, tras ser baleado en un muslo por un colono israelí. Era considerado una de las promesas del balompié local, que pertenecía al club Al Mughayvir y había vestido la camiseta nacional de Palestina en la categoría Sub-17. Fue tiroteado a mansalva por colonos de Israel, los cuales suelen atacar, con crueldad calculada, a los deportistas, disparándoles a sus extremidades inferiores con el fin de dejarlos incapacitados de por vida o matarlos. Y eso lo vienen haciendo desde hace muchos años, pero ahora esa práctica se ha incrementado, producto de la impunidad de que gozan los asesinos sionistas.
Asesinato de arquero de futbol en Gaza
Saleem Al-Ashqar era un portero palestino de 32 años, con una vida activa como futbolista desde hacía más de diez años. Era el único varón de una familia compuesta por sus padres y cinco hermanas. Se había casado hacia cinco meses y en estos momentos su esposa se encuentra embarazada. El 29 de junio, en un momento en que salió a buscar alimentos y agua para su esposa, fue baleado a mansalva por un francotirador que le propinó varios disparos, que le causaron la muerte de manera inmediata. El arquero defendía los colores del club Khadamat Khan Younis, equipo con el que desarrolló su carrera deportiva en la Franja de Gaza.
Asesinato del organizador de la retrasmision por tv de los partidos del Mundial
En el futbolicidio no solo mueren jugadores, directores técnicos, aficionados, sino que también son asesinados los que proyectan los partidos del fútbol. En efecto, el 7 de julio, dos horas antes de la presentación en TV del partido entre Argentina y Egipto ‒cuando a este último le robaron en forma descarada el triunfo‒, fue asesinado Mohammed al-Wahidi, quien era el organizador de la proyección de los partidos de fútbol del Mundial. Fue masacrado por las tropas de Israel mientras se dirigía en un automóvil a disponer todo lo necesario para la transmisión del mencionado partido. Un misil destruyó el automóvil en que se movilizaba, matándolo a él junto con el conductor del vehículo y dos niños que se encontraban cerca. Como siempre, Israel intentó justificar el crimen señalando que había matado a un militante de Hamas.
A la proyección de partidos de fútbol del Mundial concurrían miles de personas de la Franja de Gaza, los cuales han perdido todo lo que poseían (destruido por los bombardeos de Israel), incluyendo sus enseres personales y los televisores domésticos, de tal manera que no tienen dónde observar los partidos. Para suplir esa carencia y distraer por un momento a los martirizados habitantes de Gaza, Mohammed al-Wahidi adecuó toda la infraestructura necesaria para proyectar por TV los partidos. Tenía 65 años, se había desempeñado como profesor de inglés y trabajaba para El Comité Egipcio de Ayuda a Gaza.
Israel asesina a los deportistas y a aquellos que tratan de proporcionarles unos momentos de esparcimiento, con la difusión de encuentros de fútbol. El sadismo es cada vez más evidente porque han matado a un palestino que trabajaba con Egipto, poco antes de que se realizara un partido en el que jugaba la Selección Nacional de Egipto, un combinado con el que simpatiza la población de Gaza. Recordemos que el Director Técnico de Egipto Hossam Hassan, fue el único de todos los participantes en el mundial que brindó abiertamente su apoyo a Palestina al afirmar que «si alguien nunca ha sentido el sufrimiento del pueblo palestino es porque carece de humanidad».
Los bombardeos a mansalva sobre los campos de refugiados y sobre las pocas escuelas y hospitales que aún quedan en pie, son el recordatorio cotidiano de la crueldad sionista. Los improvisados estadios en que se convertían las pantallas gigantes de TV, dispuestos en varios lugares de la destruida Franja de Gaza, eran un intento de curar por un momento las heridas del genocidio, pero, en pleno mundial, la guerra sionista siguió golpeando a los martirizados gazaties, con el asesinato de uno de los organizadores de la proyección de los partidos. De la celebración en comunidad viendo los partidos se pasó al dolor y la desolación. De los canticos del fútbol en las destruidas calles de Gaza rápidamente se volvió al estruendo de los bombardeos sionistas, dejando nuevamente a los habitantes de la Franja sumidos en el dolor y el duelo.
