Pandemia: ¿arma biológica o guerra híbrida?

Imagen tomada de okdiario.com

Por Roger Arias

Un poco de historia

Día a día toma fuerza la idea según la cual la pandemia que vivimos actualmente a nivel planetario tiene su origen en un ataque biológico. No es para menos hacer esta deducción si se tiene en cuenta que a lo largo de la historia se han utilizado agentes biológicos y químicos para asustar y dominar al enemigo. Se han documentado -desde la antigüedad- ataques relacionados con el envenenamiento de aguas para el abastecimiento humano y animal y es bien conocido que en la expansión inglesa en el siglo XVlll “obsequiaron” mantas y ropa infectadas con viruela a los nativos americanos y a otras colonias, afectando poblaciones enteras.

Potencias y Arsenal Biológico

El convulsionado siglo XX y su desarrollo tecnológico marchó a la par con la tecnificación de armas de toda índole, incluyendo armas no convencionales, entre ellas armas biológicas; y fueron las grandes potencias las primeras en usarlas en los diferentes conflictos. En 1940 el ejército imperial japonés lanzó bombas de pulgas cargadas con peste bubónica en la ciudad de Ningbo, en China. El ejército estadounidense hizo lo propio en Vietnam con el agente naranja. Rusia utilizó gas fentanyl para neutralizar la toma del teatro de Moscú por parte de un comando checheno el 23 de octubre de 2002. Aunque son abundantes y suficientemente conocidos los casos en que se ha usado agentes patógenos, algunos analistas advierten desde hace décadas sobre el peligro que representan estas armas en tanto la tecnología necesaria para crearlas se encuentra a disposición de muchos países; incluso en un pequeño laboratorio “casero” podría construirse una de ellas.

Las versiones y los culpables

Aunque lo que el mundo sabe hoy es que la pandemia del Covid-19 se originó en la ciudad de Wuhan, en China, es muy difícil discernir los determinadores y la pandemia, como producto de un ataque con arma biológica. China responsabiliza indirectamente a EE.UU al poner en duda el origen del brote, alegando que la manifestación del mismo sucedió primero en Estados Unidos, pero fue deliberadamente ocultado.

Rusia, por su parte, afirma que los brotes del virus en Siria fueron identificados en la zona este del río Eufrates, región ocupada por tropas de EE.UU. Hace carrera también el argumento de algunas fuentes chinas que afirman que la participación del equipo deportivo de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en los Juegos Mundiales Militares de 2019, que se celebró en Wuhan entre los días 18 y 27 de octubre, fue el pretexto de Estados Unidos para diseminar el patógeno allí.

Imagen tomada de Taringa.net

Tercera guerra mundial o guerra híbrida

Otra versión de la pandemia está referida al inicio de la tercera guerra mundial, la idea tiene sentido por las variantes que están tomando los conflictos; esto es, la estrategia de guerra híbrida, entendida esta como guerras que contienen elementos convencionales de la guerra regular y elementos irregulares como el terrorismo o la focalización de segmentos de población como objetivo. La combinación de elementos y estrategias en este tipo de guerras hacen plausible la utilización de patógenos como arma, combinada con campañas de prensa negra y la no explicitación del enemigo.

Aunque la denominación de la pandemia como antesala de una tercera guerra mundial se percibe en el ambiente político internacional, es Nayib Bukele, presidente de El Salvador, quien recientemente se atrevió a calificar la pandemia como el inicio. Bukele escribió en su cuenta de twitter: “Algunos aún no se han dado cuenta, pero ya inició la Tercera Guerra Mundial”. Y no deberíamos desatender esta afirmación ya que algunos eventos recientes pueden calificarse como inusuales: es el caso del anuncio de EE.UU de militarizar su frontera con Canadá a lo cual el gobierno Canadiense respondió entre sorprendido e indignado. También es llamativo que en plena contingencia de la pandemia, en donde hoy EE.UU es el epicentro, se desplieguen 30 mil soldados en suelo europeo para el inicio de ejercicios militares de la OTAN.

Los contrasentidos del ataque

Dando por sentado que el origen de la pandemia es un ataque deliberado con arma patógena, no queda muy claro, por lo pronto, cuáles son los beneficiarios de dicho ataque; y es que el virus no conoce fronteras y, por lo que se sabe, afectará a uno y a otros en mayor o menor medida. Los EE.UU están en el ojo de huracán ya que no son famosos precisamente por su pacifismo; sin embargo, diversos analistas afirman que la expansión geométrica del virus, las decisiones tardías de Trump para atender la emergencia y la negación de la misma, ponen en la cuerda floja la hegemonía de EE.UU. Esto no se compadece entonces con la hipótesis que los señala como los culpables.

Hasta hoy estamos en el terreno de la especulación sobre quién o quiénes han desatado este patógeno, o si se trata de una operación militar que se salió de control. Hipótesis que tampoco se descarta, si tenemos en cuenta a la investigadora Adrienne Mayor, autora del libro: “Fuego griego, flechas envenenadas y escorpiones: la guerra química y biológica en la antigüedad”. En entrevista con Álvaro López Franco, del portal web Descubrir la Historia, el entrevistador le preguntó sí deberíamos temer que el desarrollo de armas químicas o biológicas en la actualidad se vuelva en contra nuestra, como a veces pasó en la Antigüedad. La respuesta de la investigadora fue la siguiente:

“La fabricación, el almacenamiento y el despliegue de armamento biológico o químico siempre han tenido el potencialmente grave y mortal efecto búmeran. El uso de armas bioquímicas es un arma de doble filo y plantea una cabeza de Hidra multiplicadora de dilemas de seguridad, para los usuarios y para los no combatientes inocentes. Ciertamente, los problemas de fuego amigo y daño colateral fueron reconocidos y temidos cuando la gente usaba armas biológicas y químicas en la Antigüedad. Se produjeron incidentes de autolesión y daños colaterales con flechas venenosas, toxinas y patógenos. La autolesión también fue una amenaza cuando se usaron incendiarios volátiles como el fuego y la nafta. Estas siguen siendo una gran preocupación para cualquiera que cree, almacene, controle, despliegue y elimine armas bioquímicas en la actualidad. Esa amenaza está siempre presente y es real”.

En todo caso, habrá que esperar que en el transcurso de los días vayan saliendo a flote las respuestas a estos interrogantes y podamos saber si la pandemia que ahora nos aflige es el resultado de un accidente o el inicio de la Tercera Guerra.

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