Aprovechando la cuarentena

Imagen de referencia

Por Julián Montoya

Esta cuarentena me imagino que ha sido un cambio para todo el mundo, desde la persona con trabajo fijo, hasta los que viven del rebusque diario (especialmente estos últimos). Desde los jóvenes que les toca encerrarse y no salir de rumba, hasta los adultos pensionados que ya supuestamente casi no salían a la calle. Es que no hay nada que haga más falta que algo que uno ya no pueda hacer.

El primero de junio de 2020 en plena cuarentena, junto con mi novia abrimos un restaurante de alitas en Rionegro. Yo sé lo “suicida” que eso puede parecer, pero ya era un plan que teníamos años atrás y para bien o para mal se pudo apenas materializar durante esta época. El inconveniente es que, si bien el local está en Rionegro, nosotros seguimos viviendo en Medellín, tema que en época normal no causa ningún problema, pero ahora, cuando hay distanciamiento social y cierres de fronteras, realmente ha sido todo un dolor de cabeza.

Nos pudimos dar cuenta, al igual que toda la ciudadanía, que los municipios no es que se hablen mucho realmente. Esto se evidenció al inicio del confinamiento, cuando Itagüí, Envigado, Bello, Medellín y, en general, los municipios del Área Metropolitana tenían reglamentación diferente para salir a la calle. Entonces, si uno podía salir en Medellín un jueves, en Envigado no y que ni se le fuera a uno a ocurrir tratar de trasladarse fuera del casco urbano.

Entonces, para subir al negocio nos tocó volvernos todos unos expertos en reglamentación, sacar los permisos tanto de Medellín, como de Rionegro y solo después de mucho trámite pudimos salir a administrar nuestro nuevo emprendimiento.

Rionegro, como no ha tenido muchos casos de Covid que digamos, ha puesto en cada una de sus entradas puntos de control para monitoreo de las personas que pasan por ahí. Normalmente en esos lugares hay presencia de Policía, Tránsito y Ejército. Me han parado un par de veces, pero como están super enterados de la norma, simplemente verifican papeles y me dejan seguir sin mucho inconveniente.

El otro tipo de retenes que se han implementado están a lo largo de las rutas nacionales y departamentales, generalmente son realizados por la Policía de Carreteras. Asunto del que me di cuenta porque un domingo, no hace poco, iba regresando a mi casa por la autopista Medellín – Bogotá, cuando, a lo lejos, me hicieron la parada en uno de estos puntos de control. Yo paré bastante tranquilo pensando que era similar a los de Rionegro, pero estaba un poco equivocado:

  • Buenas tardes, señor agente. ¿Cómo le va?
  • Hágame el favor y se baja del vehículo y me permite una requisa

No sé por qué el funcionario de la policía andaba como de mal genio, pero yo simplemente le hice caso.

  • ¿Por qué está transitando por aquí?
  • Señor agente, yo tengo un negocio en Rionegro y vivo en Medellín, por lo que me toca estar subiendo constantemente.
  • Muéstreme el permiso de Rionegro y el permiso de Medellín.

Saqué una carpeta donde llevo todos los documentos en regla y se los entregué

  • Présteme su cédula y licencia de conducción
  • Claro que sí

Yo veía que se estaba demorando más de lo normal con los documentos, pero no tenía otra opción que esperar.

  • Espéreme que vamos a verificar si la cédula está inscrita en el portal de la alcaldía de Medellín.

Se fue con mi cédula a la patrulla que tenían en el retén, habló un rato con otro de sus compañeros él y al parecer sí estaba todo en orden porque volvió sin decirme nada.

  • Hágame el favor y me entrega la copia del Soat, la Técnicomecánica y la matrícula de la moto.

“Soldado avisado no muere en la guerra”. Más de una vez me han dicho que uno tiene que ir con todos los papeles en la mano por si llega a pasar esas situaciones, porque teóricamente uno podría ir con el Soat en el celular, pero ya han hecho varios comparendos porque supuestamente la policía no tiene manera de verificar que el documento está en regla, así que es mejor imprimir la hojita y mantenerse con ella en el bolsillo.

Pero el policía, después de revisar los documentos, seguía intranquilo, como si algo le faltara. Cuando me dijo:

  • Muéstreme que el casco esté marcado con la placa de la moto.

En ese punto ya me di cuenta que estaba buscando alguna falla en la reglamentación, tanto de tránsito como de la cuarentena. No puedo asegurar nada, pero era realmente extraña la manera inquisitiva en que me estaba tratando. Lo bueno es que hace mucho tiempo que yo aprendí la lección de salir de mi casa con todo en orden, por lo cual, sin ningún problema, le mostré el casco.

Cada vez que le enseñaba que estaba todo bajo la norma le iba dando más rabia, se iba poniendo más agresivo, hasta que me preguntó:

  • ¿Ese casco si cumple la norma?

Ahí ya al que le dio rabia fue a mí, por lo que le respondí con un tono un poco grosero:

  • Señor agente, dígame de una vez ¿Qué es lo que quiere?

Se le bajó como la rabia, porque ya me respondió más tranquilo

  • No, no, nada. Estoy solo verificando que todo esté en orden
  • Súper bien, ¿entonces me puedo ir?

No me dijo nada, simplemente agarró todos mis papeles y los tiró en el asiento de la moto. Con lo que yo pude entender que podía seguir mi camino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s