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Logros y alcances de la huelga de señoritas

Por Betty Ciro
Fábrica de Tejidos de Bello, Foto de: Gabriel Carvajal. 1940

Después de 21 días de parálisis, y gracias a la mediación de algunos empresarios y autoridades departamentales, e incluso del mismo arzobispo de Medellín, Emilio Restrepo, finalmente cedió a todas las exigencias de las obreras y con eso, el 4 de marzo, finalizó la huelga. Se acordó un aumento salarial del 40%, regulación del sistema de multas, jornada laboral de 10 horas y más tiempo para el almuerzo, permiso para ir calzadas a la fábrica, y el despido fulminante del “acosador” Velásquez y los dos odiados administradores (Tomado de la Crónica de Ricardo Aricapa).

Se refiere el periodista Ricardo Aricapa a la huelga desarrollada en Bello en el año 1920, uno de los movimientos huelguísticos más significativos de la historia sindical de Colombia, que tuvo lugar en la Fábrica de Tejidos de Bello y fue liderada por una joven mujer: Betsabé Espinal.

Pues bien, esa fábrica, donde las mujeres lograron mediante la huelga esas reivindicaciones tan sentidas de los trabajadores, es la pionera de la Fábrica de Hilados y Tejidos del Hato –Fabricato- que hoy como ayer explota a sus trabajadores con el pago de salarios que no se compadece con la labor desempeñada y con las ganancias obtenidas por sus dueños.

Fabricato cuenta en este momento con unos 1.500 trabajadores de los cuales solo unos 450 gozan, por convención, de mejores condiciones laborales, los demás, aunque también hacen parte de la Convención Colectiva, están sometidos a unas condiciones más irrisorias avaladas en el Código Sustantivo del Trabajo. Los dueños de Fabricato y su asesor jurídico, Carlos Mario Villegas, verdugo de los trabajadores, ruegan porque pasen rápido los 5 o 6 años que les restan a estos trabajadores más antiguos para cumplir el estatus de pensionados, porque así aumentarán sus ganancias al rebajar sustancialmente los costos laborales.

La pandemia como excusa

También Fabricato se ha escudado en la pandemia para aumentar sus ganancias. Durante el 2020 tuvo suspendidos los contratos de casi 250 trabajadores, a quienes tampoco les pagó ninguna remuneración durante tres meses; argumenta que no ha realizado el reajuste convencional del 6% del salario de 2020, por la pandemia, no obstante haber cerrado solo durante 15 días, después de los cuales inició una sobreproducción y ventas, por supuesto con el aumento de la explotación de los trabajadores disponibles en la empresa. Se agrega a lo anterior que la empresa fue beneficiaria de los auxilios otorgados por el gobierno a raíz de la declaratoria de emergencia social y económica.

Durante el año anterior, esta empresa contribuyó al desempleo al echar a la calle a 400 trabajadores, que para ella no son despidos porque simplemente no les fue renovado el contrato. Es que este es uno de los grandes golpes de la Ley 50 de 1990 para los trabajadores: contratos a término fijo que no son renovados y que con la única condición de notificar al trabajador con mínimo 30 días antes del vencimiento, sale sin ningún problema para el empleador.

La tercerización en Fabricato

Otra de las preocupaciones de los trabajadores de Fabricato es la tercerización laboral o contratos a través de empresas temporales. Por más que la legislación colombiana y la jurisprudencia de las altas cortes prohíba los contratos temporales de trabajadores para desempeñar labores misionales de las empresas, ellas buscan la manera de burlar esas prohibiciones. En el caso de esta empresa, contrata trabajadores a través de una empresa temporal llamada Exela Servicios Temporales S.A. y, para hacerle el esguince a la norma, sostiene que esos trabajadores desempeñan oficios no misionales porque no están en el área de producción de hilos y telas. Desconoce la empresa que todos los trabajos que se realizan al interior coadyuvan al cumplimiento de la labor misional, que además son puestos permanentes. Es que otra condición para los empleos temporales es que sean para llenar vacantes temporales por picos de producción o por ausencia eventual de trabajadores.

Lo que queda totalmente claro es que la tercerización laboral aumenta la precarización del empleo al rebajar las condiciones salariales y prestacionales de los trabajadores y proporcionalmente eleva las ganancias de los empleadores por todos lados, pues además de rebajar los costos de producción, casi siempre los accionistas de las empresas crean sus propias agencias de empleo temporal para que el dinero que sale de un bolsillo pase al otro del mismo dueño.

De campesino a obrero de Fabricato

Pepe, como lo apodó el alemán que lo entrenó hace 17 años al llegar a Riotex, se dejó echar el cuento de don Jaime, dueño de un galpón, en el que trabajaba, para que hiciera parte de los trabajadores de Fabricato, que como empresa le ofrecía unas mejores condiciones de vida para él y su familia. Podría gozar de prestaciones sociales, de afiliación a la Seguridad Social, de auxilio educativo para sus hijos y aspirar a una pensión que le permitiera tener una vejez más tranquila.

Por supuesto que a Pepe estas palabras le sonaron. Conociendo como conocía el campo, la realidad del jornalero, el trabajo de sol a sol sin más que el pago por el día, aceptó el ofrecimiento de don Jaime. Inicialmente laboró el período de prueba y lo pasó. Estaban encantados con él por buen trabajador, responsable y, además, por lo entendido para aprender todo lo relacionado con el mantenimiento de las máquinas. El alemán que lo entrenó fue quien impidió su despido, que era inminente: “A Pepe no lo pueden sacar porque él ya aprendió el manejo de estos aparatos”. Lo contrataron a término fijo durante un año, contrato que se renovó de esa forma desde 2003 hasta el 2011, cuando pasó a ser indefinido por la exigencia de la convención colectiva, según la cual cada año se deben convertir 100 contratos de trabajo fijo en indefinidos.

Hoy, Pepe continúa en Fabricato, vigilado como todos los demás por cámaras que cuentan el más mínimo movimiento, trabajando por estos días 12 horas diarias sin descanso debido al mantenimiento que deben realizar cada cuatro años. Él es quien realiza el chequeo para medir la contaminación, para que las entidades encargadas del medio ambiente aprueben o desaprueben el funcionamiento; siempre lo aprueban, da lo mismo que el sensor mida més de seis, caso en el cual con un estímulo económico se baja la aguja.

Pepe es consciente que solo la unidad y la lucha de los trabajadores, de los campesinos y de los sectores populares, los llevará a unas mejores condiciones de vida.

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