La inteligencia artificial y la medicina

La inteligencia artificial nunca podrá reemplazar los sentimientos

humanos insustituibles como la ternura, el sentido común,

la compasión, la ética”.

Por Félix Orlando Giraldo Giraldo

Imágenes tomada de create.vista.com

En los últimos meses se habla y escribe constantemente sobre la llamada “Inteligencia Artificial”, IA, y su repercusión en aspectos económicos, antropológicos, bioéticos y en la salud.

Veamos algunos hechos previos para comprender con más claridad tal concepto, que ha incursionado en nuestras vidas como algo novedoso y que está cambiando la percepción humanística de la vida en general.

¿Qué es la inteligencia? Una de tantas definiciones es: conjunto de habilidades cognitivas (memoria, lenguaje, percepción, pensamiento y atención) de resolución de problemas, pensamiento abstracto y la capacidad de aprender de la experiencia y adaptarse a un entorno cambiante.

Antecedentes: En 1854 el matemático británico George Boole argumentó que el comportamiento lógico puede ser representado y expresado de forma matemática, como en un sistema de ecuaciones. Es considerado el precursor de las ciencias computacionales. Su trabajo, Álgebra de Boole, sentó las bases del lenguaje informático.

Se considera a Alan Turing, británico, como el fundador de la IA. Él y otros científicos de su época fueron los primeros en buscar una respuesta a la pregunta: ¿pueden las máquinas pensar?

La IA es rama de las ciencias computacionales que se encarga del diseño y construcción de sistemas capaces de realizar tareas asociadas con la inteligencia humana. Sus aplicaciones van desde el reconocimiento en imágenes o video de objetos y personas hasta el habla y la traducción de textos, pasando por el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y la toma de decisiones.

Fue John McCarthy (1927-2011), estadounidense, quien en 1956 acuñó el término de Inteligencia Artificial (IA) y la definió como: “ciencia e ingeniería capaz de dotar de inteligencia a las máquinas”.

Desde inicios de 2023 se habla insistentemente de ChatGPT (Generative Pre-Trained Transformer. Transformador Preentrenado Generativo): es una aplicación de Chabot de IA, desarrollado en 2022, que se especializó en el diálogo. El Chabot es un modelo de lenguaje, tanto supervisado como de refuerzo, ajustado con técnicas de aprendizaje. Se trata de una IA que está entrenada para mantener conversaciones con cualquier persona.

A una IA se le entrena a base de texto, se le hacen preguntas y se le añade información, de manera que este sistema, a base de correcciones en el tiempo, va “entrenándose” para realizar de forma automática la tarea para la que ha sido diseñada. El Chabot es un software basado en IA capaz de mantener una conversación en tiempo real por texto o por voz. Es un programa que simula la conversación humana, o chat, a través de IA.

La IA se aplica en diferentes campos: economía, gastronomía, banca, salud, climatología, guerra y un largo etcétera.

La IA logra predecir, por ejemplo, la estructura de millones de proteínas (https: //www.intramed.net). Los investigadores de DeepMind, junto con el Laboratorio de Biología Molecular de Inglaterra, pasaron el último año utilizando AlphaFold (programa de IA) para ampliar la base de datos a más de 200 millones de estructuras de proteínas y ponerlas a disposición del público (https: //vozpopuli.com). Esta actualización incluye estructuras proteicas para especies de plantas, bacterias, animales, incluido el humano.

En el campo de la Medicina, la manipulación de proteínas podría servir para evitar que un paciente desarrolle enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y evitar efectos secundarios de su tratamiento. Los climatólogos podrían crear enzimas (proteínas) útiles para descomponer los plásticos a un ritmo más rápido, reduciendo su impacto en el ambiente.

En la actualidad, investigadores de la Universidad de Oxford están utilizando AlphaFold para desarrollar una nueva vacuna contra la malaria o paludismo, y científicos de Harvard están utilizando el programa para comprender mejor el comportamiento de las células humanas.

Hoy día, la mayoría de algoritmos de IA entrenados para leer mamografías se utilizan para señalar un cáncer visible y ayudar a los radiólogos. El cáncer de mama es el de mayor incidencia en la mujer. Este estudio sugiere que podemos ampliar el uso de la IA y las mamografías para ir más allá de la detección precoz y llegar a la predicción del riesgo de cáncer de mama (Dr. Virgnesh Arasu, PhD, científico investigador de Kaiser Permanente Northern California).

La IA, Medicina Digital y responsabilidad civil

El volumen de datos médicos y científicos generados hace que cualquier médico esté en condiciones de mantenerse debidamente actualizado. El avance de la telemedicina, en particular las teleconsultas mediadas por dispositivos digitales, conlleva algunos riesgos cuando su uso es constante y la relación virtual reemplaza el contacto personal. En ese sentido se ha advertido el empobrecimiento de la clínica por la abrumadora información disponible.

La explosión digital en las relaciones humanas también potencia la “cultura de la inmediatez”, donde todas las respuestas requieren solución de manera rápida. El riesgo más temido vinculado a la sobreutilización de relaciones clínicas digitales es la deshumanización y degradación de las relaciones humanas.

Las consultas médicas realizadas de modo virtual han sido criticadas por sectores gremiales y por los pacientes, ya que se trata de un negocio de las empresas de medicina prepagada cuyo objetivo sería la reducción de gastos y la precarización laboral de los médicos. Se podría decir que esto no es Medicina.

En la inmensa mayoría de los casos, los médicos no cobran honorarios por las consultas realizadas en soportes digitales. Se trata de una práctica generalizada, en donde médicos y pacientes comparten indicaciones y consejos sobre el proceso de atención, sin llegar a tener noción de la responsabilidad y consecuencias que produce la asesoría médica, ya que se trata de unreal acto médico.

Riesgos de la comunicación médica virtual

  1. Limitar el encuentro personal, cálido y humano, para un proceso de escucha y comunicación efectiva.
  2. Empobrecimiento de la comunicación y el lenguaje, ya que el médico está frente a una pantalla digitando rápidamente una breve historia clínica, ya que el tiempo es limitado.
  3. Generación de riesgos legales cuando el acto médico digital no se transcribe a la historia clínica.

Entre algunas ventajas pueden señalarse las siguientes:

  1. Es una forma rápida y económica para las empresas prestadoras de salud.
  2. Ofrece respuestas efectivas para las cuestiones administrativas (turnos) y en lectura de resultados.

No existe en este momento ningún marco ético internacional que se aplique a todos los adelantos y aplicaciones de la IA.

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