‘In memoriam’: Enrique Dussel (1934-2023)

El maestro de la desobediencia”

Por Jhon Jairo Losada Cubillos

Imagen tomada de mundonoesis. home.blog

El pasado domingo 5 de noviembre de 2023, a la edad de 88 años, falleció el filósofo argentino, naturalizado mexicano, Enrique Dussel (1934-2023). El pensador, oriundo de la provincia de Mendoza en Argentina, también conocido como uno de los principales promotores de la “Filosofía de la Liberación” y una de las figuras más importantes de la filosofía latinoamericana, fue un destacado académico, historiador, filósofo y teólogo que cursó estudios en universidades de países como España, Francia, Alemania e Israel y fue profesor y conferencista en múltiples universidades en el mundo.

Dussel fue el maestro por excelencia de toda una generación de pensadores, intelectuales, activistas y estudiosos del pensamiento latinoamericano. En diálogos con la ética, la filosofía política, la religión y la historia, el profesor argentino desarrolló una amplia obra plasmada en una impresionante cantidad de artículos, libros y volúmenes que circulan en la web y reposan en los anaqueles de las bibliotecas de muchos rincones del mundo.

Gracias a esta amplísima circulación de su trabajo y generosidad en la divulgación de su obra, ha sido posible que muchos entusiastas podamos acceder con facilidad a sus ideas y, más aún, al entendimiento de la complejidad de los problema sociales, culturales, políticos y económicos de América Latina. Mi encuentro con sus textos coincide con los inicios mismos de mi formación de pregrado en Filosofía (2006-2010) en la ciudad de Bogotá. Muchas de las intuiciones que me inquietaban por aquellos días encontraron en las ideas de Dussel elementos para madurar argumentos que me acompañarían en los diálogos con diferentes tradiciones filosóficas.

Muchas de estas preocupaciones partían de una experiencia vital atravesada por la desigualdad y la violencia, que en un país como Colombia son parte de la cotidianidad. Pensar, por ejemplo, por qué una persona nacida en la periferia de la periferia (aquellos contextos regionales, rurales, barriales, que aun estando en contextos periféricos como los países denominados en “vía de desarrollo”, “subdesarrollados” o “Tercer Mundo”, todavía son presa de otros criterios de subordinación aún más poderosos, tales como la clase social, el racismo, el sexismo, etc.) estaba condenada a reproducir una cierta condición de subordinación reflejada en fenómenos como la pobreza, el analfabetismo, la discriminación, etc. O aún más, cómo se llega a establecer a ciertos pueblos como “desarrollados” y a otros como “subdesarrollados”, con toda la carga semántica que implican estos conceptos.

Estas preocupaciones acontecían no como un simple deslumbramiento hacia algo que aquejara a “los otros”, sino porque me reconocía a mí mismo al interior de dichas dinámicas. De esta manera, textos como el de “1492: el encubrimiento del otro: hacia el origen del mito de la modernidad” (publicado en 1992) y el de “Introducción a la Filosofía de la liberación” (publicado en 1979), empezaron a ser los libros de cabecera que me acompañaron en el despertar de mi sueño ontológico. Si bien debo reconocer que no son inquietudes que abunden o se promuevan directamente en las facultades de filosofía de nuestro país (y creo que en general tampoco en el mundo), también me parece pertinente afirmar que asumir la filosofía como compromiso, como nos lo enseña Dussel y la vocación a pensar las cuestiones fundamentales, han contribuido a promover un abordaje especial sobre los problemas mencionados.

Este ejercicio de reconocimiento, aún muy incipiente en aquel entonces, me permitía intuir someramente la brecha (exterioridad) que distanciaba y acercaba las posibilidades de pensamiento y acción de sujetos que continúan cargando con un lastre de dependencia (totalidad), que, como comprendería posteriormente de la mano de Dussel, es producto del legado colonialista (centro) en el que habitan y se desenvuelven nuestras comunidades (periferia). Esta zanja se hacía cada vez más profunda en la medida que empezaba a cuestionar las líneas de fuerza que se entrecruzaban y dinamizaban las relaciones que tejen el cuerpo social, así como los asuntos políticos, económicos y culturales, la cual se explicitaba más claramente en escenarios doblemente negados, allí donde irrumpe la Alteridad y se desafía la violencia de la totalidad, siempre fundada en el acto egoísta de la mismidad.

Así las cosas, la rica obra que nos deja Dussel puede entenderse en función de la puesta en marcha del andamiaje conceptual que sostiene el proyecto de la filosofía de la liberación. Su sensibilidad e interés por poner en evidencia la relación de dominación que establece el centro metropolitano frente a la periferia latinoamericana nos permite leer las repercusiones en el ser de los pueblos de América Latina. De igual modo, pone de relieve la importancia que tuvo la constitución del hecho colonial en la construcción y el despliegue de la subjetividad moderna, la condición de dependencia y con ello la necesidad de liberación y de construcción de proyectos alternativos al orden colonial-moderno (transmodernidad).

Por último, quisiera recordar la conferencia impartida el 08 de septiembre de 2005, denominada “Pensar el mundo desde la filosofía de la liberación”. En esta disertación el filósofo argentino plantea algo que en principio parece básico o incluso superficial, pero que tiene importantes implicaciones teóricas, metodológicas y, fundamentalmente, políticas, a saber, la idea de la praxis como punto de partida para el filosofar, es decir, el hecho de considerar que no es posible construir teoría sino es a partir de la experiencia.

En un mundo periférico, pobre y dependiente, esto supone todo un desafío, un acto de desobediencia, pues dicha experiencia fundamentalmente se encuentra permeada por roles ajenos, sistemas de referencias que corresponden a otras realidades y con ello construcciones teóricas desligadas de la realidad. Por el contrario, pensar desde la experiencia propia latinoamericana implica un ejercicio de politización del discurso filosófico, academicista; demanda construir nuevos lugares de enunciación por fuera de la totalidad homogeneizadora, reduccionista y excluyente.

¡Hasta siempre profesor Dussel, maestro de la desobediencia!

Deja un comentario