Sobre los independientes

Por Rubén Darío Zapata Yepes, Director del periódico El Colectivo Comunicación Popular

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En el reciente editorial de El Colectivo dijimos que los periodistas independientes u opinadores profesionales parecían haber tomado la posición de sostener una guerra acrítica contra Petro, como si efectivamente él encarnara lo peor de la política y llevara al país a la debacle. La figura de Petro hoy los exime de hacer una investigación profunda sobre las dinámicas de la política nacional y sobre el bloqueo institucional, a todas luces visto, contra cualquier propuesta de cambio, por parte de la derecha hoy envalentonada por el monopolio mediático, al que de buen gusto se suman los periodistas independientes. Esto realmente no debería sorprender. La independencia es una ficción que asume la burguesía ilustrada, que se desilustra gustosamente cuando la confrontación de clases se hace evidente y obliga a tomar posición.

Ahora están equiparando, para resguardar su supuesta independencia, la ideología de derecha con la ideología de izquierda. O, mejor dicho, tachan de ideológico cualquier discurso, denuncia o propuesta que confronte el orden de injusticia establecido. Como si tanto la izquierda como la derecha fueran simple ideología y ellos, en cambio, fueran los depositarios de una verdad que nos ofrecen serenamente. Nada de eso.

En su reciente columna de opinión de El Espectador, Ana Cristina Restrepo acusa a Petro de ver enemigos por todas partes. O mejor, de querer construir un enemigo común en el que pueda meter a todos sus opositores. Citando a Hobsbawm de manera descontextualizada, dice que esta es la estrategia para construir un “nosotros”, en oposición a los demás, que le dé coherencia interna a su discurso ideológico. En ese sentido cree ver en Petro la encarnación de la estigmatización perversa que en otro tiempo (como si ese tiempo hubiera acabado) llevaba a cabo la derecha con los epítetos de comunistas, guerrilleros, sindicalistas, castrochavista, etc. Ahora, entonces, según la periodista, los epítetos son nazis, colonialistas, oligarcas, neoliberales, terratenientes, capitalistas, burgueses.

Parece ignorar que estos calificativos no son solo el resultado de intenciones por descalificar al otro, sino formas concretas de nombrar una realidad que se ha naturalizado. Los burgueses existen, y en Colombia, y en buena parte del mundo, han asumido hoy una actitud abiertamente fascista. El colonialismo está a la orden del día y no sería así si no hubiera individuos y grupos sociales que lo encarnan. La concentración de la tierra es uno de los grandes problemas históricos que azotan a Colombia y hay organizaciones de terratenientes dispuestas a defenderla a sangre y fuego, por eso el paramilitarismo llevó a cabo una real (no ideológica) contrarreforma agraria. Y el neoliberalismo… y el capitalismo… Ser señalado de comunista es ser estigmatizado por sus ideas, que encarnan el proyecto de un mundo con justicia social. Por lo tanto, el señalamiento deja ver claramente quién es el que señala y por qué lo hace. Quien es señalado de nazi o colonialista sabe que no se le denuncia por sus ideas sino por sus prácticas y por la estructura social tremendamente injusta que defiende. Se puede discutir esto mediante ideas, pero su negación solo puede darse en la práctica. Eso es lo que pierden de vista los periodistas independientes cuando ignoran convenientemente el contenido real de la ideología. De esta manera terminan empatizando con los poderosos, con los colonialistas, explotadores y opresores de todas las calañas, y asumiendo que quien siembra odio es aquel que denuncia y combate la injusticia estructural sobre la que se sustenta nuestro orden social y no quienes se benefician de ella, quienes la practican sistemáticamente y con alevosía, bloqueando cualquier posibilidad de cambio y riéndose cínicamente del hundimiento de las reformas que pretenden menguar en algo este orden de injusticia.

2 comentarios en “Sobre los independientes

  1. el común le tiene terror al fascismo, al nazismo, son expresiones de las que tienen referencias por comentarios de la última guerra mundial o por hechos de tierras lejanas.

    la ignorancia es grave y el aparato escolar no ha hecho su oficio adecuadamente y en la universidad a la cual aún acceden en su mayoría hijos de las clases económicas más favorecidas, sumado a que en su mayoría son privadas, hay poca oportunidad de conocer la realidad, de ser orientados hacia una investigación que muestre la verdad histórica, está se ha venido cambiando por las fuerzas poderosas que aún dominan el mundo y ejercen gran influencia en estos países colonizados y sometidos que apenas empiezan a despertar.

    el arrivismo, el miedo a perder una mediana posición social, la fuerza de la costumbre, el miedo al cambio, el resultado de decenas de años de macartismo, el temor a la modalidad de las sanciones que impone el imperio decadente, el control agresivo de los medios de comunicación tradicional, el comportamiento fascista enmascarado y amparado por esos medios, que asume la clase dominante para imponer su poder, todo eso arrincona a quien no tiene claridad meridiana sobre los procesos de cambio que se dan en el mundo y en su propio territorio, se enconchan y se la juegan con quienes creen que salvarán su visión de sociedad ideal, copian su discurso y se enrolan en sus filas, creyendo que si le dan un par de pinceladas a sus escritos, dándoles un color difuso, son los caballeros salvadores de la humanidad y no los hipócritas que humillados arrastran el féretro de la humanidad.

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