Los Nevados: ¿la tragedia del bien común?

Por Laura Cristina Gómez y Nicolás Arango Chica

Ad portas de confirmarse el presidente electo en Colombia, el pasado 21 de junio de 2026, la llegada al Parque Nacional Natural Los Nevados (PNN), uno de los lugares más emblemáticos para la conservación ambiental del país, estuvo marcada por el silencio. Sin palabras por enunciar, pero con lágrimas que expresaban el lenguaje de un corazón roto, el paisaje atizaba el devenir de un Proyecto Nacional que recreaba la precarización de los derechos de las gentes comunes e incentivaba la visión de un territorio fosilizado, el ecocidio y el fracking como promesa imperante del capitalismo imperialista.

Rodeados de montañas, aquella imagen hizo recordar una advertencia formulada hace más de medio siglo. En un folleto publicado en 1983 por el economista William Forster fue planteado el concepto de la tragedia de los bienes comunes en una de las discusiones sobre el pastoreo en terrenos comunales de Gran Bretaña, a los que cualquiera podía acceder. Pero no fue hasta 1968 que el ecologista Garret Hardin formuló una de las metáforas más importantes para comprender los dilemas colectivos de las sociedades modernas: La tragedia de los bienes comunes.

Zona de protección, PNN

Hardin imaginó un pastizal compartido por varios ganaderos. Cada uno, actuando en busca de su propio beneficio, decide aumentar el número de animales que lleva a pastar. Lo que parece una decisión racional a nivel individual, lo que es óptimo para un individuo a corto plazo, termina produciendo un resultado no óptimo para todos y el agotamiento del recurso común termina siendo la ruina colectiva.

Rodeados de montañas, esa tragedia dejaba de hablar únicamente de pastizales y sobrepastoreo. También hablaba de la sobreexplotación de los recursos naturales, de la contaminación ambiental y de muchos otros problemas sociales. Colombia conoce bien esta historia. La ha visto repetirse en montañas abiertas por la minería, ríos intervenidos y sacrificados en nombre del progreso y bosques deforestados.

Frailejones, páramo PNN

Esta tragedia adquiere ahora un rostro: un nuevo gobierno dispuesto a llevar a la práctica sus propuestas de expandir el fracking, flexibilizar regulaciones sobre ecosistemas estratégicos y reducir el Estado, promoviendo la extracción como motor de desarrollo. A este punto, la discusión dejó de ser económica, académica o ideológica. La disputa continúa siendo por el bien común, por los páramos, el agua y los bosques.

El Parque Nacional Natural Los Nevados, situado en el corazón del Eje Cafetero, posee tres cumbres nevadas —antes seis, tres de ellas extintas como efecto del cambio climático— que forman parte de un complejo volcánico: los Nevados del Ruiz (Kumanday), Santa Isabel (Poleka Kasue) y Tolima (Dulima). También resguarda humedales altoandinos, bosques andinos y páramos de Colombia, un paraíso de ecosistemas de alta montaña que comprende los departamentos de Tolima, Risaralda, Caldas y Quindío.

Páramo PNN, vía Murillo (Tolima)

En él se encuentra gran parte de la conservación de ecosistemas de páramo del país. Aunque representa apenas el 1,6 % del territorio nacional, una vía criticada por ambientalistas rompe su cima hasta llegar al municipio de Murillo, Tolima. Allí se observa cómo los imponentes frailejones de más de dos metros se pierden en la inmensidad de las montañas volcánicas y, con gran preocupación, aparece entre ellos el retamo espinoso, una peligrosa especie de arbusto que figura en la lista de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, caracterizada por su extenso follaje, crecimiento y reproducción acelerada por el viento y por la acción humana. Llegó a Colombia desde los años cincuenta como planta ornamental en Bogotá.

¿Por qué es tan peligrosa?

Porque desplaza al frailejón: su rápido crecimiento cubre grandes extensiones y compite directamente por la luz, el agua y los nutrientes. Porque altera el suelo: sus raíces fijan nitrógeno y lo acidifican, cambiando su composición natural. Y porque es una especie altamente inflamable y pirogénica, lo que aumenta el riesgo de incendios forestales en áreas de alta montaña.

En Los Nevados, la tragedia de los bienes comunes deja de ser una metáfora. Se hace visible en los glaciares desaparecidos, en los frailejones amenazados, en el avance del retamo espinoso y en las propuestas que privilegian la extracción sobre la conservación. Allí, la disputa sigue siendo por el bien común, por los páramos, el agua y los bosques; por un territorio cuya defensa no solo compromete el presente, sino también el futuro ambiental de Colombia.

Cascada el silencio, Murillo Tolima

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