Amenaza de nueva reforma pensional

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Imagen tomada de es.panampost.com

Por Carlos Gustavo Rengifo Arias

Actualmente existen dos modalidades para pensionarse en Colombia: el Régimen de Prima Media (RPM), administrado por el Estado a través de Colpensiones, sistema que cuenta con subsidios estatales; y el Régimen de Ahorro Individual Solidario (RAIS), administrado por fondos privados, en el cual la pensión depende exclusivamente del ahorro individual. Según datos de la Superfinanciera, en Colombia hay 1.357.723 personas pensionadas (por vejez, sobrevivencia e invalidez), de las cuales 1.246.643 (91%) están en el RPM a cargo del Estado, y tan solo 111.080 (9%) están pensionados por fondos privados. Este desbalance tiene sumido en una crisis al sistema pensional, particularmente al Régimen de Prima Media y deja y en riesgo las pensiones de quienes ya obtuvieron el derecho.

Óscar Rodríguez Salazar, profesor de la Universidad Nacional e integrante del Grupo de Protección Social asegura que los fondos privados concentran el 87,3% de los afiliados, dejando el resto al sector público. Respecto a los recursos que concentran los fondos privados señala que Porvenir (de Luis Carlos Sarmiento) controla el 45.6% de los recursos por concepto de pensiones, y Protección (del Sindicato Antioqueño) controla otro 35.4%, es decir, que entre los dos manejan el 81% de los afiliados. El anterior panorama muestra que el sector público tiene a su cargo la gran parte de los pensionados, pero hoy cuenta con pocos cotizantes, por tanto tiene poca inyección de recursos, mientras que el sector privado tiene muchos cotizantes y, en cambio, ha pensionado a muy pocos.

Memoria de la crisis

El gobierno reconoce que el régimen pensional colombiano presenta dificultades que se
manifiestan en poca cobertura, desigualdad pensional e insostenibilidad financiera. Respecto a la primera, según cifras oficiales, tan solo el 44% de toda la población ocupada está afiliada y activa en el sistema, de los cuales solo el 34% cotiza porque “los demás” son informales y no les alcanzan los ingresos. Respecto a la desigualdad pensional, un 8% de los pensionados recibe una mesada por encima de los cuatro salarios mínimos, mientras que el 70% recibe menos de dos salarios mínimos. Por último, en cuanto a la sostenibilidad financiera, el gobierno señala que el hueco pensional ya va por los $38,2 billones, recursos que son necesarios para pagar las pensiones de los afiliados a la estatal Colpensiones.

Gran parte de las dificultades del actual régimen de pensiones radica en que hay una diferencia entre los pensionados (que ya no cotizan sino que reciben la pensión), los afiliados y los que realmente cotizan. En este sentido, el sector público concentra casi la totalidad de los pensionados, pero no de afiliados; por otra parte, no necesariamente los afiliados cotizan, muchos siguen afiliados, pero desempleados y por tanto sin aportar a su pensión, a estos se les llama afiliados no activos. El sector privado, en cambio, concentra la mayor parte de afiliados activos, que aportan la mayor parte de los recursos para pensión.

Para Carlos Cañas, pensionado de la Universidad de Antioquia y miembro de la Federación Mixta de Pensionados de Antioquia, “la Ley 100 modificó el sistema de seguridad social en Colombia, elevando la edad de jubilación y aumentando las cotizaciones de los trabajadores de manera abrupta. Además, le dio participación al sector financiero a través de los fondos privados de pensiones, los cuales se están quedando con una gran parte de las cotizaciones o ahorros de los trabajadores colombianos”. Cañas señala que “en 25 años de existencia apenas han pensionado a 112 mil personas, la mayoría por vejez, por sustitución (cuando muere un trabajador y la pensión la hereda otra persona) y por invalidez”. Así mismo, afirma que “los fondos privados engañaron a sus usuarios, ya que les hicieron creer que se podían jubilar a cualquier edad. Pero es falso, ya que para que un trabajador que recibe entre uno y tres salarios mínimos se pueda pensionar necesita hoy 165 millones de ahorro individual, dinero que solo podría recoger con 120 años de trabajo sin parar”, lo cual cual es imposible.

Según Cañas, la crisis del actual sistema pensional en Colombia ha dependido, en gran medida, del comportamiento del mercado laboral y su informalidad, ya que “con la situación de inestabilidad y salarios bajos en Colombia, una persona trabaja 3 o 4 años y se queda uno y hasta dos años sin empleo, periodos cesantes en los cuales no puede aportar para su pensión”.

Contraste con los fondos privados

Es importante resaltar que, según un informe de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) de 2014, la rentabilidad a largo plazo de estos fondos en Colombia es la más alta? Está hablando de la rentabilidad… de la región, con 10,71% de retorno. Estos buenos resultados se deben, según José Manuel Restrepo, rector del CESA (Colegio de Estudios Superiores de Administración), en entrevista al diario La República, a la eficiencia en las inversiones y al crecimiento del sector. Restrepo señalaba que “hoy en día, los fondos de pensiones están haciendo un uso muy eficiente de su capital a través de las inversiones y son muy cuidadosos al elegir el destino de su dinero”. En contraste con lo anterior, se estima, según Rodríguez Salazar, que aún el 60% de los adultos mayores siguen trabajando por necesidad y más del 70% de los ocupados tendrán que enfrentar la vejez en condiciones de pobreza.

Amenaza de una nueva reforma

La respuesta de los fondos privados, gremios económicos y algunas instituciones estatales frente a la evidencia de la crisis es impulsar una nueva reforma pensional. Es cierto que dicha reforma no tiene aún fecha fija ni hay en curso un proyecto; pero Rodríguez Salazar asegura que en los dos últimos congresos de ASOFONDOS se ha recomendado realizar una reforma laboral como preámbulo para el ajuste del sistema pensional.

Para Cañas, “detrás de la reforma pensional están unas instituciones muy fuertes a nivel nacional como la ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras), FASECOLDA (Federación de Aseguradores Colombianos), FEDESARROLLO (la escuela del neoliberalismo en Colombia), y ASOFONDOS (Fondos de Pensión Privados); a nivel internacional están el BID, el FMI y la OCDE”. Estas instituciones consideran necesario aumentar, nuevamente, la edad para la pensión, las semanas cotizadas y, de manera más estructural, eliminar los subsidios estatales, liquidando de esa manera a Colpensiones. Además, proponen abolir las cargas parafiscales para las empresas, porque las consideran responsables de frenar la formalización laboral.

El objetivo expreso de estas entidades, según Cañas, es “la eliminación del régimen público de pensiones para dejar definitivamente el ahorro pensional en manos de los privados y quedarse con el negocio redondo, que consiste en trabajar con el dinero de los cotizantes y no pensionar a nadie”.

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