La tierra promisoria para los excombatientes de las FARC

Tierra promisoria 4 Verificación de calidad y caudal
Foto: Guillermo Yepes

Por Guillermo Yepes

El Colectivo Regional de Apoyo a Vía Campesina está comprometido con la puesta en marcha de proyectos relacionados con el Acuerdo de Paz, y por tanto empezamos a participar en discusiones previas con todos los actores involucrados –Gobernación, excombatientes y distintos representantes de la institucionalidad– y en visitas a distintas regiones de Antioquia y Chocó, para elaborar propuestas de asentamientos sociales y productivos de los exguerrilleros, con una mirada lo más amplia posible en donde se encuentre el lenguaje de la paz y la justicia social con el discurso agroecológico.

El viaje

Viajamos hasta el municipio de Dabeiba en compañía de dos integrantes del periódico El Colectivo durante cinco tranquilas horas al son de Alí Primera y del Gran Combo. Quedamos maravillados con los paisajes majestuosos como el extenso río Cauca pasando bajo el puente de Santa Fe de Antioquia, con el rugir del ocre río Sucio y el paisaje que muestra el escarpado bosque verde-oscuro por cuyas extremas pendientes, casi puedo asegurar, no ha transitado persona alguna. A la anterior exuberancia se agrega que es la puerta de entrada al proyectado “Parque Natural Cañón de la Llorona”, que hace parte de la formulación de un nuevo modelo de organización territorial de esa región del occidente antioqueño.

Era un día de mercado en el que nos sorprendió la calma y la tranquilidad de sus gentes que masivamente ocupaban las calles, los almacenes, el Banco Agrario y el lindo parque adornado con imponentes ceibas y piñones que demarcaban una placa deportiva ocupada por niños y jóvenes. De distintos lugares arribaban en mula, en “chivas” y en camiones, bultos de maracuyá, café, naranja, plátano, granadilla y yuca, ya fuera para el consumo interno o para abastecer el mercado de Medellín. Llegaron a mi mente viejas imágenes de un pueblo solitario que dos décadas antes se bamboleaba entre el miedo y la incertidumbre.

Nos recibieron María Elda y Gloria Emilse, además de otros exguerrilleros, hombres y mujeres que por enésima vez bajaban al Banco para ver si les cumplían con los pagos pactados en el Acuerdo. Esta vez sí les llegó y para celebrar nos invitaron a un exquisito almuerzo antes de comenzar nuestro recorrido.

Visita a la tierra deseada

Los viajeros nos dividimos en dos comisiones para atender distintas actividades. Una, la periodística, haría un reportaje con los habitantes del Espacio Territorial. La nuestra conocería algunos proyectos que se adelantan para hacerle frente a la urgencia de producir para solventar las necesidades de la comunidad fariana, tales como la alimentación, la adecuación de espacios y de condiciones locativas para vivienda, salud, educación y deporte, entre otros, de modo que les permita llevar una vida, aunque austera, digna.

Llegamos al paraje Bodó, donde nos recibió Wilfrido, el delegado del grupo comunitario,
asociado a la Cooperativa Multiactiva de reciente creación en el Municipio, quien nos contó animadamente que “el grupo adelanta un proyecto productivo financiado con recursos propios, en un lote de 4 hectáreas que ya poseemos en arriendo bajo promesa de compraventa”. En el lote se han excavado cuatro estanques para la “siembra” de mojarras, que son peces muy adaptables a las condiciones de la región, de los que se podrían obtener cerca de 800 en cada uno de estos para asegurar el alimento de la comunidad y para la comercialización en la región.

El proyecto incluye un lote, separado por la carretera, sembrado de papaya y ahuyama, experiencia que sus agricultores han reportado como de alta productividad. ¿Y quién que pase por allí no les comprará sus productos? En el lote además se encuentra un caserón construido, en el que habitan varias familias que tienen a su cargo la producción de pollos, gallinas, patos y pavos, todos en libertad y alimentados con maíz, ahuyama y otras especies silvestres de gran importancia nutricional.

Nuestro equipo técnico formuló algunas recomendaciones relacionadas con el manejo de las aves y la producción de dietas alimenticias con subproductos de la región que puedan sustituir en gran medida el uso de concentrados comerciales. En relación con el tanque de aguas que abastecerán los estanques de peces, se efectuó un aforo al caudal y se recomendó su ampliación. Finalmente, se concertó la realización pronta de un taller comunitario para que, con la participación de campesinos expertos, se haga el revestimiento de los estanques con metodologías apropiadas y económicas.

A continuación viajamos unos 10 km por la carretera, hasta el paraje Guineal, con el fin de evaluar la posibilidad de adquirir un predio de 147 hectáreas mediante gestión que se
adelanta con algunas entidades financieras que muestran disposición para el apoyo a los
proyectos productivos que se propongan por parte de los asociados. Un recorrido parcial
del predio, con el fin de estimar su potencial agroecológico y productivo, la calidad de los
suelos, la disponibilidad de aguas, la vegetación actual y la productividad potencial. La experiencia del eventual asentamiento tendría una gran importancia si se considera, como lo afirman Wilfrido y Gloria Emilse, que hay gran expectativa entre los compañeros de vivir por sus propios medios y esfuerzos, mediante distintas alternativas que generen procesos efectivos de organización social.

Finalmente, nos reencontramos con los compañeros del periódico en el Espacio Territorial de Llano Grande, que es un terreno alquilado, 500 o 600 metros más alto que Dabeiba, en el cual los farianos no se sienten cómodos porque no son propietarios y pueden ser “invitados” a salir en cualquier momento. Es un asentamiento como todos los que implementó improvisadamente el Gobierno. A la neblina que los visita constantemente se le suman construcciones frías, inconclusas, pero también un calor humano y una hospitalidad que invita a quedarse.

Vimos muchas incomodidades hasta para jugar fútbol, pues el terreno de la cancha es un plano cóncavo que se encharca por falta de drenaje. Pero allí, a pesar del terreno agreste, vimos sembrados de pan coger.

 

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