Las horas de terror a las que fue sometido SUTIMAC

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Fotos: Luis Alfonso Mena

Por Luis Alfonso Mena S.

El Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de los Materiales de Construcción, Sutimac, es una de las organizaciones de mayor trayectoria de lucha popular en la llamada capital industrial de Colombia, Yumbo, y uno de los colectivos obreros que más sacrificios ha aportado.

Siempre ha estado en la mira de las mafias políticas que han medrado en este municipio, pegado a Cali por el norte de la ciudad y afectado por épocas con índices de criminalidad alarmantes. Uno de sus líderes históricos, Henry Cuenca, fue asesinado en medio de la oleada de crímenes cometidos por el paramilitarismo contra la Unión Patriótica, el 30 de julio de 1989. Así que el ataque perpetrado por individuos pertenecientes a partidos de la ultraderecha uribista en la tarde del miércoles 7 de febrero contra la sede de Sutimac tiene antecedentes muy graves.

Ese ataque tenía el propósito de sabotear e impedir un acto político que se realizaría con Rodrigo Londoño, candidato presidencial del Partido Farc, y estuvo precedido de otro acto de violencia contra el líder excombatiente, ocurrido frente a la sede de la Corporación de Periodistas del Valle del Cauca, CPV, situada en el centro de Cali, donde se cumplió una rueda de prensa en la mañana del mismo 7 de febrero.

Hay testimonios de que varios de los agresores habían sido vistos en inmediaciones de la Casa de los Periodistas de Cali. Todo indica, además, que la actuación de los violentos, aupados por incendiarios en medios electrónicos (Facebook, WhatsApp) y emisoras como Tropicana, de Caracol en Cali, fue preparada con cálculo y premeditación, tanto en la capital del Valle como en Yumbo.

La sede de Sutimac, situada en una de las calles del centro comercial de Yumbo, fue sometida a cinco horas de asedio y terror por personas instigadas por dirigentes políticos del municipio que parecían ejercer venganza contra la organización obrera. Como lo narran las víctimas y testigos, el ataque se desarrolló de manera incesante, desde pasadas las tres de la tarde hasta llegadas las ocho de la noche, con piedras, rocas y otros elementos contundentes, acumulados por drogadictos y vándalos pagados, que los transportaban desde el río Yumbo.

“Iban a incendiar la sede”

José Alfonso González, dirigente de Sutimac, denunció que quienes desarrollaron la agresión pretendían no solo apedrear sino también incendiar las instalaciones de los obreros. Reveló que, como consecuencia de la brutal agresión, resultaron lesionados tres trabajadores y la nieta de uno de ellos, de solo 14 años de edad.

Los heridos fueron: Elías Mejía, líder sindical de Yumbo, lesionado con una roca que impactó en su rostro; Jairo Garnica, dirigente de Sutimac, quien fue golpeado por uno de los atacantes, y Omar Morales, familiar de un concejal de Yumbo, agredido por otro de los violentos. La nieta de Elías Mejía tuvo que ser recluida en un centro asistencial debido a lesiones con piedras en su rostro.

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González denunció, igualmente, que los daños a la sede de Sutimac fueron cuantiosos y que quienes apedrearon el edificio del sindicato obraron sin que la Policía hiciera nada para evitar la acción vandálica. El líder social manifestó también que los agresores pertenecen a grupos vinculados con concejales de Yumbo y a los partidos Centro Democrático (uribismo), Cambio Radical (vargasllerismo), Partido Conservador y Partido de la U, entre otros.

“Fue un secuestro”

En uno de sus pronunciamientos, la Junta Directiva de Sutimac, Seccional Yumbo, reseñó así el ataque: “La gente que estaba preparada para agredir a los asistentes y candidatos instaló canecas con piedras en las esquinas en presencia de las autoridades de Policía, quienes permitieron, en una actitud cómplice, que durante más de tres horas nos secuestraran en nuestra propia sede a más de cien personas e impactaran permanentemente con piedras las instalaciones de la casa sindical donde se iba a realizar el evento, la cual quedó totalmente averiada en vidrios, techos, cámaras de seguridad y puertas e igualmente nos amenazaban con quemarla con llantas”.

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Gilberto Pareja, veterano dirigente obrero del sector cementero del Valle del Cauca, retrató lo ocurrido, diciendo que fue toda una provocación: “Los violentos de la derecha nos coparon con la complicidad de la Policía, y, además, estaban esperando la oportunidad para disparar”. Pareja recordó las escenas de pánico vividas dentro del local: “Dos ancianitas que llegaron a participar en la reunión terminaron arrinconadas, escapando de las piedras y ladrillos que no cesaban de caer, y todo el tiempo se la pasaron rezando para que a los presentes no nos ocurriera nada”. Además, el dirigente político aseguró que los miembros de la Policía le dijeron: “Tenemos orden de hacer presencia, pero no de reaccionar”.

Durante horas, en la sede del sindicato permanecieron decenas de personas que ya se habían congregado esperando el inicio de la reunión con Rodrigo Londoño, lo mismo que varios periodistas, mientras desde el exterior llovían las piedras y los gases lacrimógenos inundaban extrañamente la sede sindical, en vez de servir para disolver a los agresores. Al final, los congregados en Sutimac tuvieron que ser evacuados avanzada la noche en tanquetas de la Policía, aún en medio de los ataques de la turba.

 Denuncia ante la Fiscalía

De acuerdo con Omar Romero, otro líder obrero vinculado a Sutimac y dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores, a pesar de que previamente al acto con Rodrigo Londoño se había hablado de la protección del mismo con el alto mando de la Policía en el municipio, la seguridad no funcionó. Aseguró, además, que cuatro concejales financiaron a personas del lumpen y las utilizaron como fuerza de choque con el fin de que apedrearan la sede del sindicato.

Romero sostuvo que la Policía no dejaba que los trabajadores que llegaban a la sede para participar en el acto pudieran ingresar, pero en cambio sí permitía actuar a los violentos contratados y facilitaba sus ataques, razón por la cual anunció quejas ante la Procuraduría. Por lo pronto, la agresión contra Sutimac, sus trabajadores y amigos fue denunciada ya ante la Fiscalía General de la Nación y ante las Naciones Unidas.

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