Trabajo por los derechos ecológicos de niños y adolescentes en el Meta

Por Lina Marcela Álvarez

El departamento del Meta, pese a su gran biodiversidad, se ha visto fuertemente afectado por actividades extractivas, que ha obligado a las comunidades organizarse para lograr una permanencia en sus territorios. En los últimos años se dio a conocer la lucha de los habitantes de las veredas Pio XII y Orotoy en el municipio de Guamal, para evitar que Ecopetrol entrara a perforar un pozo petrolero que impactaría su acueducto y vocación agrícola. La comunidad tuvo que acampar allí por más de 70 días para evitar la entrada de dicha empresa, debió enfrentarse con el ESMAD y sufrir múltiples abusos a su integridad para defender su territorio. La perforación se llevó a cabo de todas maneras, pero la comunidad continúa organizada.

Por otro lado, por el crecimiento desorganizado de Villavicencio, a las comunidades ante la incapacidad de la institucionalidad de proveerlos del suministro de agua, tuvieron que crear sus propios acueductos de carácter comunitario y han venido defendiéndolos de la privatización y persecución institucional que los ha asediado en los últimos años. Algunos(as) gestores comunitarios llevan más de 45 años exigiendo una política pública del agua para la capital del Meta.

Acer Agua Viva es la red de acueductos comunitarios de Villavicencio, donde más de 70 gestores comunitarios del agua vienen confluyendo para apoyarse y fortalecerse ante la persecución que ha generado que muchos acueductos sean despojados y manejados por la Administración Municipal. Esta red además ha venido apoyando a otros procesos que solicitan o requieren acompañamiento en la defensa de la gestión comunitaria del agua.

Es así como se logró implementar un proyecto de manera conjunta con la ONG Censat, para trabajar con niñas, niños y jóvenes de los Municipios de Guamal y Villavicencio sobre los derechos ecológicos de los menores a través de herramientas de educación popular.

“En las escuelas se espera trabajar monitoreo e investigación de conflictos socioambientales, para que puedan interiorizar todo lo relacionado con los derechos ecológicos de los niños(as), que es un concepto nuevo en Colombia, aunque ya se está trabajando en América Latina y ha tenido excelentes resultados en Europa y Estados Unidos”, manifiesta Hoibyn Cardona, ingeniero ambiental que acompaña a Acer Agua Viva. Cardona considera, además, que así como los niños y adolescentes en otros países empiezan a denunciar a los gobiernos por no contar con políticas para proteger el medio ambiente, o por apoyar el extractivismo, la privatización de recursos naturales como agua, suelo y semillas y por no hacen nada para parar los avances del cambio climático; también es importante que en el departamento y el país los niños, niñas y jóvenes empiecen a reconocer sus derechos.

Es por esto que, a través del teatro, la pintura o la simple observación de la naturaleza, y mediante acompañamiento de biólogos y otros profesionales, se busca que estos menores reconozcan las funciones de animales como murciélagos, ranas, abejas, y demás seres vivos que juegan un papel importante en su hábitat. Así se va logrando “que el chico(a) interiorice que hacemos parte de un ecosistema, que como seres humanos tenemos cierta responsabilidad en proteger y mantener un equilibrio entre ese mundo natural y el mundo construido”, explica Cardona.

Para Acer Agua Viva y la ONG Censat, la educación formal siempre se ha planteado asociar lo ambiental con el reciclaje, limpieza de parques y no contaminar; pero a veces se pasa por alto la responsabilidad de otros actores en el territorio con sus intervenciones e impactos. Por ejemplo, en un sector de la comuna ocho de Villavicencio, donde hay siete acueductos comunitarios en la cuenca de Caño grande y hay tres concesiones mineras que amenazan el suministro de agua de estos acueductos.

Por lo anterior, consideran que las y los menores no solo deben tener en cuenta la cultura del reciclaje y no contaminar, o del cuidado a la fauna y flora, sino que también deben saber identificar conflictos socioambientales cuando existen otros actores que los pueden afectar y que por ende ponen en riesgo la permanencia en sus territorios.

El departamento del Meta, pese a su gran biodiversidad, se ha visto fuertemente afectado por actividades extractivas, que ha obligado a las comunidades organizarse para lograr una permanencia en sus territorios. En los últimos años se dio a conocer la lucha de los habitantes de las veredas Pio XII y Orotoy en el municipio de Guamal, para evitar que Ecopetrol entrara a perforar un pozo petrolero que impactaría su acueducto y vocación agrícola. La comunidad tuvo que acampar allí por más de 70 días para evitar la entrada de dicha empresa, debió enfrentarse con el ESMAD y sufrir múltiples abusos a su integridad para defender su territorio. La perforación se llevó a cabo de todas maneras, pero la comunidad continúa organizados.

Por otro lado, por el crecimiento desorganizado de Villavicencio, a las comunidades ante la incapacidad de la institucionalidad de proveerlos del suministro de agua, tuvieron que crear sus propios acueductos de carácter comunitario y han venido defendiéndolos de la privatización y persecución institucional que los ha asediado en los últimos años. Algunos(as) gestores comunitarios llevan más de 45 años exigiendo una política pública del agua para la capital del Meta.

Acer Agua Viva es la red de acueductos comunitarios de Villavicencio, donde más de 70 gestores comunitarios del agua vienen confluyendo para apoyarse y fortalecerse ante la persecución que ha generado que muchos acueductos sean despojados y manejados por la Administración Municipal. Esta red además ha venido apoyando a otros procesos que solicitan o requieren acompañamiento en la defensa de la gestión comunitaria del agua.

Es así como se logró implementar un proyecto de manera conjunta con la ONG Censat, para trabajar con niñas, niños y jóvenes de los Municipios de Guamal y Villavicencio sobre los derechos ecológicos de los menores a través de herramientas de educación popular.

“En las escuelas se espera trabajar monitoreo e investigación de conflictos socioambientales, para que puedan interiorizar todo lo relacionado con los derechos ecológicos de los niños(as), que es un concepto nuevo en Colombia, aunque ya se está trabajando en América Latina y ha tenido excelentes resultados en Europa y Estados Unidos”, manifiesta Hoibyn Cardona, ingeniero ambiental que acompaña a Acer Agua Viva. Cardona considera, además, que así como los niños y adolescentes en otros países empiezan a denunciar a los gobiernos por no contar con políticas para proteger el medio ambiente, o por apoyar el extractivismo, la privatización de recursos naturales como agua, suelo y semillas y por no hacen nada para parar los avances del cambio climático; también es importante que en el departamento y el país los niños, niñas y jóvenes empiecen a reconocer sus derechos.

Es por esto que, a través del teatro, la pintura o la simple observación de la naturaleza, y mediante acompañamiento de biólogos y otros profesionales, se busca que estos menores reconozcan las funciones de animales como murciélagos, ranas, abejas, y demás seres vivos que juegan un papel importante en su hábitat. Así se va logrando “que el chico(a) interiorice que hacemos parte de un ecosistema, que como seres humanos tenemos cierta responsabilidad en proteger y mantener un equilibrio entre ese mundo natural y el mundo construido”, explica Cardona.

Para Acer Agua Viva y la ONG Censat, la educación formal siempre se ha planteado asociar lo ambiental con el reciclaje, limpieza de parques y no contaminar; pero a veces se pasa por alto la responsabilidad de otros actores en el territorio con sus intervenciones e impactos. Por ejemplo, en un sector de la comuna ocho de Villavicencio, donde hay siete acueductos comunitarios en la cuenca de Caño grande y hay tres concesiones mineras que amenazan el suministro de agua de estos acueductos.

Por lo anterior, consideran que las y los menores no solo deben tener en cuenta la cultura del reciclaje y no contaminar, o del cuidado a la fauna y flora, sino que también deben saber identificar conflictos socioambientales cuando existen otros actores que los pueden afectar y que por ende ponen en riesgo la permanencia en sus territorios.

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