Más acciones contra la comunidad de Bello: Un parque ecológico con mucho ruido

Por Betty Ciro

Foto: Gobernación de Antioquia.

El 5 de enero de 2020, Andrés, habitante de Bello, convencido de descrestar a su esposa y a su pequeña hija, organizó todo para llevarlas a conocer el Central Park, acabado de inaugurar el 30 de diciembre del año 2019, hacía apenas 4 días, por el saliente gobernador de Antioquia Luis Pérez Gutiérrez.

La sorpresa de los visitantes fue grande cuando al llegar al lugar, donde antes funcionaba el parque Tulio Ospina de Bello, solo encontraron el cercado con las telas verdes que denotan obra en construcción. Sin perder su asombro, Andrés se dirigió a uno de los vigilantes para averiguar por el parque ecológico denominado Central Park que había inaugurado el gobernador. La respuesta fue muy sencilla: el gobernador inauguró el inicio de la construcción de la pista asfáltica en la cual se desarrollarán carreras a motor.

Andrés, como muchos de los habitantes de Bello, alcanzó a hacerse ilusiones creyendo que el denominado con el pomposo nombre Central Park era un espacio ambiental para el esparcimiento de las familias bellanitas; sin embargo, muy pronto las ilusiones de los habitantes de Bello caerán como cocos cuando todos ellos comprueben que allí lo fundamental será la pista de deportes a motor cuyo gran aporte a las comunidades circunvecinas del parque será el ruido que producirán los automotores que desarrollarán en esas pistas sus prácticas y competencias.

Un parque ambiental y un autódromo

Quienes defienden la construcción del Central Park de Bello lo hacen argumentando que será un parque ambiental con muchos árboles, con mucha fauna, con un gran lago en donde podrán las familias divertirse. Pero dentro del parque ambiental destinarán –esto fue lo que ya se inició– un área de 200 mil metros cuadrados a la construcción de la “mejor pista de deportes a motor de América Latina”, tal como lo afirmó el periódico El Colombiano el 14 de octubre de 2019.

Parece un contrasentido que puedan subsistir en un mismo espacio dentro de una ciudad rodeada de apartamentos y otro tipo de viviendas, un parque ambiental y un autódromo; mientras que un parque ambiental, por definición, es un lugar lleno de árboles, de fauna, alejado del ruido, un autódromo es un lugar destinado para las carreras de automóviles. La pregunta más elemental que surge es: ¿podrá convivir la fauna, por ejemplo las aves, con semejante ruido de los motores de los autos o motos que desarrollarán velocidades altísimas?

El problema del ruido para las comunidades aledañas ya fue advertido por el contralor del municipio de Bello, Julio César Monsalve, quien afirmó: “En Bello hay una alta densidad poblacional y el sitio donde se plantea construir el autódromo está rodeado por varios edificios que podrían verse afectados por el ruido”.

Otra de las irregularidades denunciadas por la Contraloría del municipio de Bello es la relacionada con el convenio suscrito entre Indeportes Antioquia y la Empresa de Vivienda de Antioquia -VIVA-, para la construcción del Central Park. Afirma la Contraloría: “La Empresa de Vivienda de Antioquia no tenía facultades para ejecutar la construcción del parque de deportes a motor de Antioquia – Central Park etapa 1 (fase 1 y 2), toda vez que el alcance del objeto social de VIVA estaba limitado a solucionar los problemas de vivienda y desarrollar obras, infraestructura y equipamiento integral relacionados con vivienda nueva, como lo manifiesta el parágrafo del artículo segundo de la ordenanza número 26 de agosto 11 de 2016, acto administrativo vigente al momento del perfeccionamiento del contrato interadministrativo”.

Por tal motivo, agrega la Contraloría, fue necesario que después de firmado el convenio interadministrativo entre Indeportes Antioquia y VIVA, se cambiara, mediante Ordenanza, el objeto Social de la Empresa VIVA: “Para tal fin fue necesario la modificación del objeto social, tal y como se evidencia en la Ordenanza N°18 del 17 de junio de 2019, fecha posterior a la suscripción del contrato anteriormente referido. Toda vez que en esta Ordenanza se modifica la denominación de la Empresa Industrial y Comercial del Estado, creada por la Ordenanza 34 de 2001 (Empresa de Vivienda de Antioquia VIVA – por Empresa de Vivienda e Infraestructura de Antioquia – VIVA)  y se amplió su objeto social  en cuanto a: gestar, promover, impulsar y ejecutar todas las actividades comerciales o industriales, de suministro, servicios de ingeniería, arquitectura, gestión social y de consultoría, relacionadas con el desarrollo de planes, programas y proyectos de infraestructura pública y/o privada, proyectos de vivienda, renovación urbana y equipamientos comunitarios en todo el territorio nacional e internacional, cooperando con la nación, los departamentos, los distritos, los municipios y sus entidades descentralizadas de todo orden, mediante la aplicación de estrategias que induzcan y potencien la participación activa de los sectores público, privado y solidario”.

Por los anteriores hechos, la contraloría de Bello solicitó a la Fiscalía investigación para que evalúe si se realizó un contrato sin el cumplimiento de los requisitos legales.

Otras irregularidades

Para los integrantes de la Veeduría Ciudadana del Central Park de Bello, la primera de la serie de irregularidades que se presentan en el desarrollo de este proyecto es la violación o desconocimiento del objeto para el cual fue donado el terreno. Efectivamente, mediante la escritura 2003 de 1973 el Instituto Colombiano Agropecuario -ICA- donó un predio ubicado en el municipio de Bello, conocido como el Tulio Ospina, a los municipios del Valle de Aburrá para construir un parque ambiental gratuito. De lo mandado en la escritura precitada ya se han violado dos condiciones: la primera, que la gobernación de Antioquia y el municipio de Medellín, que fueron los que recibieron en principio la donación, estructuraran el parque ambiental para ser entregado a los municipios del Valle de Aburrá. La segunda condición violada es la del objeto: construcción de un parque ambiental gratuito.

Otra de las preocupaciones de la Veeduría es el detrimento patrimonial que podrían estar enfrentando municipios como Bello, el cual, representado en su momento por la señora Gloria Elena Montoya Castaño, actuando como alcaldesa encargada, habría renunciado a los derechos que le corresponden según la escritura de 1973.

No se han solucionado los fétidos olores de la planta de tratamiento de aguas residuales en Bello y ahora vienen los terribles ruidos del Central Park.

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