El comercio internacional en tiempos de crisis

Ilustración Tomada de: reproyecto.wordpress.com

Gearóid Ó Loingsigh

El virus Covid-19 nos ha permitido ver cómo funciona realmente el mundo y lo que es importante para los seres humanos. Nos permite ver que son los trabajadores quienes generan riqueza y no los empresarios. También deja a la vista de todos cómo funciona el reparto de producción en el mundo y cómo eso puede representar un peligro para un país en términos de producción agrícola y soberanía alimentaria.

Durante décadas el Estado colombiano y no pocas ONG y figuras liberales han promocionado un modelo agroexportador, donde Colombia importa sus alimentos básicos y exporta los llamados productos exóticos, como el aceite de palma, el cacao o fruta y, por supuesto, café. Colombia no es el único país que aplica este modelo que ya es universal, aunque siguen existiendo mercados locales o regionales que rompen con el esquema. Tampoco es el resultado solo de los tratados de libre comercio, aunque ellos juegan un papel muy importante a la hora de quebrar la producción local.

Esto es el resultado, por un lado, de lo que se denomina La Revolución Verde, que se implementó luego de la segunda guerra mundial, cuando se intensificó la siembra de determinados cultivos (y variedades) y se aumentó la producción a través de paquetes tecnológicos. Hoy vemos el resultado: una pérdida de biodiversidad en general e incluso una pérdida de variedad genética en los cultivos. También resultó en el dominio de unos pocos países, entre ellos los EE.UU. y los países que luego conformarían la Unión Europea, sobre el mercado mundial de alimentos.

Si solo miramos a los países productores de cereales, vemos que apenas 6 países representan 53.9% de las exportaciones mundiales de granos: EE.UU., Argentina, Brasil, Rusia, India y Francia. Aunque la lista incluye países del sur, las empresas que dominan en ese comercio son del norte.

También se nota que las exportaciones de cereales recorren un promedio de 5.904 km antes de llegar a su destino final, es decir, los países receptores de esos granos quedan lejos de los países exportadores y en algunos casos, como el de Argentina, los granos recorren más de 12.000 km en promedio. La razón para enviar productos básicos a largas distancias es sencilla: es rentable y las externalidades como los costos ambientales de ese sistema no se incluyen a la hora de calcular la rentabilidad de la producción, pues esos costos los asume el erario.

La producción no solo se concentra en unos pocos países, sino que dentro de esos países se concentra en unas cuantas regiones y empresas. Por ejemplo, 20% de la carne bovina del mundo se produce en los EE.UU. y de esa carne 75% se produce en apenas cuatro estados: Colorado, Nebraska, Oklahoma y Texas y apenas cuatro empresas controlan 81% del procesamiento de esa carne: Tyson, ConAgra, Cargill y Farmland Nation.

La empresa más significante de esa lista es Cargill. Es una empresa familiar, pero a la vez una de las multinacionales más grandes del sector agrícola. Tiene 155.000 empleados repartidos entre 70 países, y 34.100 de ellos se encuentran en América Latina. Reportó ganancias de USD 3.200 millones en 2018 e incide en los sectores de cacao, chocolates, harinas, aceites, carne bovina y de cerdo, granos, algodón, dulces, aves de corral y productos naturales farmacéuticos.

No solo vemos una concentración de producción en ciertos países sino una concentración en las manos de las mismas 4 o 5 empresas. El Covid-19 que nos demuestra cuán vulnerables somos ante una interrupción en el flujo de productos médicos, también demuestra lo mismo con los alimentos. Colombia cedió su producción nacional a los poderes del norte hace tiempo, y optó por suministrarles productos exóticos como aceite de palma, caña de azúcar, bioetanol y biodiesel a cambio de sus alimentos.

En el caso del bioetanol vemos que el mercado actual colapsó, así al gobierno le tocó emitir el Decreto 527 del 2020 que garantiza la producción de azúcar y su uso como alcohol y carburante y regula las importaciones. Es decir, le tocó subsidiar a la industria de biocombustibles ante un problema grave con el mercado. Muy bien, pero el país tiene que importar la comida que antes producía, las tierras dedicadas a la caña, a la palma etc., ya no producen pancoger, sino productos exóticos para exportar a mercados colapsados.

Los productores locales no pueden competir con las importaciones de alimentos, en parte por la escala de producción; pero el factor determinante no es ese, sino que esas empresas europeas y norteamericanas reciben subsidios que les permiten vender por debajo de los costos de producción. Entre 1995 y 2017, las empresas agrícolas en los EE.UU. recibieron USD 369.700 millones en subsidios y apenas 10% de los productores recibieron 77% de esa suma. En Europa pasa algo parecido: 70% de los subsidios los reciben 17% de los productores, entre ellos empresas grandes como Nestlé. No es que el campo colombiano o de cualquier otro país sea poco competitivo, sino que esas empresas son parte de la estrategia imperialista de dominio mundial. Como dice el refrán árabe, “quien tiene tu pan, tiene tu dignidad”.

La solución al problema que enfrontamos ahora es construir la soberanía alimentaria, dedicar la tierra a la producción de alimentos y luego, si hay como producir productos exóticos, hacerlo teniendo siempre en cuenta la producción nacional y el autoabastecimiento como prioridad. Así era la situación para la mayoría de los países antes de la Segunda Guerra Mundial. La propuesta no es nueva, ni siquiera es una propuesta revolucionaria en sí. Sin embargo, hoy en día, ante la concentración de producción agrícola en pocas manos y en pocos países, la propuesta es neta y exclusivamente socialista. El orden capitalista no puede hacerlo y la idea de volver a un tiempo anterior es fantasía. Es la hora de tomarnos la producción agrícola como un asunto de supervivencia de las clases populares.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s