
Pintura de Rubén Crespo Pérez
La batea
Antes de la era de la coca plástica
en medio de la totuma,
la cuchara de palo y la tinaja de barro
reinaba la batea.
Horizontal en el regazo de la abuela
quien despepitaba achiotes, pelaba mafafas,
enfriaba las cucas recién horneadas.
Desde una repisa de ollas con el palote atravesao,
guardaba la memoria de los dulces de Semana Santa
el escondite perfecto de estas místicas ricuras.
Hoy, lejos de la cocina, abandonada en el patio,
con el vientre roto,
amasa los sueños de la infancia
y el recuerdo de la abuela que ya partió,
sucumbe la batea.
Secretos de cocina
Bien hacía la Mella, cuando en silencio
observaba cada movimiento en la cocina:
un pescao frito y trasnochao
dos plátanos cortados en cuatro tajadas
ajo, limón y algunas hojas
el calducho sólo espesaba si ella le metía el palote.
Cuando llegamos a la ciudad
tomó una tabla de cama y el machete
para tallar un palote decente,
esas cucharas de metal no tenían sazón
también talló un manduco pa’ la ropa
una tabla de cocina
y le dijo a mamá que mandara los pelaos por madera
para montar asar unos panes.
Cuando hacía panelitas
encontraba el punto sólo si el palote se pegaba a la tabla
la medida del agua del arroz era un palote que no caía
para calar los fríjoles sólo tres meneadas de palote ni una más
para la natilla de maíz una sola persona podía meter el palote
sino se avinagraba.
A la Mella todo le quedaba sabroso
y decía que el secreto está en el palote.
Nanny Zuluaga Henao. Unguía, Chocó, Colombia, 1984.
De puertas abiertas, la memoria alimenta la poesía que nos devuelve la infancia, sagrado recinto para reencontrarnos con sabores, utensilios, secretos, recetas y herramientas de la mística que aprendimos de nuestros mayores. En comunión con los lugares mágicos: el patio, la cocina, la sala, nos aguardan para no olvidar lo que fuimos, lo que nos permite ser.
Los poemas aquí publicados son tomados de la Revista Quitasol N° 9 y 10.
Obras:
- Anuncio de luna (1999)
- Más de colores (2012)
