Niñas y adolescentes: los laberintos del amor romántico

Por Emilio Taborda

Ilustración: Stiven Calderón

La estructura patriarcal de nuestras sociedades, ha normalizado relaciones desiguales y opresivas hacia las mujeres en diferentes ámbitos de sus vidas. La violencia machista hacia las mujeres es una de las expresiones que toma este problema. Este tipo de violencias no se presentan de la noche a la mañana; antes bien, a hombres y a mujeres se nos prepara desde muy jóvenes para ejercer y recibir el maltrato. El hogar, las redes sociales e incluso el colegio son espacios donde la violencia patriarcal hace su aparición y se arraiga profundamente en las personas. A continuación, presentaré la historia de una de mis estudiantes, una experiencia que no se reduce a una particularidad;      por el contrario, es algo por lo que muchas mujeres pasaron en algún momento de sus vidas y que muchas otras niñas y adolescentes están asumiendo.

Valeria es una niña de séptimo grado de un colegio del norte de Antioquia. Desde inicio de año comenzó una relación con un estudiante del grado once, una relación que de por sí ya se presenta en términos desiguales por la edad y madurez que pueden tener los estudiantes (aun así, es común encontrarse en el pueblo con niñas del grado sexto, séptimo y octavo en relaciones con señores que rondan y superan los 40 años de edad). Felipe, la pareja de Sara, hace parte del grupo guerrillero que controla la zona; además, es uno de esos jóvenes que desde casa han aprehendido las dinámicas de la masculinidad patriarcal: para este, las mujeres son un objeto sexual, una ama de casa, una futura madre y cosas que se pueden reemplazar con facilidad. No es extraño, por tanto, reconocer los tratos de su relación.

Valeria ha aceptado como su destino aquello que se propone a las mujeres: dedica toda su vida a Felipe, no tiene amigos en tanto que este no se lo permite, ha descuidado su situación académica por hacerle los trabajos, constantemente llora pues sabe que su novio le es infiel (al igual que en los barrios populares la figura del pillo recoge miradas de admiración, en los pueblos donde se mantiene el conflicto los jóvenes que hacen parte de los grupos guerrilleros o paramilitares son como estrellas pop), recibe insultos y golpes “inocentes” por parte de Felipe, entre otros.

Los docentes, preocupados por la situación, hicimos un llamado a la madre; pero esta se encuentra con las manos atadas, pues, por un lado, su hija siente que ella solo quiere alejarla de la única persona con la que cree ser feliz; y por otro lado, Felipe ha hecho uso de su vínculo con los grupos armados para amenazar a la madre si le impide entrar a la casa cuando él quiera o estar con su hija. Todo se complica día a día, pues encontramos a Valeria con ojeras, cortadas en sus brazos, malestar frente al mundo y actitud agresiva para con sus pares y, como ha manifestado por inasistencias a clase por citas médicas, con constantes infecciones vaginales.

Deseando hacer algo al respecto, con la ayuda de una de las profesoras de español, hemos decidido actuar de manera indirecta, pues Valeria no se abre a conversaciones directas y Felipe, que constantemente está con ella, tampoco permite que otros se le acerquen para aconsejarla. Le hemos regalado un libro, Mujeres que ya no sufren por amor: Transformando el mito romántico, que ha leído en pocos días. Hemos hecho un trato con ella, y en lugar de entregar los trabajos que hacen sus compañeros, esta debe realizar otro tipo de trabajos con la lectura del texto. Sus expresiones han cambiado un poco y ha hecho un par de preguntas que le ha suscitado el texto, se ha animado a escribir algunos poemas, y poco a poco asume una posición crítica frente a lo que significa el amor. Ahora que lo ha terminado, le hemos dado Katanazo al amor romántico de Lola Vendetta.

No sabemos si lo que estamos haciendo puede mejorar realmente la situación de Valeria, sin embargo, lo único que podemos hacer es intentarlo. Solo esperamos que, así como la escritura y la lectura les permitió a las mujeres del siglo XVIII abrir sus horizontes (piensen en Jane Austen, las hermanas Bronte, Mary Shelley, George Eliot, entre otras), estos mismos procesos se conviertan para todas las mujeres en una puerta de salida de aquellas relaciones desiguales, opresivas y patriarcales que desde pequeñas asumen. En este sentido, veo la necesidad de construir espacios formativos dentro y fuera de las escuelas, que nos permitan transformar las dinámicas patriarcales que aún acosan al mundo actual. Las mujeres deben encontrar nuevas formas de vivir sus vidas. Las niñas y adolescentes deben reconocerse como tales, no caer en las trampas de hombres mayores que les hacen desconocer su inmadurez, buscar su felicidad más allá del vínculo con una persona, hacer su propio destino y no someterse a los impuestos por los otros.

2 comentarios en “Niñas y adolescentes: los laberintos del amor romántico

  1. Muy buena interpelación a la violencia/opresión patriarcal. El hecho narrado es un ejemplo de que solamente la ilustración, en el sentido amplio de la palabra, permite la emancipación. Claro está, aquella solo se dá en el contexto educativo, cuando las/los profes están verdaderamente comprometidos con transformar el mundo.

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