Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine de Pereira – 25 años

Por Stiven Calderón

Foto: Stiven Calderón

Lejos de cualquier aspaviento y alfombra roja, y mientras el jolgorio de las Fiestas de la Cosecha transcurre paralelamente, el Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas de Cine de Pereira, celebrado cada año en agosto, se reafirma como un espacio que, tras 25 ediciones, se empeña en resistir.

Fue en 1994, durante el Festival de Cine de Cartagena (FICCI), cuando Germán Ossa, ingeniero agrónomo de profesión, pero vinculado al sector cultural, junto a un grupo de amigos que conformaban el Cineclub Universitario de la UTP y que se habían ganado el respeto como críticos, tuvieron la idea de realizar un encuentro que reuniera lo que más amaban hacer: crítica de cine.

«En el FICCI tuvimos la oportunidad de asistir primero como cineclubistas. Nos veían como hippies, como mochileros, que nos gustaba el cine, éramos vistos simplemente como personas de estratos bajos», señala Germán, sin titubeos, como quien conoce demasiado bien el guion que él y su grupo de amigos cinéfilos alguna vez caminaron, y que hoy los ha traído hasta aquí.

«Yo escribía sobre cine en el periódico local. Ahí fue cuando me volví crítico sin serlo. Me aprendía las fichas técnicas de las películas (quién era el director, los actores, el fotógrafo, quién hacía la música) y en los periódicos comenzaron a verme como alguien que sabía mucho de cine. Pero fue luego de que nos ganamos un lugar como críticos, y en Cartagena les metimos la idea de que la crítica debía tener un premio en el festival, que decidimos hacer un encuentro cada año en alguna ciudad de Colombia. Y Pereira ganó la sede».

A pesar de que el encuentro anual mantiene quizás la sobriedad y el bajo perfil propio de quienes, desde la academia y el rigor que implica la pasión, se dedican al análisis cinematográfico más allá de la farándula y el espectáculo, por él han pasado algunos de los críticos y personalidades más reconocidos de países como Cuba, Ecuador, España y México. En Colombia, no solo estuvo en su momento Orlando Mora, quien fue uno de los fundadores, sino que, según indica Germán, también tuvieron la oportunidad de asistir, en una sola edición, algunos de los diez mejores directores de cine de Colombia. Además, el encuentro ha propiciado el Concurso de Cortometrajes del Eje Cafetero, que se encuentra en su 13ª edición, la publicación de 8 libros que recogen las memorias de algunas versiones, y ha realizado talleres de los que han surgido cortometrajes.

En cuanto a las bodas de plata, celebradas este año entre el 16 y el 19 de agosto en el Teatro de Cámara Santiago Londoño y en el auditorio del Centro Cultural Lucy Tejada, y en cuya inauguración, muy fiel a su sobriedad, Germán prefirió ceder las palabras de apertura a su hija, se destacó el homenaje y los galardones entregados a dos realizadores colombianos. Asimismo, contó con una programación que incluyó diversas ponencias y conversatorios sobre cine de horror y terror, estudios Ghibli, Da Vinci y el cine, fotografía, cine gótico, y muchos otros temas. En su marco, también se lanzó la edición número 20 de la revista Babel, dedicada exclusivamente al papel de la crítica, a la historia del encuentro, y a la figura de su principal mentor. Además, hubo diversas proyecciones, y se premiaron algunos cortometrajes realizados en la región.

Una de las propuestas que más llamó la atención es el trabajo del Colectivo Magdalenas por el Cauca, una iniciativa que reivindica la figura de aquellas mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos durante el conflicto armado, y en la cual convergen el performance, las artes plásticas y el audiovisual.

Gabriel Posada, artista plástico, integrante y amigo personal de Germán desde los tiempos en que era cineclubista, y quien estuvo a su lado en las primeras ediciones del encuentro, asistió junto a Yorlady Ruiz para hablar de su última obra, realizada en colaboración con la televisión holandesa, la cual destaca la figura de Inés Mejía, una mujer que durante años se dedicó a recoger los cadáveres que en alguna época se acumulaban en el remanso Beltrán del río Cauca, en el municipio de Marsella. Acerca del encuentro, Gabriel destaca la perseverancia de Germán al frente del mismo, pero resalta la importancia de acercarse a las nuevas generaciones para que se apropien del espacio.

También se destacó la presencia de figuras importantes del mundo del cine como Mauricio Laurens y Henry Laguado Gamboa, entre muchas otras. El maestro Laguado, director por 41 años del Festival de Cine de Bogotá, ratificó la importancia del evento, su tenacidad, deseando que llegue a la versión 50. Hizo un llamado, sin embargo, para que el Estado preste más atención y apoyo, con el fin de que eventos como este se mantengan.

En tiempos en los que la crítica parece cosa del pasado, o en los que, como señalan algunos asistentes al encuentro, románticos o no, esta se ha visto reducida a la ligereza de youtubers y tiktokers que hablan de películas sin ningún rigor o conocimiento, es de notar que un grupo de intelectuales, académicos y apasionados insistan en su valor. El reto, quizá, esté en hacer ver a los más jóvenes el importante papel que esta juega en el presente y futuro del cine.

Germán, quien espera que el encuentro pueda obtener alguna vez una ordenanza y logre una financiación directa del departamento, dice que lo que más le anima es escribir bien, con inteligencia, sobre un producto audiovisual, incluso si este le parece malo. Reconocer lo que hay detrás de cada producción, más allá de decir «me gustó o no me gustó».

«El crítico guía al espectador a ser selectivo, a degustar, a seleccionar. Sin crítica no hay formación de público», y si bien reconoce que alguna vez escribió un guion, puntualiza que solo le gusta hacer crítica. Esa siempre fue y será su película.

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