Por Álvaro Lopera

Tomado de yandex.com
La historia de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos es un relato de dominación, resistencia y lucha por la soberanía. Desde finales del siglo XIX, Estados Unidos ha intentado convertir a Cuba en una colonia o un estado asociado, pero la isla caribeña ha resistido con firmeza, defendiendo su independencia y su derecho a construir un proyecto político y social propio. Este artículo recorre sucintamente los hitos más importantes de esta compleja relación, marcada por la injerencia estadounidense, la Revolución Cubana y el bloqueo económico que persiste hasta hoy.
La sombra del imperialismo: De la Guerra Hispano-Estadounidense a la Enmienda Platt
A finales del siglo XIX, Cuba libraba una guerra de independencia contra España, el imperio colonial que la había dominado durante siglos. Los revolucionarios cubanos estaban a punto de derrotar a las fuerzas españolas cuando, en 1898, Estados Unidos intervino en el conflicto. Con la excusa de la explosión del acorazado Maine en el puerto de La Habana, Estados Unidos declaró la guerra a España el 25 de abril de 1898. La victoria estadounidense no solo puso fin al dominio español en Cuba, sino que también marcó el inicio de una nueva forma de colonialismo.
Tras derrotar a España, Estados Unidos ocupó militarmente la isla e impuso la Enmienda Platt en 1901, un apéndice a la Constitución cubana que otorgaba a Washington el derecho de intervenir en los asuntos internos de Cuba. Además, Estados Unidos obligó a la naciente burguesía cubana a aceptar el arriendo a perpetuidad de un territorio en la provincia de Guantánamo, donde estableció una base militar que aún opera en 2025 y que Donald Trump empieza a usar para encarcelar a los inmigrantes latinos y de otras latitudes declarados ilegales, que llegan a Estados Unidos a ofrecer su fuerza de trabajo. Este enclave es un símbolo de la injerencia estadounidense y una herida abierta en la soberanía cubana.
Cuba como patio trasero: Mafia, casinos y explotación
Durante la primera mitad del siglo XX, Estados Unidos trató a Cuba como un paraíso tropical para el entretenimiento y la explotación económica. La isla se llenó de casinos, prostitución y mafia, mientras las grandes fortunas estadounidenses se apoderaban de tierras e ingenios azucareros. La mano de obra barata y los recursos naturales cubanos fueron explotados en beneficio de intereses extranjeros, mientras la mayoría de la población vivía en la pobreza y el analfabetismo.
Estados Unidos apoyó a gobiernos corruptos y serviles a sus intereses, como el del dictador Fulgencio Batista, quien dio un golpe de Estado en 1952 para impedir el ascenso al poder del Partido Ortodoxo. El régimen de Batista se caracterizó por la represión, la desigualdad y el enriquecimiento ilícito, lo que exacerbó el descontento popular y sentó las bases para el estallido revolucionario.
La Revolución Cubana y el inicio del bloqueo
El 1 de enero de 1959, la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro, triunfó tras años de lucha contra la dictadura de Batista. Desde ese mismo día, Estados Unidos inició una campaña de hostilidad y bloqueo contra el nuevo gobierno revolucionario. La nacionalización de empresas estadounidenses y el acercamiento de Cuba a la Unión Soviética bajo el liderazgo de Nikita Kruschev intensificaron las tensiones.
El bloqueo económico, iniciado en los primeros años de la Revolución, se convirtió en una herramienta de asfixia financiera y comercial. Estados Unidos inicialmente prohibió la compra de azúcar cubana, principal producto de exportación de la isla, y rechazó las propuestas de indemnización del gobierno cubano por las propiedades nacionalizadas. El objetivo era claro: destruir la Revolución Cubana y revertir sus logros.
La Guerra Fría y la resistencia cubana
La década de 1960 estuvo marcada por eventos que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear. En marzo de 1960, la CIA perpetró un ataque terrorista en el puerto de La Habana, haciendo explotar el barco La Coubre, que transportaba armas y municiones desde Bélgica. Más de cien personas murieron y más de 200 resultaron heridas. En abril de 1961, la invasión de Bahía de Cochinos, organizada por la CIA, fue derrotada por las fuerzas revolucionarias en menos de 72 horas. Un año después, la Crisis de los Misiles de octubre de 1962 llevó a la humanidad al borde del abismo. Aunque la crisis se resolvió diplomáticamente, Estados Unidos continuó su campaña de agresiones contra Cuba.
Durante décadas, Washington recurrió a ataques químicos, como la introducción de la plaga porcina que mató a más de un millón de cerdos, y el dengue hemorrágico, que causó miles de muertes. Además, la CIA intentó asesinar a Fidel Castro más de 600 veces, sin éxito.
El bloqueo: Un asedio que perdura
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos ha sido el principal obstáculo para el desarrollo de Cuba. Leyes como la Torricelli (1992) y la Helms-Burton (1996) reforzaron las sanciones y establecieron medidas extraterritoriales que afectan a terceros países. Estas leyes impiden a Cuba acceder a préstamos financieros internacionales, y restringen el uso del sistema financiero SWIFT.
El bloqueo también ha afectado el turismo, una fuente vital de divisas, al prohibir a los ciudadanos estadounidenses viajar a la isla. Además, sanciona a empresas y barcos que comercien con Cuba, limitando su acceso a mercados internacionales. En 2020, el gobierno de Donald Trump, a solicitud del gobierno colombiano de Iván Duque, declaró a Cuba «país patrocinador del terrorismo», lo que agravó aún más las sanciones.
Logros de la Revolución: Salud, educación y solidaridad
A pesar del bloqueo, Cuba ha logrado avances notables en salud, educación y ciencia. La isla cuenta con uno de los sistemas de salud más avanzados del mundo y ha desarrollado vacunas y tratamientos innovadores, como los utilizados durante la pandemia de COVID-19. La educación es gratuita y universal, y el analfabetismo fue erradicado en los primeros años de la Revolución.
Cuba también se ha destacado por su solidaridad internacional. Ha enviado misiones médicas a decenas de países, incluyendo Italia durante la pandemia y África durante la epidemia del ébola.
El futuro: Cuba y los BRICS
En 2025, Cuba mira hacia el futuro con esperanza. A pesar del bloqueo y las agresiones, la isla ha resistido y sigue buscando alternativas para su desarrollo. Su participación en el bloque económico de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como socio y su aspiración a convertirse en miembro activo con voz y voto abren nuevas perspectivas para su economía y su integración global.
La historia de Cuba es un testimonio de resistencia y dignidad. Frente a la hostilidad de Estados Unidos, el pueblo cubano ha demostrado que es posible defender la soberanía y construir un proyecto social basado en la justicia y la solidaridad.
