Por Andrusur

En la foto: Jesse Ed Davis, Músico kiowa. Fue uno de los mas grandes guitarristas del blues y del rock. Tocó con John Lennon, George Harrison, Ringo Starr, entre otros.
De los 50 Estados de la Unión Americana, 21 tienen nombre indígena o se refieren a alguna relación con lo indígena; por ejemplo, Oklahoma significa tierra de gente roja y Mississippi viene de la palabra Choctaw (pueblo originario del delta) Mizi-ssibi que significa gran río. Este hecho muestra que, a pesar del exterminio sistemático de los pueblos indígenas por parte del Estado americano, la cultura de los pueblos originarios se ha mantenido en una lucha por defender una de las formas de pensar y sentir más antiguas del mundo.
Actualmente viven en Estados Unidos más de 570 tribus nativas reconocidas a nivel federal y, según el censo federal de 2020, una población de 9.7 millones de nativos representa el 2.9% del total de la Unión, circunstancia esta que muestra la importancia de dichos pueblos para el coloso del Norte, quien no pudo lograr su cometido racista de exterminar a la gente de piel roja.
El blues es una de las aportaciones culturales más valiosas de E.E.U.U. al patrimonio musical de la humanidad y su historia se remonta a la llegada de africanos de la costa occidental del continente negro a la gran colonia inglesa del norte de América. Este hecho es el punto de partida d el proceso formativo de esta música negra.
La historia documentada del blues se remonta a 1840, lo cual deja una pregunta en muchos autores sobre lo que pasó antes, desde 1600, año en que indígenas, europeos y negros comenzaron a interactuar en Norteamérica. Hay una parte del relato de los hechos que no les reconoce a los indígenas norteamericanos el papel que jugaron y se merecen por su aporte al mencionado género musical.
Pareciera claro, entonces, que el blues es una expresión musical afroamericana con unas raíces negras muy definidas y una evolución en los Estados sureños de EE. UU que ha hecho de esta música uno de los géneros más influyentes del mundo desde principios del siglo veinte hasta la actualidad. Se dice que es el padre de jazz y el abuelo del Rock’n Roll.
A pesar de que la marginalidad y la discriminación han sido parte de la historia del blues desde la perspectiva de sus protagonistas negros como grupo excluido por el racismo supremacista blanco, cabe pensar que en el contexto de la historia de esta música su propia narrativa puede resultar un tanto injusta al soslayar otros actores que han hecho parte de esta epopeya afroamericana, más aún cuando se trata de un país multicultural como Norteamérica donde todos y cada uno de sus habitantes a lo largo de la historia han tenido que ver con este género.
Entre dichos actores culturales, los nativos americanos, cualquiera sea su denominación (Siux, Kiowa, Choctaw), compartieron la misma geografía, similares o peores situaciones de discriminación y bajo cualquier circunstancia su matriz cultural, específicamente su música, que aportó indudablemente a la riqueza y universalidad del blues. Otro asunto es que no se narre con tanto entusiasmo como la epopeya negra en las nuevas tierras.
Charlie Patton, uno de los padres del blues del delta del Mississippi era mitad negro y mitad Choctaw, a lo que hay que agregar que, como ya se dijo, la palabra Mississippi proviene también de una palabra del idioma Ojibwa, que significa «grandes aguas» o «padre de las aguas». La cultura nativo americana influyó no solo en sus artistas, sino también en el blues en su conjunto, los ritmos y la forma especial en que cantan los nativos son similares a los ritmos del blues, por ejemplo, el uso del falsete o la presencia de estructuras pentatónicas e incluso el carácter de tradición oral y comunitaria propias de ambas músicas.
Los nativos tienen una forma especial de hacer música. Y como los nativos tenían lazos familiares con descendientes africanos al compartir territorios en proceso de mestizaje e intercambios económicos, configuraron un lugar perfecto para compartir tradiciones y estilos musicales que luego se convertirían en Blues, uno de los estilos musicales más importantes e influyentes de los últimos dos siglos y probablemente en la historia de la humanidad y el mundo.
La grandeza del blues bebe de los canales subterráneos de las tradiciones indígenas nativas que sobrevivieron, marginadas en reservas como defensa frente al exterminio de la colonización blanca, protestante y anglosajona. Por lo tanto, se hace necesario reescribir la narrativa del blues para entender elementos como la solidaridad en las formas de resistencia negras e indígenas, por ejemplo, el tren subterráneo, nombre de la red de apoyo de casas, comunidades y caminos mediante los cuales los negros huían para ser libres en Canadá.
Si el blues como expresión de melancolía se asocia con el azul, dicho azul tiene un lado rojo que es el de los nativos americanos, los indígenas que han aportado y siguen aportando con su cultura a una de las músicas más importantes que han existido y que sigue evolucionando en la nación donde los negados se siguen afirmando en sus modos de hacer cultura.
