Otras aristas rojas del azul

Por Andrés Álvarez

Retomando la cuestión

En la foto: Pura Fé. Cantante, compositora y guitarrista de blues perteneciente a la etnia Tuscarora

En el libro Listen to the blues (1995), Bruce Cook señala el testimonio de Buddy Guy, uno de los más importantes Bluesman de la historia, quien planteba que después de un viaje por Africa no escuchó ninguna relación entre la música africana y el blues. Igualmente, Samuel Charters, reconocido escritor sobre el género, describe que en un viaje de 1959 por Gambia hasta Banjul en Mali trató de encontrar similitudes entre los Griots (cantores itinerantes de Malí) y los primeros bluesmen de Estados Unidos, sin hallar elementos comunes muy marcados.

Las anécdotas anteriores vienen a colación a propósito de lo que se menciona en el artículo llamado El lado rojo del azul (ver número anterior del colectivo). Generalmente se entiende que el género en cuestión es folclor afroamericano, en tanto que los descendientes de esclavos africanos son los protagonistas en la génesis y desarrollo de dicha música. Esta se considera un fenómeno propio de Estados Unidos en su contexto geográfico y las condiciones socioculturales a partir del año 1600. El artículo en cuestión planteó que la prehistoria bluesera establecida entre 1600 y 1840 es difusa en cuanto al reconocimiento del aporte de los nativoamericanos a dicho proceso de conformación musical. Por ello se continua en este articulo con una ampliación del tema que brinde más elementos respecto del tema indígena y su aporte a la cuestión blusera.

Conexiones entre lo rojo y lo azul

En el documental Rumble: Los indios que sacudieron el mundo (2017) aparece Pura Fé, una reconocida cantante de blues y guitarrista tuscarora, es decir, una nativoamericana, quien después de escuchar una grabación clásica de blues del cantante y guitarrista Charley Patton afirmó lo siguiente:

«Me transporta al lugar de donde vengo. Puedo identificar todas esas canciones tradicionales de los nativos americanos. Esto es música india canalizada por una guitarra».

Muddy Waters señalaba a Alan Lomax, su descubridor en las plantaciones del Delta del Mississippi, que su nombre se lo había dado su abuela por lo mucho que le gustaba jugar en los charcos cuando era Niño. Algo similar señalaba Howling Wolf, quien fue llamado Wolf por su abuelo Choctaw, pues cuando su nieto era niño rondaba por el Delta un lobo. Estos nombres legendarios del blues de Chicago obedecen a la lógica emblemática de los indígenas de nombrar a las personas con animales o fenómenos naturales que acontecen en la vida de los nombrados.

Ya se había comentado en el artículo anterior algo respecto a las similitudes entre la música Nativo-americana y el blues, a lo que cabe agregar que ambas poseen una expresión emocional profunda que les permite expresar sentimientos intensos como el dolor, la resistencia, la conexión espiritual o la celebración de la vida.

Otro elemento común es la oralidad como forma de transmisión que evoluciona con cada generación y se adapta a nuevas influencias, además del uso de ritmos repetitivos y estructuras cíclicas donde el uso de la voz es un elemento central cuya carga de emoción refleja el sentimiento del interprete, usando técnicas como el falsete, recurso presente en las dos músicas.

Finalmente, tanto el blues como la música nativomericana tienen raíces espirituales y comunitarias muy fuertes y la conexión con la historia de cada cultura evoca la lucha por la libertad o con los rituales cotidianos como sujetos colectivos.

El hoodoo: Maracas, raíces y Chamanes.

El estilo hoodoo en el blues es una de las facetas más misteriosas y espirituales del género, el cual combina música, superstición, plantas medicinales y prácticas mágicas. Se manifiesta no solo en la letra de muchas canciones, sino también en la actitud del cantante, la estética sonora y la atmósfera ritual que envuelve la interpretación. El cantante es un chamán que no solo entretiene, sino que también invoca y manipula fuerzas invisibles intermediando entre lo humano y lo espiritual.

La percusión guarda similitudes con la percusión indígena y hay un uso de la maraca que le es característico, el cual genera una atmosfera ritualística y ceremonial. Las guitarras disonantes acompañan los ritmos hipnóticos y las voces rasposas invocan la mística del médico tribal pielroja.

Este estilo, propio del blues de Chicago de finales de los cuarenta, fue una fuente importante de inspiración del rock´n roll. Allí la maraca, instrumento indígena ancestral por excelencia, alcanzó relevancia musical incluso con un representante propio como lo fue Jerome Green, el destacado maraquero de Bo Didley, cuyos blues y rockanrolles son de notable estructura hoodoo y, por tanto, poseen su carga indígena.

Bluesman ancestrales

Muchos músicos indígenas norteamericanos han logrado notables carreras en el blues y han hecho grandes aportes a este género e incluso al rock´n roll. El caso de Robbie Robertson, cantante y compositor de ascendencia Mohawk es uno de ellos. Fue guitarrista de Bob Dylan, vocalista y compositor de su propia agrupación The band, y compositor de bandas sonoras para diferentes películas de Martin Scorsese, entre las que hay que destacar la realizada para Killers of the Flower Moon (2023), cuyos sonidos nativoamericanos se mezclan con el blues de una forma magistral.

Otro gran músico indígena fue Jesse Ed Davis, quien aparte de tocar con grandes blueseros como Taj Mahal, John Lee Hooker y Eric Clapton, también lo hizo con rockeros destacados como John Lennon, George Harrison y Ringo Star. De pequeño sufrió la discriminación y el matoneo en la escuela y, a pesar de haber sido un genio musical tan destacado, murió en la soledad y el olvido a causa de una sobredosis en 1988.

La lista de nativoamericanos del blues es amplia y vale la pena escuchar los innumerables y hermosos trabajos musicales realizados por estos artistas, para apreciar las otras aristas del azul que demuestran que la riqueza y la diversidad del aporte ancestral de los originarios norteamericanos es relevante e importante en esta música. Ello evidencia que este arte es una forma de resistencia integradora y que tiene otras tonalidades propias de las culturas que siempre han estado en América.

Un comentario en “Otras aristas rojas del azul

  1. Sobre el Blue: El reconocer lo que las etnias aportan culturalmente, es relevante, por su visualización logran conjugar como también forman parte de su pais. Me da respeto que los nativoamericanos y no solo del norte, también del centro y el sur de América dan rostros a su aporte.

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